La comisión vaticana Covid-19 y la Academia Pontificia para la Vida exhortó a los líderes económicos y políticos mundiales a llevar a cabo una distribución “justa y equitativa” de las vacunas que dé prioridad a los que más lo necesitan.

“El rechazo de la vacuna puede constituir un riesgo para los demás”, afirmaron los funcionarios del Vaticano en un documento difundido este martes, haciendo eco del reciente mensaje de Navidad del Papa que invita a los líderes mundiales a resistir la tentación de adherirse a un “nacionalismo de la vacuna“.

“La justicia, la solidaridad y la inclusión son los principales criterios que se deben seguir para hacer frente a los desafíos que plantea esta emergencia planetaria”, explica el texto. “Las empresas que pueden ser evaluadas de forma positiva aquellas que contribuyen a la inclusión de los marginados, a la promoción de los últimos, al bien común y al cuidado de la creación”, agrega.

El documento no sólo incide en el momento final de la administración de la vacuna sino en todo su “ciclo de vida”, en alusión a la investigación y la producción. “De la información disponible -enuncia el documento- se desprende que sólo algunas de las vacunas que ahora están a punto de ser aprobadas emplean en varias etapas del proceso líneas celulares de fetos abortados voluntariamente hace unos decenios, mientras que otras sólo las utilizan en fases puntuales de pruebas de laboratorio”.

En cuanto a las patentes, el documento pide interpretar la vacuna “como un bien al que todos tienen acceso, sin discriminaciones, de acuerdo con el principio del destino universal de los bienes, también mencionado por el Papa Francisco”. El único objetivo de la explotación comercial “no es éticamente aceptable en el campo de la medicina y la atención de la salud”, añade.

“Las inversiones en el campo de la medicina deben encontrar su significado más profundo en la solidaridad humana”, prosigue, y ve necesario identificar “sistemas apropiados que fomenten la transparencia y la colaboración, en lugar del antagonismo y la competencia”, por lo que pide superar todas las formas de “nacionalismo de la vacuna” relacionadas con el intento de los diferentes estados de “tener su propia vacuna más rápidamente”.

También señala que la producción industrial de la vacuna podría convertirse en “una operación colaborativa entre los Estados, las empresas farmacéuticas y otras organizaciones”. Respecto a la aprobación de la vacuna en condiciones de emergencia, cree “necesario coordinar los procedimientos necesarios” y “promover el reconocimiento mutuo entre las autoridades reguladoras”. /Europa Press-Aristegui-

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