Estamos sentadas al lado de un meteorito de 15 toneladas cuando se le ocurre a Dua Lipa que, por tal vez, una de las primeras veces en muchos meses, su vida está de regreso aproximada de lo que sería en ese momento si la pandemia de coronavirus nunca hubiera sucedido. Eso no quiere decir que su día —el cual ha involucrado despertarse en lujosas sábanas en el Hotel Bowery de Manhattan, vistiendo un bralette negro de seda como camiseta, comiendo un postre que luce com un huevo dorado sobre un nido en un comedor privado en el piso centésimo primero del Hudson Yards, haciendo una entrevista para los premios Grammy, y deambulando después del cierre en el Museo Americano de Historia Natural, un sitio elegido por su tenue conexión a la vibra disco espacial de su segundo álbum, Future Nostalgia —es normal, per se. Pero hasta hace alrededor de una semana, ella habría estado en una gira de ocho meses para promover Future Nostalgia, lo cual desde luego no estaba haciendo.

Ahora, es la mitad de diciembre, una semana donde la gira ya habría terminado, cuando la vida habría regresado a un tipo de versión «normal» de estrella pop, haciendo el tipo de cosas que ha hecho hoy, incluso si ahora está haciéndolas detrás de una mascarilla negra y en medio de series de pruebas de Covid-19 continuas. «Me hago pruebas todo el tiempo», me había dicho más temprano desde el otro lado de una ancha mesa, quitándose la mascarilla para introducir ese huevo dorado.

Definitivamente no era un año para llorar por el sufrimiento de las estrellas pop (ver: sabanas lujosas, postres dorados, recorridos VIP después de la hora de la cierre). Pero para Lipa —la nueva estrella pop de la era de pandemia— los últimos nueve meses han sido un estudio en cómo no perder el ímpetu cuando el mundo está presionando pausa. El invierno pasado, regresó a casa desde Australia para encontrar su piso de Londres inundando y que los plomeros, como el resto de la ciudad, estaban en confinamiento. Por consiguiente, ella estaba viviendo en un Airbnb con ambos un minibar («Yo estaba cómo, ‘Esto no va a funcionar para una pandemia’») y su novio Anwar Hadid (modelo y hermano de las súpermodelos Gigi y Bella) cuando salió la noticia a finales de marzo de que Future Nostalgia se había filtrado. Mientras artistas como Lady Gaga y Sam Smith estaban decidiendo aplazar los estrenos de sus álbumes, las manos de Lipa estaban atadas: utilizó Instagram Live para anunciar con lagrimas en los ojos que su álbum saldría antes, justo en medio de la agonía de una crisis sanitaria en crecimiento. A ella le preocupaba que se perdería entre la mucho más grande historia que se estaba desenvolviendo y/o que se sentiría indecoroso para el momento, una colección de exitazos de ritmo rápido que te hacen sentir bien lanzados en medio de una crisis mortífera. «Estaba aterrada», dice ahora, dando vueltas alrededor del meteorito. «Pero al mismo tiempo, yo estaba como, ‘Para algunas personas, ¿esta es una forma de escape?’».

Definitivamente lo fue. Mientras Lipa se encontraba promocionando un nuevo álbum desde el sofá de su Airbnb, Future Nostalgia se convirtió en la banda sonora de fiestas en solitario en calcetines en todo el mundo (o de hacer twerking en tu comedor, como lo puso más adelante en Jimmy Kimmel Live). Tal vez ninguno de nosotros sabía que esta sería la música que queríamos escuchar en ese momento, pero Lipa nos mostró que sí era. «Fue un poco de golpe sorpresa», dice el colaborador Mark Ronson. «No creo que alguien estuviera esperando que Dua entregara el gran disco de pop cohesivo del 2020, pero había una cohesión sónica de la forma en que Random Access Memories The Suburbs o un disco de Frank Ocean se sienten cohesivos —discos que estaban hechos para sentarte juntos para que la gente lo compre y lo digiera de esa forma. Y llegó justo en el momento del confinamiento».

La semana del debut del álbum, Lipa fue la artista femenina más escuchada en Spotify —y la tercera arista más reproducida en el planeta. Letras como «Don’t show up/Don’t come out» [«No te presentes/No salgas»] y «I should have stayed at home» [«Debí haberme quedado en casa»] se convirtieron en memes de cuarentena. Fue nominada a seis premios Grammy, incluyendo Álbum del Año, Canción del Año, y Mejor Interpretación Pop Solista. Como Miley Cyrus lo puso, específicamente acerca de Future Nostalgia pero al mismo tiempo resumiendo involuntariamente la conciencia colectiva del 2020: «¡Necesito una jodida fiesta de baile!».

De repente, atrapada en «casa» haciendo tasajos de plátano con Hadid, meses lejos de ver a un equipo de glamour o una aparición en SNL, o incluso sus propios muebles, Lipa se encontró a sí misma convirtiendose una de las mujeres más poderosas de la industria del pop. «Es muy loco», dice ahora, hablando acerca del meteorito actual, pero también sin darse cuenta resumiendo su propio incremento meteórico. «Digo, no creía que se vería así». La pregunta era, ¿qué diablos hacer al respecto?

Dua Lipa cover
Fotografía por David LaChapelle. Producido por Coleen Haynes para Maavven. Producción ejecutiva por Creative Exchange Agency. Cabello por Chris Appleton. Maquillaje por Samantha Lau. Estilismo por Lorenzo Posocco. Leotardo, guantes y medias por Rui Zhou.

Es seguro decir que incluso en un mundo sin Covid-19, el éxito de Future Nostalgia no era una conclusión ineludible. Pero también es seguro decir que Lipa no es alguien que deje las cosas al azar. Definitivamente no cuando, como una adolescente, comenzó a grabarse a sí misma cantando cóvers en el «estudio» del cuarto del novio de su amiga. Definitivamente no cuando tomó ese «portafolio», como ella lo describe, a clubes de Londres como KOKO, donde ella sentía que inevitablemente encontraría a tipos de la industria musical a quienes les podría tocar cóvers. Definitivamente no cuando fue contratada en Topshop, firmando con una agencia de modelaje a pesar de que no tenía ningún deseo de ser modelo. «Esa fue otra cosa donde estuve como, ‘OK, esto es algo que tal vez podría ayudarme a llegar allá afuera’». Y lo hizo: su agencia le consiguió un trabajo cantando para un anuncio de X Factor, donde fue introducida a un productor que había trabajado con Ed Sheeran y One Direction. Eso llevó hacia una oferta para un contrato («Estaba emocionada por eso, pero no tenía idea de qué significaba») y eventualmente, a su representante, Ben Mawson, quien la firmó con Warner.

De este modo comenzaron varios años de publicar sencillos, viendo qué podría pegar. Renunció a su trabajo en un restaurante llamado La Bodega Negra, pero lo hizo amablemente, asumiendo que podría necesitar regresar eventualmente: ‘En mi cabeza, yo estaba como, ‘¿Quién sabe?’ Sentía que tenía mucho qué probar». Así que se distinguió con su ética de trabajo. «La he visto bajarse de un avión y tocar una sesión doble», dice el productor Stephen «Koz» Kozmeniuk. «Eso no es normal. ¿Y que te arrojen a un cuarto con un millón de otra gente con tres horas para escribir una canción? Es súper intimidante. Pero ella solo era implacable».

Lipa dice que su debut de 2017 fue un ejercicio en la búsqueda de su sonido. «Fue una amalgama de diferentes géneros que me apasionan, y descubrirme a mí misma y mi composición», me dice. El álbum exhibía el encanto de la ahumada voz de Lipa y le ganó un Grammy, pero a pesar de sus obvios placeres, carecía de una identidad que podría ser singularizada como propia de Lipa. Y sus interpretaciones en vivo tampoco necesariamente la ayudaron a forjar una. Un comentario de YouTube en su aparición en los BRIT Awards de 2018 —»Amo su falta de energía. Vamos chica danos nada»—se convirtió en un meme por completo en Twitter.

Aún así, el sencillo «New Rules» se convirtió en el himno de rompimiento extendido del momento, enumerando todas las cosas que uno no debe hacer con alguien que recientemente ha roto el corazón de uno (porque, por supuesto, «If you’re under him, you ain’t getting over him» [si estás de bajo de él, no lo superarás]). La canción se volvió multiplatino, animado por el éxito de su video, en donde una pandilla de mujeres jóvenes estoicas se recuerdan la una a la otra de las reglas del rompimiento mientras acosan los pasillos del hotel donde se hospedaba su fiesta de pijamas y se cepillan el exuberante pelo la una a la otra.

Presentaba una vista de la solidaridad femenina que emergía como un tema para Lipa, presentándose en videos como «IDGAF» (poblada por un diverso ejercito de mujeres en trajes de sastre) y «Blow Your Mind (Mwah)» (en la cual el feroz ensamble femenino proyecta ternura la una a la otra y, en un punto, izan en alto carteles que leen «Dua para Presidenta» y «Puedes sentarte con nosotras»). Más que solo ofrecer #SquadGoals, los videos ofrecían una visión de feminismo tan arraigado que estaba implícito. Treses meses después de que el video de «New Rules» salió, el escándalo de Harvey Weinstein salió a la luz y el movimiento #MeToo explotó. De repente. De repente, las mujeres jóvenes cepillando el pelo la una a la otra así podía ser vista, al menos dentro de los parámetros del pop, como interpretando un tipo de acto político —y parecía que Lipa ya lo había intuido.

«Fue una decisión inconsciente», dice del tema de solidaridad. «Fue mucho como, ‘Esto solo es lo que es —yo y las chicas— y así es cómo hablamos con nuestras amigas’».

Pero Lipa permanecía hablando, apuntando frecuentemente hacia las inconsciencias en cómo los hombres y mujeres son tratados en la industria musical. Apuntó al comentario de 2018 del Presidente de la Academia de Grabación Neil Portnow de que las intérpretes femeninas debían «dar un paso adelante» al anunciar casualmente en su discurso de aceptación del Grammy 2019 como Mejor Artista Nuevo: «Creo que este año realmente dimos un paso adelante». Cuando fue castigada por atender la fiesta después de los Grammys de 2020 de Lizzo en el club de striptease Crazy Girls en Los Ángeles, ella se defendió no solo a sí misma sino a las mujeres en general. «Siento que, si eres una feminista, también tienes que apoyar a las mujeres en todos los campos de trabajo», dijo. «Tenemos que apoyar a las trabajadoras sexuales, tenemos que creer que ese trabajo es su decisión y su derecho. Parece muy hipócrita, creo, que la gente escoge y elige cómo quieren apoyar a las mujeres y cuando se adapta a ellos. Esa es otra forma de misoginias, lo cual realmente se deriva de la mirada masculina».

De hecho, cuando esclavizada por la belleza natural que se exhibe en el museo, menciono casualmente la propia belleza de Lipa, que su apariencia «tal vez tenía cierto poder», se queda callada por un momento y luego me da una respuesta genérica sobre sentirse mejor cuando se cuida bien. Está demasiado preparada para ser realmente quisquillosa, pero aún así, puedo darme cuenta de que he intervenido. Con cautela, vuelvo a encaminar la conversación.

Fotografía por David LaChapelle. Blusa por Paco Rabanne.

La mayoría de las estrellas del pop intentan curar la forma en que las miradas se les cruzan. Incluso fuera del escenario, parecen querer ser vistos como seres extraordinarios, que los admiren y los adoren. Lipa aparentemente no lo hace. En el panorama del pop, y especialmente en persona, parece extraordinariamente auténtica. «Obviamente, parece una estrella del pop icónica, pero no tiene nada de valioso», dice Ronson, quien debería saber un par de cosas sobre estrellas del pop preciosas. «Hay una falta de pretensión o algo por el estilo». Durante el almuerzo, Lipa había sido cálida y amable no solo conmigo sino con todos los que conocimos, desde los camareros («Té de menta, por favor»; «Eso es encantador»; «Muchas gracias») hasta el joven y nervioso chef de repostería que la llevó (enmascarado) a la cocina para demostrar la compleja construcción de su huevo dorado (“Tan bonito”; “¡Me encanta!”). Ella me preguntó por mis hijos y nuestra experiencia de la pandemia (no es ni remotamente un hecho en este tipo de encuentros) y respondió pensativamente a lo que dije, todo mientras desprendía un aire de calma, como una alma vieja y sabia atrapada improbablemente en el cuerpo de una joven de 25 años. «No tengo dos personajes, un alter ego para subir al escenario», me dijo. “Nunca tuve ese problema, de pensar, ‘Voy a ser este personaje hoy, o este es el personaje que voy a interpretar, o este es el papel que quiero asumir’. Es difícil para mí para inventar historias «.

¿Y por qué debería hacerlo ella? Cuando le pregunté si las caricias de Miley Cyrus en el video de «Prisoner» eran un caso de muy buena actuación o algún tipo de mensaje sobre su sexualidad, ella simplemente encogió sus hombros y dijo: «Fue un momento muy real». También había hablado de manera informal sobre su relación con Hadid («Me siento muy cómoda en la relación, más que cualquier otra») y el tiempo que había pasado en la granja de su familia en Pensilvania este año: «Despertar alrededor de las 9:00, 9:30, ducharse, vestirse, desayunar un poco, llevar al perro a un paseo largo y agradable, tal vez hacer algo de yoga, hacer algo de almuerzo, pasar el rato, ver una película, jugar con los animales», que incluye vacas, cabras y los caballos que está aprendiendo a montar (“Puedo hacerlo con cuidado, no soy buena”). La Navidad pasada, le regaló a Hadid dos cabras enanas, Funky y Bam-Bam, que dice que son excelentes mascotas. “Puedes llevarlos adentro”, se maravilla. «Les encanta un abrazo».

Para ser una estrella pop que es tan perfectamente agradable, con adorables animales de granja y todo eso, Lipa también ha demostrado ser extraordinariamente comunicativa sobre sus creencias políticas. Ella es vocalmente pro Palestina. Ha apoyado al Partido Laborista en su natal Reino Unido y a Bernie Sanders aquí en los Estados Unidos, incluso organizó una entrevista con él antes de las últimas elecciones («Pensé que era una posibilidad remota —quiero decir, él está ocupado— pero fue increíble»). “La gente en internet dice, ‘Cállate y canta. ¿Qué sabes?, ¿Por qué te preocupas tanto?’”, dice. “Pero creo que la gente olvida lo pequeño que es nuestro mundo. Y es cada vez más pequeño «.

Ella debería saberlo. Su familia es albanokosovar, refugiados de los conflictos en los Balcanes, y sus dos abuelos fueron historiadores. «Mi abuelo por parte de mi padre estaba escribiendo libros sobre todo lo que estaba sucediendo», explica. “Cuando ocurrió la ocupación, las fuerzas serbias querían que reescribiera la historia. Él se negó y perdió su trabajo. Así que defender las cosas en las que creo es parte de lo que soy».

A medida que las guerras se intensificaron, los padres de Lipa dejaron la universidad (además de liderar una banda de rock llamada Oda, su padre estudiaba odontología; su madre estudiaba derecho) para mudarse a Londres y unirse a una comunidad de refugiados de Kosovo que se habían unido en Camden para escapar de la violencia regional de su hogar. Como tantos inmigrantes, perdieron la vida profesional de cuello blanco que habrían tenido para trabajar en bares y restaurantes, a menudo ocupando varios trabajos y asistiendo a la escuela por la noche. Lipa, cuyo primer nombre significa «amor» en albanés, nació tres años después de su mudanza. A los nueve años, comenzó a pasar sus sábados en la Escuela de Teatro Sylvia Young, a la que habían asistido Rita Ora, Tom Fletcher y Amy Winehouse. Después de algunas lecciones, un profesor de voz le pidió que se pusiera de pie y cantara. Después, llevó a Lipa a una clase más avanzada, una que estaba llena de adolescentes. «Estaba aterrorizada», dice, «pero él fue la primera persona que me dijo que podía cantar».

Lipa creció sabiendo que si bien Londres era su lugar de nacimiento, en realidad no era su hogar. «Con la situación de los refugiados, la gente no entiende que la gente no dejaría su país a menos que fuera necesario», explica. «El plan siempre fue volver a Kosovo». Cuando tenía 11 años, su familia lo hizo, y esperaba finalmente encajar de una manera que sentía que no había hecho en Londres. «Y luego llegué», dice, «y yo era la chica albanesa que hablaba albanés con acento inglés». Con el tiempo, hizo amigos y esos amigos la introdujeron al hip-hop (su primer álbum fue Whoa, Nelly! De Nelly Furtado, «Y se convirtió en mi vida», aunque su primer concierto fue Method Man y Redman). Pero anhelaba regresar a Londres, a las clases de música y las mayores oportunidades que intuía estaban allí.

Dua Lipa
Fotografía por David LaChapelle. Vestido por Marc Jacobs. Anillos por Vram.

A los 15 años, convenció a sus padres de que la dejaran vivir con la hija de un amigo de la familia en Camden. El hecho de que pasó el resto de su adolescencia básicamente sin supervisión, preparándose pasta y recibiendo ordenes de limpiar su habitación desde varios países de distancia, es un testimonio del tipo de adolescente que era: una mujer madura, una creadora de listas (“Hacer los deberes, una ducha, hacer mi poesía, tendría un tiempo programado para todo”), una niña determinada cuyo único roce con la ley consistió en arrojar burbujas de baño desde un balcón a los transeúntes justo cuando pasaba un policía, y quien obtuvo una «A» en matemáticas como parte de un trato con su madre para que le perforaran el ombligo. Ella no era parte del grupo popular en la escuela, las chicas a las que se refiere como «no elegantes, pero muy inglesas, un poco pura sangre». Sus mejores amigas fueron, y siguen siendo, dos chicas que se le acercaron un día mientras estaba almorzando. «Fueron las primeras en decir, ‘Sabemos que eres nueva, así que solo queríamos venir a saludar y pasar el rato’. Nunca las dejé ir».

La solidaridad femenina fue algo natural para Lipa, pero el empoderamiento tomó algún tiempo. Su impulso con su música era escribir sobre sus emociones más profundas, pero era difícil entrar en un estudio y dejar al descubierto sus vulnerabilidades para un productor que había conocido momentos antes. Aprendió a darle la vuelta a la emoción, a imaginar que saldría del otro lado. “Mi música, mucha de ella es lo que espero. Espero empoderar a las mujeres”, explica. Toma el mantra motivador que abre Future Nostalgia: “You want a timeless song, I wanna change the game . . . I know you ain’t used to a female alpha [Quieres una canción atemporal, quiero cambiar el juego… Sé que no estás acostumbrado a una hembra alfa]». «Esas [palabras] no provienen de inmediato de algo en lo que creo», continúa.“Es más que empiezo con una falsa sensación de confianza, y luego cuanto más la canto, más la interpreto, más la doy al mundo, más siento que la vivo, la respiro, encarnan esas letras y esas palabras».

Con su primer álbum, tuvo una amplia oportunidad de practicar esa encarnación: actuó 245 veces en su primera gira, un número que se ha tatuado con orgullo en la parte posterior de su brazo izquierdo. Cuando se reunió con Ronson en 2018 para cortar «Electricity» (que ganó un Grammy a la Mejor Grabación de Baile), «»New Rules» estaba sonando en todas las bodegas a las que iba», me dice. “Y ella tenía una vibra de jefa tan sensata. Hay algo en Dua que es extremadamente poderoso. Sientes que ella simplemente está viviendo su vida y ofreciéndola para ti. Ella es simplemente una jefa».

En algún momento de principios de 2018, en algún lugar de Las Vegas, Lipa estaba de paseo cuando, en un “momento de bombilla”, se le ocurrió el título de su segundo álbum. “Simplemente tenía la sensación de querer que fuera muy evocador y nostálgico”, dice. “Algo que toca la inspiración y la música que escuché toda mi vida” —Blondie, Prince, Moloko, Madonna de los años ochenta— “pero también muy actual”. Ella le envió un mensaje de texto a su mánager con la idea, ella dice, «y él me dijo: ‘Está bien, me encanta el nombre’, y yo le dije: ‘Déjame hacerlo. Déjame entrar al estudio y ver qué pasa’». Que es lo que hizo, asociándose con antiguos colaboradores como Koz, Sarah Hudson y Clarence Coffee Jr. Trabajaron en Londres en los Estudios Abbey Road. Fueron a los estudios Geejam de Jamaica en enero. “Y hace llover las dos semanas enteras”, dice Lipa riendo. «Pero funcionó a nuestro favor, me preparó para escribir de nuevo, para saber sobre qué quería escribir y adónde quería ir».

Fotografía por David LaChapelle. Aretes y anillo por Jennifer Fisher.

En las sesiones, Lipa gravitaba hacia pistas creadas con sintetizadores analógicos en lugar de computadoras, que tenían imperfecciones e intencionalidad, que parecían hechas a medida en lugar de replicarse fácilmente. Para Koz, «se sintió como un proyecto de la vieja escuela», como la forma en que se solía hacer la música antes de que se convirtiera en una cuestión de «básicamente hacer pequeños bucles de música, usar las mismas bibliotecas de simples, una pequeña guitarra, batería, picarla en un enredo», una especie de sistema de pintar por números que él atribuye a ser «la razón por la que todo suena igual». Continúa: «Cuando encuentras a alguien como Dua que quiere rechazar ese sistema y hacer algo más ambicioso, es bastante refrescante».

Las sesiones a menudo comenzaban con Hudson leyendo cartas del tarot —“Te hace hablar”, me dice— y con Lipa exponiendo los fragmentos de letras o temas que había acumulado desde la última vez que se reunieron. Ella habló sobre conducir un automóvil en el espacio, una imagen que eventualmente se prestó a la portada del álbum, y también «estar con Austin Powers, ese tipo de ambiente de los sesenta, con temática espacial». Lipa se ríe: “Digo muchas estupideces al azar en las sesiones. Pero todos queríamos hablar de esto, como un sentimiento de amor intergaláctico».

Ayudó que Lipa estuviera en un lugar diferente escribiendo este álbum. “Cuando estaba creando el primer álbum, mucho de lo que estaba pasando en mi vida era sobre el desamor”, explica. “Esta vez, me sentía tan feliz y las cosas iban tan bien, pensé, ‘Está bien, necesito ser capaz de retratar este sentimiento de una manera que no me parezca cursi’. No sé por qué pensé que cuando eres un artista pop y haces una canción feliz, de repente no es genial. Tuve que dejarlo pasar». No pensó mucho en las baladas. “Hubo un momento en el que pensé, ‘Oh, a todo el mundo le encanta una balada. Tal vez debería hacer una». Pero eso no era lo que estaba sintiendo. Yo estaba como, ‘A la mierda. Es un disco divertido. Eso es lo que es.’»

El desafío, al menos inicialmente, fue lograr que otros entendieran qué era o qué debería ser. “Habíamos estado probando ideas y nada realmente encajaba”, dice Hudson. Entonces, un día de agosto de 2018, en los estudios Sarm en Notting Hill, «Dua dijo: ‘Estoy pidiendo donas’. Y nosotros dijimos: ‘Dios mío, no, por favor. No quiero comer donas’. Y nos las comimos todas y nos da una especie de subidón de azúcar y rebotamos en la pared, y ahí es cuando ‘Levitating’ empezó a salir». Koz tocó la pista, Lipa comenzó a inventar la melodía y escribieron la canción prácticamente en una sola nota de voz, incluyendo la palabra «sugarboo» —posiblemente la palabra más inspirada en cualquier letra del año pasado— en homenaje al apodo que tienen el uno para el otro.

El tema clavó lo que Lipa estaba tratando de lograr. Unos meses más tarde, después de asistir a una noche disco en un bar en Jackson Hole, Wyoming, los compositores Emily Warren, Ian Kirkpatrick y Caroline Ailin —el trío detrás de «New Rules»— escribieron «Don’t Start Now», que se convirtió en el sencillo principal de Future Nostalgia. El álbum continuaría haciendo referencia a «Need You Tonight» de INXS y «Your Woman» de White Town. 

Habría matices de Olivia Newton-John y Eurythmics, mezclados con líneas de bajo más modernas y la voz fuerte y segura de Lipa. De hecho, sonaría como nada de lo que 2020 tuviera que ofrecer. “Fue contra la corriente de todo lo demás”, dice Koz. “Se sentía como si la música hubiera sido tan oscura durante tanto tiempo. Quiero decir, entrabas en las habitaciones y todos solo querían hacer, como, trap beats. Y luego aquí viene Dua, y ella dice, ‘A la mierda. Una canción debería hacerte bailar».

Es posible que Lipa podría haberse dormido en sus laureles, que se hubiera quedado en la granja abrazando a las cabras pigmeas y que Future Nostalgia aún hubiera hecho bailar a la gente en todo el planeta. Pero esa no era su visión. A los pocos días del lanzamiento del álbum, y transmitido desde el alquiler con el mini refrigerador, actuó en medio de una cuadrícula de bailarines y músicos para James Corden (con quien más tarde grabó un socialmente distanciado «New Rules for Covid Dating»).

Una semana después, apareció de forma remota en Jimmy Fallon (con quien más tarde grabó una parodia socialmente distante de Love Actually). Club Future Nostalgia, un remix de todo el álbum, salió en agosto, ofreciendo sin disculpas a los fanáticos un disco para club en un año sin discotecas. Y después de perder la esperanza de que 2020 permitiría una gira, pasó una gran parte del otoño en una burbuja con bailarines de respaldo y otros músicos para que pudieran crear Studio 2054, un espectáculo virtual en vivo que canalizó la extravagancia musical televisada de los ochenta. Oro sólido, y eso era, metafóricamente, oro sólido: cuando se lanzó a fines de noviembre, más de 5 millones de personas lo sintonizaron, estableciendo un récord de transmisión en vivo pagada.

Alrededor del minuto 62, Lipa trajo de regreso un movimiento de baile por el que una vez fue ridiculizada. Esta vez ella se apropió de él.

Fotografía por David LaChapelle. Leotardo y zapatos por Mugler. Aretes por Bulgari.

La última vez que hablo con Lipa, a través de Zoom, la semana después de nuestra reunión en Manhattan, es el día después de su muy tardía aparición en Saturday Night Live, la primera vez que se presenta para una audiencia en vivo desde el lanzamiento de su álbum. Fue el último episodio de SNL de 2020. Y si bien 2020 pudo haber sido el año de Lipa, ciertamente fue uno cruel, tan cruel que tal vez no fue solo su música lo que atrajo, sino también la gratificación de ver a una mujer muy talentosa pero muy arraigada, sin pedir disculpas, agarrar su propio éxito cuando mucho se sentía, de lo contrario, fuera de control. Esa es la sensación que tengo, al menos, cuando Lipa ahora me recuerda la pregunta que le había hecho antes, la del poder de su belleza.

«Lo he estado pensando casi todos los días, y estaba un poco desconcertada», dice, cortés pero firmemente. «Nunca he visto realmente ser bonita o hermosa como una especie de poder. Nunca ha sido algo con lo que me identifique y, sin faltarte el respeto, obviamente, siento que fui un poco defraudada de alguna manera, porque no siento que haya llegado a donde estoy por eso. Soy extremadamente trabajadora y motivada, y siento que esa es la razón por la que llegué a donde estoy, a través de mi arduo trabajo y mi impulso, y solo quería dejar eso en claro porque ha estado jugando en mi mente».

En el instante de silencio que sigue, mi feminismo trata de ignorarse. Me siento tentada a señalar que más de una cosa puede ser cierta, que un efecto puede tener muchas causas y que simplemente quería medir su propia percepción de sí misma sobre un rasgo particular, no exhaustivo. Pero luego pienso en todos esos programas, todas esas veces cantando todas esas letras que había escrito para convencerse de su propia fuerza. Pienso en ella en todas esas sesiones, tratando de ir contra la corriente, y en lo que su sentido de sí misma significa para su capacidad para hacerlo. A veces, razono, el empoderamiento es una cuestión de voluntad. A veces el feminismo debe ser explícito.

Así que me disculpo y lo hago sinceramente. Y, por supuesto, es amable y despreocupada como siempre.

Justo antes de despedirnos por última vez, pregunto lo que difícilmente es necesario preguntar: si el proceso de voluntad de sí misma para el empoderamiento está completo. «¿Te sientes como una mujer alfa ahora? ¿Has internalizado eso?»

«Lo he interiorizado, sí», dice sin dudarlo. «Me siento bien». /RollingStone-

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