Latinoamérica es la región del mundo más golpeada por la crisis de la covid-19 porque partía de una situación de mayores desigualdades, y eso hace más urgente la construcción de un pacto social y un nuevo modelo productivo, según los participantes en el foro anual organizado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Francia.

«Hay que arriesgarse a golpear el ‘statu quo’ (…) para que el beneficio sea compartido», subrayó el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, en la apertura del Foro Económico Internacional sobre Latinoamérica y el Caribe que este martes celebró su décimo segunda edición por vídeoconferencia a causa de la pandemia.

Alvarado dejó claro su diagnóstico desde el comienzo de su discurso: Latinoamérica está siendo la región más afectada por la covid-19 porque la epidemia «ha desnudado las desigualdades» que tiene como región y por «la desigualdad interna» de sus países.

LATINOAMÉRICA NO TIENE MARGEN FISCAL

También porque a diferencia de lo que se está haciendo en Europa, en Estados Unidos o en China, los países latinoamericanos no tienen margen fiscal para poner en marcha ayudas masivas a las empresas y a los trabajadores.

De ahí la iniciativa que Alvarado lanzó a la comunidad internacional en septiembre de un Fondo para Aliviar la Economía Covid-19 (FACE) como mecanismo de solidaridad internacional en favor de los países en desarrollo.

El presidente costarricense hizo hincapié en que buscar ese tipo de financiación «es algo éticamente correcto» pero además beneficiaría a todos porque si quedan relegadas regiones en desarrollo como América Latina «el efecto global no va a ser de una plena recuperación».

Es más, advirtió de que en ese caso se podrían favorecer repuntes en fenómenos no deseados como el narcotráfico o la inmigración irregular.

Los responsables de la OCDE, Ángel Gurría, y del BID, Mauricio Claver-Carone, coincidieron con Alvarado en las razones de la sacudida mayúscula de Latinoamérica por el coronavirus.

«Es la región en desarrollo más afectada» porque la epidemia llegó cuando ya tenía «importantes desafíos» por la brecha económica y el descontento social, dijo Gurría.

El exministro mexicano insistió en que la crisis ha venido a confirmar «la creciente necesidad de un nuevo modelo de desarrollo (…) basado en un nuevo contrato social». Es decir, «que no podemos seguir posponiendo las reformas estructurales que necesitamos».

A su juicio, ese contrato social debe asentarse en cuatro pilares: la participación ciudadana; la protección social, ya que casi el 60 % de la fuerza de trabajo es informal; una nueva estrategia para ganar en productividad y en integración regional, y «un nuevo pacto fiscal» acompañado de «mayor eficiencia del gasto público».

ESTE AÑO HABRÁ 23 MILLONES DE POBRES MÁS

Claver-Carone puso cifras al paisaje social y económico que está dejando este año la covid en Latinoamérica: un descenso del producto interior bruto (PIB) del 8 %, la destrucción de 25 millones de empleos y 23 millones de personas que van a caer por debajo del umbral de la pobreza.

Ante esa situación, «el primer reto que tiene América Latina es volver a la senda del crecimiento», afirmó el presidente del BID, que repitió muchas de las recetas avanzadas por Gurría y precisó que «para cerrar las brechas» de la crisis social que atraviesa la región hay que aplicar «reformas profundas».

Por ejemplo en la educación, la formación o la protección social, con una gran prioridad a la creación de empleos formales. Su institución se ha fijado la meta de ampliar el capital disponible para préstamos de 12.000 a 20.000 millones de dólares anuales.

La directora de Oxfam para Latinoamérica y el Caribe, Andrea Costafreda, estimó que esa región se ha llevado la peor parte del zarpazo de la pandemia «porque la calle sigue siendo el lugar de subsistencia de las mayorías», que han tenido que elegir «entre contagiarse y comer».

Costafreda avisó de que si no hay cambios «la mayoría necesitará 15 años para recuperarse de esta crisis» y en particular colectivos vulnerables como las mujeres, que asumen más de las tres cuartas partes de los cuidados personales. Por eso reclamó «medidas extraordinarias», como más impuestos a los ricos.

En representación de España, el director general de Políticas para el Desarrollo Sostenible, Gabriel Ferrero, constató que la del coronavirus «es también una crisis social y económica que revela las desigualdades», y defendió el papel ahí del Estado porque «sin las políticas públicas no se puede salir de la crisis ni generar resiliencia». /EFE-

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