Cientos de migrantes, en su mayoría hondureños, permanecen varados en una carretera al este de Guatemala después de que las fuerzas de seguridad utilizaron palos y gas lacrimógeno para detener su paso en una caravana con destino a Estados Unidos.

Autoridades guatemaltecas calculan que entre 7 mil y 8 mil personas han entrado a su territorio desde el viernes, tratando de huir de la violencia y la pobreza agravada por la pandemia del coronavirus y el paso de dos devastadores huracanes en la región a fines de 2020.

“Aquí no hay comida, no hay agua, no hay alimentos para los de la caravana y hay miles de niños, mujeres embarazadas, niños de un año, y la verdad es que no nos quieren dar el paso para adelante”, afirmó un hondureño que pasó la noche en el sitio y quien solo se identificó como Pedro.

Las autoridades guatemaltecas informaron el domingo por la noche que habían interceptado a mil 568 migrantes y enviado a 980 de regreso a casa desde el viernes, la gran mayoría a Honduras. La caravana ocurre a pocos días antes de que el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, asuma el cargo.

Un testigo dijo a Reuters que unos 2 mil migrantes seguían varados en la carretera cerca del pequeño poblado Vado Hondo, a unos 55 kilómetros de las fronteras con Honduras y El Salvador, luego de chocar con las fuerzas de seguridad guatemaltecas el domingo.

“Estamos aguantando hambre”, se lamentó una madre hondureña, con su hijo de 15 años, su hija de 9 y su sobrina de 4.

“Solo agua y alguna galleta hemos comido”, añadió la mujer, quien se negó a dar su nombre.

Pero agregó que ella y otros viajeros habían formado un círculo de oración mientras acampaban.

Foto: Reuters

Otros migrantes huyeron hacia las montañas tratando de continuar hacia la frontera de México, donde el Gobierno desplegó policías y soldados de la Guardia Nacional.

“Nosotros nos tiramos solo por monte porque llevo mi bebé de un año”, afirmó Diany Deras, otra hondureña.

En una rueda de prensa, el canciller guatemalteco, Pedro Brolo, agradeció el apoyo de los gobiernos de México y Estados Unidos para el traslado de los hondureños de regreso a su país y lamentó en cambio que las autoridades de Honduras no hayan colaborado para retener el flujo de migrantes.

Por su parte, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo que espera que Biden impulse una reforma migratoria una vez que asuma el poder esta semana.

“Espero que el día que tome posesión hable sobre este tema y en el caso de los migrantes, los que están en tránsito, que se les ofrezca una opción, una alternativa, nada más que coordinada de conformidad con las leyes migratorias de cada país, que no sea por la fuerza”, añadió. /Rts-Aristegui-

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