Este 2020 ha sido distinto y la época más familiar del año deberemos vivirla en un contexto de pandemia extremando precauciones para evitar contagios por Covid-19. ¿Cómo festejar en esta “nueva normalidad”?

El coronavirus será parte de nuestra cotidianidad por un buen tiempo y en esta época de fin de año no debemos olvidarnos de las medidas para protegernos,  el llamado es a hacerlo en grupos reducidos y con nuestro entorno familiar.


Algunas recomendaciones generales:

  • Mantener el distanciamiento social, especialmente a la hora de comer.
  • Evitar aglomeraciones en espacios públicos, particularmente en centros comerciales y lugares de compras navideñas.
  • Uso permanente de mascarilla, tanto en espacios cerrados como abiertos.
  • No compartir utensilios como cubiertos, platos o vasos.
  • Rotular o marcar los vasos para evitar confusiones en las reuniones familiares.
  • Desinfección de superficies como mesones y mesas que se vayan a ocupar.
  • Lavarse las manos frecuentemente.
  • Tener siempre a mano alcohol gel.
  • Desechar las servilletas inmediatamente, no dejarlas encima de la mesa.

No hay una bala de plata que detenga los contagios. Es la suma de medidas que se complementan. Mascarillas, geles, distancia de seguridad, ventilación o higiene son como capas porosas de protección que juntas obstaculizan la infección. Con la Navidad sucede lo mismo. Cuanto más nos alejemos del escenario seguro ―solos en casa―, más medidas tendremos que tomar para minimizar el peligro. Nunca habrá riesgo cero. Pero si se va a celebrar, mejor contar con las mejores herramientas para sacar de la ecuación situaciones innecesariamente arriesgadas.

Ninguna medida es perfecta para detener la expansión del virus. La mejor protección es sumar todas o la mayor cantidad de capas a nuestro alcance:


Esquema basado en el gráfico El modelo del queso suizo para la defensa contra virus respiratorios pandémicos del virólogo Ian M. Mackay

Las autoridades recomiendan que pasemos estas fiestas solos con nuestra burbuja de convivientes. Y si salimos de ese contexto estable, tendremos que tomar precauciones. Sin embargo, no hay una única encrucijada, no es un todo o nada. Existen muchas alternativas, pero hay tres factores que son decisivos en estos días de celebración. Las personas con las que nos agrupemos, las condiciones del lugar en el que nos juntemos y la forma en la que disfrutemos de esa reunión. Aquí están las opciones:

El riesgo de contagio se reduce casi por completo, salvo que alguien del núcleo de convivencia haya estado expuesto en días previos. El riesgo cero no existe.
Encuentro con personas especiales para intercambiar regalos y felicitaciones. Un paseo por el parque o un café en una terraza. El riesgo es mínimo y evitamos exponer a muchos otros.
Para minimizar las posibilidades de acudir estando infectados. Evitar socializar antes es esencial para reducir riesgos.
Hacer el test justo antes del encuentro, sabiendo de antemano que el negativo no garantiza la desaparición del riesgo.
Lo recomienda Sanidad. Obliga a confiar en que el otro grupo protege su burbuja. La fiabilidad es esencial: o todos cumplen a rajatabla o el esfuerzo resulta inútil.
Cuantas menos personas, mejor. Cada uno de los comensales puede multiplicar muchas cadenas de contagios inesperadas por sus relaciones laborales o sociales.
El riesgo se multiplicará con cada persona que añadamos a la reunión que no sea de nuestra burbuja y por cada reunión que hagamos con esas mismas personas.

La Navidad no es un día. Es una temporada muy larga en la que tendemos a vernos con personas que no forman parte de nuestro día a día, por lo que debemos permanecer alerta y planificarlo como un periodo de varias semanas, incluyendo aislamientos previos y posibles cuarentenas posteriores.

No es lo mismo preparar solo la cena de Nochebuena que las cuatro o cinco reuniones tradicionales con distintos grupos. El Reino Unido apuesta por crear una burbuja social para todas las festividades, pero en su caso abarca cinco días, y en España se extienden hasta el 6 de enero.

Las recomendaciones que planteamos siguen siendo necesarias, pero el riesgo se multiplica de forma notable con cada encuentro y con cada invitado.

La burbuja de convivientes no se expone al contagio al entrar en contacto con otras personas fuera de su hogar.
Permanecer en exteriores siempre es mejor opción, ya que se ha observado que las probabilidades de contagio son mucho menores.
Mejor no compartir el espacio con otros. Si no hay otras personas en el local, clientes o empleados, mitigamos las posibilidades de exponernos al contagio. Es importante ventilar bien.

Porque es peligroso. La probabilidad de infección durante estas fiestas “se considera muy alto tanto para la población general como para las personas médicamente vulnerables./Con información de elpaís.com-

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