Dos décadas cumple la cinta de Ridley Scott que le dio no uno, ni dos, sino cinco premios Oscar. Protagonizada por el neozelandés Russell Crowe como Máximo Meridio y Joaquín Phoenix como el Emperador Cómodo, cuenta el difícil camino de Máximo al pasar de ser Comandante y General de los ejércitos de Marco Aurelio, sobrevivir un intento de asesinato y ser vendido como esclavo, a convertirse en un gladiador que desafió al emperador de Roma.

Estrenada en el 2000, Gladiador conmueve con la trágica vida de Máximo -quien sufrió el asesinato de su esposa e hijo por el maquiavélico plan de Cómodo-, con su emotiva banda sonora compuesta por Hans Zimmer y Lisa Gerrard, y las notables actuaciones de Crowe y Phoenix.

Pero la cinta de Scott tuvo un incierto comienzo desde el momento que fue presentada a su actor protagónico, Russell Crowe. “La primera vez que leí el guión no pensé que fuera una película. Pero Walter Parkes -productor- dijo: ‘Es 184 A.D., eres un general romano, y será dirigido por Ridley Scott’. Y eso fue suficiente para mí para querer hablar con Ridley. Acababa de terminar el rodaje de The Insider. Yo era enorme. No tenía cabello porque como usaba una peluca en esa película, me rapé para estar más cómodo. No lucía como ningún general romano”, dijo Russell Crowe en conversación con Variety.

Ridley Scott se inspiró en una pintura para comenzar a trabajar en esta historia: Pollice Verso de Jean-León Gérôme, la que muestra a un gladiador en su armadura en medio de la arena, mirando hacia los espectadores que deciden con un dedo hacia arriba o un dedo hacia abajo, si puede vivir o no.

“Soy un director muy motivado por lo visual. Parkes me mostró la pintura de un tipo llamado Jean-León Gérôme. (…) Cuando eres experimentado como yo, puede tomar una decisión flash, y normalmente precisa. Así que digo ‘Lo haré’. Y Parkes dijo: ‘Espera, no sabes sobre qué es la historia’. A lo que le respondí: ‘No me importa, lo haré’. Y eso fue todo”, desclasificó a Variety.

Aún cuando comenzaron a grabar, el libreto seguía siendo escrito y reescrito. Aunque los actores practicaran sus líneas, en más de una oportunidad tuvieron que corregirlas y practicar nuevos parlamentos o reformulaciones de las frases que ensayaron.

“En el primer acto, la batalla de Germania, Russell me dijo: ‘¿Qué demonios voy a decir?’. Y le dije: ‘Bueno, habrá un pajarito y lo vas a mirar y pensar en los irónico que es que esa avecilla esté en este campo de batalla donde habrá un baño de sangre’. A lo que me dijo: ‘Ok’, para preguntar al rato: ‘Pero ¿Qué diablos voy a decir?’. A lo que respondí: ‘No sé, por qué no dices simplemente, Hmmm, la mañana, parece nieve’”.

Russell Crowe no dijo nada en esa escena inicial. Solo contempló al ave pensativo y atento a lo que estaba por venir.

“En más de una oportunidad le he dicho a Ridley. ‘Uno de estos días deberíamos hacer una película en la que sabemos qué va pasar, antes que empecemos a trabajar’», dijo el actor de 56 años.

No fue un trabajo fácil. Los tantos caballos que participaron de la filmación eran lo de menos. Ya que también trabajaron con tigres en medio de la coreografía de pelea en la arena. “Por supuesta que habría lesiones. Pero cuando eres más joven, estás hecho de goma y puede volver a la acción. Recuerdo haber dicho a mi madre, después de volver de una jornada de grabación, ‘Me siento como un jugador de fútbol después de jugar toda una temporada’”, relató Crowe.

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