Luego de una década de carrera como guionista de cintas como Guerra mundial Z y El precio de la verdad, Matthew Michael Carnahan decidió dar el paso a la dirección cuando encontró la inspiración perfecta. La historia real detrás de su ópera prima Mosul.

Un drama de guerra que quedó plasmado en The desperate battle to destroy ISIS –La batalla desesperada para destruir EI-, artículo escrito para The New Yorker por Luke Mogelson, que dio a conocer la experiencia de un grupo de policías enfocado en retomar esa ciudad iraquí.

El que ocurrió hace cuatro años, en uno de los sectores de Mosul más afectados desde 2014 por la ocupación del Estado Islámico -o Daesh, por sus siglas en árabe-, donde la unidad policiaca de elite de la provincia de Nínive luchó por liberarla por completo.

El mismo que bajo la mirada del californiano Carnahan, y con la producción de Joe y Anthony Russo (Avengers: Endgame), llega a Netflix convertido en un largometraje que combina drama y acción. Y cuyos minutos iniciales se ubican en 2017.

Mosul | Netflix

Específicamente cuando al joven policía kurdo Kawa (Adam Bessa) junto a dos colegas los atacan miembros del EI. Sin embargo, logra sobrevivir gracias a la oportuna intervención del equipo SWAT que lidera el implacable mayor Jasem (Suhail Dabbach).

Un grupo que conforman hombres que fueron víctimas, o tienen familiares que lo fueron, de los despiadados ataques del Estado Islámico y que ahora recorren en unas pocas Humvees las abatidas calles de Mosul para repeler a los extremistas que allí quedan.

Una misión en medio de la devastación

Mosul | Netflix

Como a Kawa lo atacaron, y perdió a su tío en el ataque del inicio de la película, lo “invitan” a unirse a Jasem y sus rebeldes, quienes hace un tiempo dejaron de obedecer las órdenes de sus superiores y se guían por una misión que el espectador conocerá mucho después.

Entre ellos se cuentan el segundo al mando, Waleed (Is’haq Elias), y otros veteranos como Amir (Mohimen Mahbuda) y Kamal (Qutaiba F. Abdelhaq), quienes se convirtieron en una especie de familia con una meta común: sacar de su ciudad a los extremistas ideológicos.

Los mismos protagonistas de un relato conciso y crudo, que se ambienta en una sola jornada y que muestra la interacción del novato Kawa con sus compañeros de armas bajo la estricta y a la vez paternal guía de Jasem, un ex detective de homicidios.

Pero también tiene un rol protagónico el asolado territorio en que se mueve este equipo, en el que los ataques del Estado Islámico han reducido los edificios de un sector de la segunda ciudad de Iraq a escombros, donde aún parte de su población civil busca refugio.

Un escenario que se reconstruyó para la película en Marruecos, bajo la guía del diseñador de producción neocelandés Philip Ivey (Distrito 9), y que provoca aún más impacto gracias a la fotografía del italiano Mauro Fiore, ganador de un Oscar por su trabajo en Avatar.

Lo que convierte a Mosul en el correcto debut de Carnahan como director, que permite conocer la historia real de hombres que fueron parte de la cruenta guerra urbana que vivió Iraq, dejando de lado la hegemonía estadounidense que siempre domina este tipo de cintas./LtFinde-

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