The Wall

Pink Floyd

(Columbia, 1979)

Inspirado en la alienante enormidad de sus giras luego de The Dark Side of the Moon. Cuando la banda tocaba en escenarios en 1977, el bajista y letrista Roger Waters se encontró con el muro como una metáfora del aislamiento y la rebelión.

Terminó un demo del trabajo en julio de 1978; la banda hizo el disco doble en un año. La ópera suprema de la autocompasión del rock, The Wall, es también hipnótico en su complacencia: El trueno totalitario de “In the Flesh?”,  la languidez suicida de “Comfortably Numb”, el drama brechtiano de “The Trial” y el rencor antiinstitucional del éxito inquebrantable “Another Brick in the Wall, Pt. 2”. La arrogancia del rock star nunca había sido tan electrizante.

Construyendo un muro

Ritmos disco, televisiones destrozadas y discusiones en el estudio: las historias detrás de las canciones que conforman el último gran disco de Pink Floyd.

“One of My Turns”

The Wall fue toda una experiencia teatral y lo que el coproductor Bob Ezrin denomina “efectos de sonido holográficos”: helicópteros, televisiones que revientan en mil pedazos. “Me inspiración fue la banda sonora de la película A Man for All Seasons (1966)”, dice. “Yo solía ponerlo y cerrar los ojos. Debajo de mis párpados podía ver todo un film”.

“Another Brick in the Wall (Part II)”

Roger Waters deseaba que el álbum fuese apreciado como una totalidad coherente, sin disco sencillo. Pero bajó la guardia una vez terminada la grabación de “Part II”. La versión contenida en el demo de Waters no era más que una especie de intersticio de un minuto de duración, pero Ezrin, fan del grupo Chic, sugirió la implementación de un ritmo disco. “Les gustó mucho descubrir que sí podían tocar ese estilo”, dice Ezrin. Para Waters, la canción cobró vida gracias al coro de niños ingleses que se desgañita profiriendo, “We don’t need no education”. “Sus voces le confirieron grandeza al asunto”, dice Waters.

“Comfortably Numb”

La mayoría de las peleas entre los integrantes de la banda eran discretas o “pasivas-agresivas”, explica Ezrin, pero “Comfortably Numb” constituyó la excepción: Gilmour, autor de los acordes del tema, rechazó los arreglos orquestales de Michael Kamen y a causa de ello trenzó sus cuernos con los de Waters durante semanas. Sin embargo, los dos primeros solos de la canción se dieron sin mayores dificultades: lo que podemos escuchar son las primeras tomas.

“In the Flesh?”

Waters quería que esta canción parodiara el acéfalo rock de estadio: “Necesitábamos un prólogo, así que me encerré en una cabina con mi bajo y pensé, ‘Necesito un tema francamente estúpido. Algo monolítico, idiota y escandaloso’. A lo largo de los años me encariñé con el riff”. /RollingStone-

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