La pandemia de COVID-19 está eclipsando la pandemia de femicidios y violencia de género contra las mujeres y las niñas, dijo Dubravka Simonovic, Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias, pidiendo que se establezcan observatorios nacionales de femicidios en todo el mundo para prevenir esos asesinatos. 

Ante el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Relatora Especial hace la siguiente declaración:

“Mientras el mundo se enfrenta a los efectos devastadores de la pandemia de COVID-19 y a sus repercusiones negativas en las mujeres, una pandemia de femicidio y de violencia de género contra las mujeres está acabando con las vidas de mujeres y niñas en todas partes del mundo.

Llamo a todos los Estados y a las partes interesadas pertinentes de todo el mundo a que adopten medidas urgentes para prevenir la pandemia del femicidio o los asesinatos de mujeres relacionados con su género, así como la violencia de género contra la mujer, mediante el establecimiento de órganos nacionales de prevención multidisciplinaria o de vigilancias de femicidio/observatorios sobre la violencia contra la mujer. Esos órganos deberían tener el mandato de:

1) reunir datos comparables y desglosados sobre el femicidio o los asesinatos de mujeres relacionados con su género;

2) realizar un análisis de los casos de femicidio para determinar las deficiencias y recomendar medidas para la prevención de esos casos; y

3) velar por que las víctimas de femicidio no caigan en el olvido mediante la celebración de días de conmemoración.

Los datos que este mandato ha recogido desde 2015 a través de mi iniciativa “Femicide Watch” corroboran los datos disponibles de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, e indican que entre las víctimas de todos los asesinatos intencionales que involucran a parejas íntimas, más del 80% de las víctimas son mujeres.  Muchos de estos femicidios son prevenibles.

Desde 2015, un número cada vez mayor de Estados han establecido vigilancias u observatorios de femicidio y, en un número cada vez mayor de países, son las instituciones independientes de derechos humanos, las organizaciones de la sociedad civil, los grupos de mujeres y/o las instituciones académicas los que han establecido vigilancias u observatorios de femicidio.

El documento final de la reunión de examen regional de Beijing+25, organizada por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa en octubre de 2019, también apoya esta iniciativa de vigilancia del femicidio. En su recomendación 31 (j) se pide a todos los países que establezcan órganos nacionales multidisciplinarios como “Femicide Watch” con el objetivo de trabajar activamente en la prevención del femicidio o de los asesinatos de mujeres por motivos de género.

En su declaración ante la Reunión de Alto Nivel sobre el vigésimo quinto aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, el 1 de octubre de 2020, el Secretario General de las Naciones Unidas pidió que se adoptaran medidas de acción afirmativa para prevenir la violencia contra la mujer, incluido el femicidio.

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, yo y los mecanismos de expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas y regionales que suscriben pedimos a todos los Estados y otras partes interesadas pertinentes a que establezcan una vigilancia del femicidio y/o un observatorio de la violencia contra la mujer con el mandato de recomendar medidas para la prevención de los femicidios y la violencia de género contra la mujer y de reunir datos comparables y desglosados en las categorías de femicidios vinculados con la pareja íntima y con la familia (basados en la relación entre la víctima y el perpetrador) y otros femicidios cometidos por perpetradores no relacionados a la víctima. Los datos también deberían desglosarse por edad, discapacidad, identidad de género, condición de migrante, desplazamiento interno, origen racial o étnico y pertenencia a comunidades indígenas o a una minoría religiosa o lingüística”.

¿De dónde viene la celebración de este Día Internacional?

Fue en el año 2.000 cuando la Asamblea General de la ONU designa el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, invitando a gobiernos, organizaciones internacionales y a ONGs a tomar cartas en el asunto y coordinar actividades que eleven la conciencia pública en cuanto a la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres.

Pero ya se celebraba antes este día. Desde 1981, militantes y activistas en favor del derecho de la mujer observaban el 25 de noviembre como día de protesta y conmemoración contra la violencia de género.

La fecha fue elegida para honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano, Rafael Trujillo.

Este día es sumamente importante ya que la violencia contra las mujeres y niñas es la más extendida del mundo actual. Se cree que el motivo es la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

Formas de violencia contra las mujeres

La violencia contra las mujeres y niñas se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye básicamente los siguientes supuestos:

  • Violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, feminicidio)
  • Violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético)
  • Trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual).
  • Mutilación genital.
  • Matrimonio infantil.

Aunque todas las mujeres, en todas partes del mundo, pueden sufrir violencia de género, algunas mujeres y niñas son particularmente vulnerables. Por ejemplo las niñas y las mujeres más mayores, las mujeres que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o intersex, las migrantes y refugiadas, las de pueblos indígenas o minorías étnicas, o mujeres y niñas que viven con el VIH y discapacidades, y aquellas en crisis humanitarias.

Campaña para 2020: la «pandemia» en la sombra

En un mundo donde una de cada tres mujeres sufre violencia sexual o física, en su mayoría, por parte de su pareja, podemos imaginar la dificultad añadida para estas mujeres de permanecer confinadas en casa con sus agresores.

Está claro que los confinamientos decretados en el ámbito de la pandemia de COVID-19 ha intensificado la violencia en el hogar, de forma que paralelamente al coronavirus, se ha desarrollado otra pandemia a la sombra, y es la de la violencia hacia las mujeres y las niñas.

Además los servicios esenciales de casas de acogida, refugios y líneas de atención y de ayuda se han visto sobrepasados por las circunstancias.

Por ello se requiere un esfuerzo y una responsabilidad por parte de todos para terminar con esta lacra social. /ONU-DíaInternacional.Com-

Leave a Comment