El suspenso es el principal ingrediente de la mayoría de las producciones que ultimamente han llegado desde Polonia al cátalogo de Netflix, como la serie Bosque adentro o el premiado thriller Hater. Pero la más reciente adición a la plataforma de ese país europeo, Todos mis amigos están muertos, presenta otro registro.

Estrenada el año pasado para el público polaco, ahora está disponible para todo el mundo a través del servicio de streaming con su mezcla de comedia y crimen, una que la emparenta con el género slasher, en el que abundan los asesinatos, las drogas y el sexo.

Todos mis amigos están muertos parte no solo con un crimen, sino con una masacre dentro de una casa y con la que se encuentran el experimentado detective Kwasniewski (Adam Woronowicz) y un policía principante, Grzegorz Dabrowski (Michal Meyer).

Todos mis amigos están muertos | Netflix

De hecho, para este último es su primero caso, uno donde debe averiguar qué pasó en esta fiesta de Año Nuevo que terminó con un puñado de jóvenes muertos tirados en el piso y rodeados de botellas y vasos con alcohol.

Luego, la película retrocede algunas horas para mostrar cómo comenzó esa celebración, con Marek (Kamil Piotrowski), el anfitrión, recibiendo a sus amigos en su hogar para recibir el nuevo año.

Sexo, drogas y sangre en Año Nuevo

Todos mis amigos están muertos | Netflix

Cuando llega una pareja de amigos, Daniel (Konrad Zygadlo) y Angelika (Katarzyna Chojnacka), el dueño de casa hace les hace una breve introducción sobre sus invitados.

Entre ellos están el casanova de turno, los chicos nerd a los que les les va mal con las mujeres y una mujer mayor, un misionero mormín francés que aun es virgen y también Gloria (Monika Krzywkowska), quien está de novia con un joven de la misma edad su hijo, Filip (Mateusz Wieclawek).

Este último también está en la fiesta y con su cámara va registrando lo que sucede ahí.

La noche comienza como cualquier otro festejo, con bromas pesadas y coqueteos entre los asisententes, pero todo cambia luego de que, en medio de una escena de sexo sobre un escritorio con Filip, Anastazja (Julia Wieniawa-Narkiewicz) dispara por error un arma y termina matando a Marek, el dueño de casa.

Desde ese momento empiezan a surgir más enredos y equivocaciones fatales, que van dejando por el lugar regueros de sangre al mismo tiempo que las drogas y el sexo entre los invitados sube de intensidad.

Y justo cuando llega la medionoche y el nuevo año, lo hace también el peak de violencia en Todos mis amigos están muertos, una comedia sangrienta y disparatada, recomendada para quienes disfrutaron de parodias de terror como Scary movie. / LtFinde-

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