El actor que interpreta a Palermo en la serie es admirado y querido por sus compañeros. En una entrevista con Teleshow, ellos recordaron sus costumbres porteñas y unas palabras que todos usan como propias.

La Casa de Papel llegó a Netflix con su cuarta parte el pasado 3 de abril. Su estreno mundial encuentra a los actores encerrados en sus casas por la cuarentena que impone, sin importar fronteras, el avance del coronavirus.

El actor argentino se incorporó a La Casa de papel en la tercera parte. Su personaje, Palermo, es un ingeniero amigo de Berlín (Pedro Alonso), hermano de El Profesor (Álvaro Morte). Los tres idearon el plan para llevar a cabo uno de los mayores robos de la historia de España.

La incorporación de este actor es sin dudas un guiño para la Argentina, que tiene infinidad de seguidores y fanáticos de la serie. Palermo es visceral, no se anda con vueltas y podríamos decir que el resto de los atracadores no ven con buenos ojos a este hombre que se suma al grupo cuando deciden rescatar a Río (Miguel Herrán), en la tercera temporada.

Palermo ejerce como nuevo líder, lugar que había dejado acéfalo Berlín, pero hemos sido espectadores de la resistencia que provocaba en el grupo de ladrones, no así en el Profesor, quien confía en su capacidad para resolver conflictos e idear planes desde el lugar mismo de la acción.

En una entrevista con Teleshow, con el elenco de esta ficción creada por Álex Pina, los actores Álvaro Morte, Alba Flores, Darko Peric y Luka Peros (el profesor, Nairobi, Helsinki y Marsella respectivamente) recordaron con mucho cariño y varias anécdotas los días de rodaje junto al actor argentino.

—¿Cómo fue trabajar con Rodrigo De La Serna (Palermo en la serie) y qué palabras o costumbres argentinas han adquirido?

—Darko (Helsinki): ¡Hombre! Es para mí es uno de los más grandes actores con los que he trabajado, y no sólo porque es argentino. Pero de verdad Rodrigo es un amor. Me dijo que en la Argentina no se puede decir “Tranquilo que lo voy a coger yo” (risas).

—Alba Flores (Nairobi): A mí también Rodrigo me parece un actor maravilloso y me encantaría seguir trabajando con él muchos años de mi vida. Me parece brillante, he aprendido mucho de verle trabajar. Es una fuente de creatividad y de energía inagotable. Ha sido maravilloso trabajar con él. ¡Y de costumbres argentinas pues la que más me quedó es que él, a las 7 de la mañana, ya se presenta ahí en el set con su mate… y no lo suelta hasta que se va!

—Luka Peros (Marsella): Estoy de acuerdo con Alba y con Darko. Era un placer estar a su lado y ver esta energía que tiene. Está saltando por las paredes de un lado a otro y eso es impresionante para ver. Su manera de improvisación y el control del texto de todo… está como jugando. Es como un músico… y nada, le quiero mucho, mucho. Ojalá que trabajemos de nuevo y tenga la oportunidad de cruzarme con él, porque es un genio. Chapeau.

—Álvaro (El Profesor): Rodrigo es maravilloso. Es una persona, no solo a nivel interpretativo, como han dicho mis compañeros, que estoy de acuerdo con ellos, sino a nivel humano también. Es una persona muy divertida y siempre está haciendo bromas en el rodaje, algo que se agradece, porque son rodajes muy duros. El que haya una vía de escape siempre es muy agradable. Y más que una expresión argentina, hubo una cosa que empezó Rodrigo a decir y al final acabamos todos diciéndola, cada vez que terminaba una secuencia y mucho antes que nadie dijera “esta es una buena toma” o algo por el estilo, él empezaba a decir “¡Está hecha, está hecha!”. Y entonces cada vez que gritaban “corten” todos decíamos “¡Está hecha!” y el director nos decía “que no, que hay que hacer otra toma y tal”, entonces fue una frase que todos asimilamos.

—Alba: ¡Sí tal cual! Eso y también una palabra que siempre repetía: “Motorrrr!”

Los actores reflexionaron sobre el trabajo de todo el equipo en el rodaje, desde los encargados de realizar el casting pasando por el equipo técnico y directores de arte.

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