España registró 52,386 nuevos casos de coronavirus respecto a los datos facilitados el viernes, 4,441 en las últimas 24 horas y 512 fallecidos más en relación al mismo día, informó este lunes el Ministerio de Sanidad, con lo que se alcanza  la cifra más alta de muertes en un fin de semana de la segunda ola.

La cifra total de los contagios desde el inicio de la pandemia asciende a 1,381,218, y la de muertos a 39,345, 1,054 en los últimos siete días.

La media de ocupación en las unidades de cuidados intensivos (UCI) en toda España es ya del 31.76 %, con 3,007 pacientes ingresados, y la comunidad con el porcentaje más alto es la Rioja, con el 56.6 %, seguido de Aragón con el 50 por ciento, igual que Melilla, ciudad española en el norte de África.

En total hay 21,029 pacientes hospitalizados por COVID-19, lo que supone una ocupación del 17.28 % de media en todo el país, según la fuente.

La incidencia acumulada de positivos en los últimos 14 días (casos por cada 100,000 habitantes) se sitúa en 529.43 de media nacional, aunque la región de Aragón la duplica.

Restricciones para frenar la expansión

Con estas cifras, algunas regiones españolas intensifican las restricciones de actividades y la movilidad para frenar la expansión del coronavirus y evitar la saturación en los hospitales.

Es el caso de Andalucía, la región más poblada de España, donde desde este lunes el toque de queda se adelanta a las 10 de la noche y se extiende hasta  las 7 de la mañana, además de limitarse la actividad comercial no esencial hasta las seis de la tarde en toda la región, excepto en Granada, donde habrá cierre total, debido a la expansión del virus.

Como ejemplo, el monumento granadino más emblemático, la Alhambra, el más visitado de España,  desde mañana y hasta el 23 de noviembre, vivirá su segundo cierre a las visitas públicas, después del que sufrió desde el 13 de marzo al 17 de junio,  con la declaración del estado de alarma en la primera ola de la pandemia.

Lo mismo hace Cataluña, cuyo Gobierno regional se propone esta semana prolongar otros quince días el cierre de bares y restaurantes para conseguir que los datos de contagios e ingresos en hospitales y UCI, con una tensión muy elevada, sigan bajando en las próximas semanas.

Estos cierres de la hostelería, que también sufre el País Vasco, región conocida mundialmente por su gastronomía y restauración, ha provocado protestas del sector, que se siente injustamente culpabilizado por el aumento de caos de COVID-19, y pide ayudas para su superviviencia.

Este lunes entra en vigor la prórroga del estado de alarma y los gobiernos regionales, los responsables de poner en marcha las medidas restrictivas, mantienen el cierre perimetral de sus territorios, medida que afecta casi a 41 millones de españoles, el 87 % de la población española, con algunas excepciones como Madrid, que rechaza el cierre total de la región y lo hace por áreas de salud.

Aumentan las pruebas

En toda España no dejan de aumentar las pruebas para detectar el virus, tanto las PCR como los test de antígenos.

Según informó hoy el Ministerio de Sanidad, del 30 de octubre al 5 de noviembre se realizó en España una media diaria de 184,572 pruebas diagnósticas y de detección de COVID-19, de ellas 121,571 son PCR y  133,885 test de antígenos.

Según los datos que Ministerio recibió de las regiones, en la última semana aumentó un 8 % el número de pruebas diagnósticas. /EFE-

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