Las frutas son un elemento muy importante de la dieta, ya que aportan vitaminas hidrosolubles, fibra, agua y antioxidantes, además de que traen excelentes beneficios a la salud. Por ser una gran fuente de nutrientes, las frutas cuidan el sistema inmune, ayudan en la digestión, cuidan la piel y protegen contra el desarrollo de diversas enfermedades.

Los cultivos en invernadero permiten que prácticamente todo el año se pueda consumir cualquier tipo de fruta, pero las frutas de temporada, es decir, las que en ese momento del año están en su cosecha, tienen el sabor más agradable y son menos costosas que en otras épocas del año. Por ejemplo, el melón, la sandía, la papaya, la piña, la naranja, entre otras.

El mayor consumo de frutas en los hogares se da a la hora del desayuno, sin embargo, éstas se pueden consumir a cualquier hora del día. “Cada persona conoce su organismo y sabe a qué hora del día es más realista consumirlas. Hay personas que por su digestión prefieren durante la mañana ya que en la tarde les produce molestias intestinales”, explica la Dra. Ana Cristina Gutiérrez, asesora nutricional de Herbalife Nutrition.

Lo más adecuado es comer fruta antes de las comidas ya que su alto contenido en fibra aporta saciedad y evita una ingesta posterior excesiva de alimentos. Cuando las frutas se consumen después de comer es más probable que se produzca una fermentación de los azúcares y que nuestro estómago no sea capaz de digerirlas correctamente, lo que a su vez genera molestias digestivas como hinchazón, gases y dolor estomacal.

La Asociación Americana de Dietistas recomienda el consumo de 3 a 5 frutas al día para tener una alimentación saludable y equilibrada, sin embargo, dependiendo de su actividad física y requerimiento calórico, deberá regular el consumo diario, así como, si tiene alguna alergia, intolerancia o alguna restricción dietética por algún padecimiento.

Los diversos nutrientes que aportan como la fibra, el potasio, el ácido fólico y diversas vitaminas son necesarios para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Por esto, si no se está acostumbrado a comer frutas se puede iniciar probándolas de diferentes formas: en jugo, frías, a temperatura ambiente, mezclada con otras frutas, con limón, con alguna gelatina sin azúcar, congelada, en un licuado, fruta deshidratada, hechas helado, etc., y de esta forma ir poco a poco incluyéndolas en la dieta diaria, lo importante es que se conviertan en parte diaria de su dieta.

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