Un grupo de migrantes hondureños salió el pasado miércoles 15 de enero en la enésima caravana migrante que se organiza en Honduras, hacia Estados Unidos, después de una convocatoria hecha a través de las redes sociales.

El grupo se concentró desde primeras horas del martes 14, en la Gran Terminal de Autobuses en San Pedro Sula. Se calcula que la caravana está formada por más de mil personas que dicen huir de la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades en el país.

Al momento de salir de San Pedro Sula, un grupo se dirigió hacia la frontera de Agua Caliente, mientras que los demás caminaron a Corinto, ambas zonas fronterizas con Guatemala.

Los migrantes se encontraron con un cambio radical en la forma como los gobiernos de los diferentes países les dan la bienvenida, ya que después de las caravanas que entraron desde 2018 el ambiente se ha vuelto más tenso y más difícil.

Los controles de inmigración son más estrictos en Guatemala, acompañados de agentes de Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en ingles). Sin embargo, este no es la única prueba que deberían pasar los migrantes hondureños, ya que mientras los funcionarios de Guatemala comprueban que los documentos sean los necesarios para estar en el país, la Guardia Nacional de México ya se encuentra desplegada y si logran llegar a Estados Unidos, las autoridades se encuentran decidiendo si les dan asilo, si esperan en México por tiempo indefinido o si los enviaran de regreso a casa.

Esta nueva caravana es la primera que se organiza después del acuerdo que firmaron los gobiernos de México y Estados Unidos en junio del 2019. En ese entonces, Estados Unidos amenazó con imponer tarifas arancelarias a las exportaciones mexicanas, si México no endurecía sus controles migratorios. Después de varios días de negociaciones, México aceptó.

Desde entonces, la política migratoria mexicana ha ido en la línea marcada en junio. La fronteras norte y sur de México, sobre todo por el lado de Tapachula y Tijuana, se han convertido en estaciones migratorias. Miles aguardan su momento para cruzar a Estados Unidos, con trámites cada vez más largos y desgastantes. 

En relación a este nuevo grupo, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, insistió en que México no es un país de tránsito. «No damos salvoconductos, abrimos la puerta a aquellos que quieran migrar a nuestro país, pero no damos visas de tránsito, habrá operativos especiales y agentes migratorios” advirtió.

Los migrantes aseguran que seguirán adelante a pesar de estar conscientes de los obstáculos que enfrentarán al llegar a las fronteras de Guatemala. México y Estados Unidos.

Fotos: Claudia Mendoza

Leave a Comment