Si hay un artista que no esperó la pandemia para revelar su lado humano y desinteresado es Jon Bon Jovi. El cantante ya cuenta con tres restaurantes que mantienen la misma ideología, la de alimentar a personas sin hogar o de escasos recursos. El primero fue inaugurado en Red Bank, en el 2011; el segundo se inauguró en el 2016, en Tom Rivers; y el tercero abrió sus puertas en el Campus de la Universidad de Rutgers, a finales del 2019. En el restaurante del artista nadie paga su comida y en el lugar existe la opción que los asistentes ‘paguen’ su comida si lo desean, trabajando en el recinto.

El artista de 58 años ha tomado la determinación de no cerrar ninguno de sus tres restaurantes a pesar de los crecientes casos de contagio de coronavirus en Estados Unidos. Según la estrella de rock, en este momento las personas sin hogar necesitan más que nunca de su colaboración, por lo que se ha unido como lavaplatos a las operaciones de uno de sus restaurantes Soul Kitchen, que forma parte de la fundación The Jon Bon Jovi Soul Foundation, que creó con su esposa Dorothea Hurley, en el 2006.

Y cuando la leyenda del Rock no está ayudando a los más necesitados lavando platos en su restaurante, compone canciones basadas en las experiencias de todos sus fans del mundo o participa en galas benéficas online.

Como si fuera poco Bon Jovi apareció, el pasado lunes, en una clase virtual con niños pequeños de una escuela de Palm Beach Gardens, en Florida. Durante la clase, el músico sacó su guitarra acústica para cantar una canción que hablaba sobre montar en bicileta sin ruedas para entretener y hacer felices a los pequeños. “Si consigues poner tus sentimientos en un papel, a veces se convierten en canciones. Otras se convertirán en historias. Nunca sabes hacia dónde podrían llevarte”, explicaba Bon Jovi ante los atentos niños, que le escuchaban desde las pantallas de sus tablets.

Pero, ¿cómo acabó el músico en aquella clase? Todo comenzó cuando Bon Jovi pidió la colaboración de los fans para componer la canción “Do What You Can”, en la que todo el mundo podía aportar sus experiencias sobre cómo estaban viviendo la situación con la pandemia. Esto llegó a oídos de Michael Bonick, un profesor nativo de Milltown, Nueva Jersey y un fan de Bon Jovi que ahora reside en Florida. Rápidamente, intentó contactarlo para contarle cómo estaba pasando su clase durante la pandemia. “Solo sabía que Bon Jovi es esa clase de personas que tienen una compasión sin límites”, dijo el profesor. “Imaginaba que estaría interesado en la pasión y el entusiasmo de estos niños”.

“Cuando los niños de cinco y seis años vieron aparecer la estrella en su clase por Internet estaban impresionados”, narra Bonick. “Bon Jovi creó melodías para acompañar a las creaciones de los pequeños”, recuerda el profesor que fue un alumno más de Bon Jovi durante 45 minutos. Sin duda un momento inolvidable para los pequeños y su profesor.Tags: 

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