El proyecto de un estado de Nueva York «reinventado» para una «realidad poscoronavirus» conforme a las ideas del gobernador Andrew Cuomo y el empresario y programador Eric Schmidt, exdirectivo de Google que representa a los principales gigantes tecnológicos, es preocupante. Puede recordar la condición de los humanos en Matrix, estima el filósofo europeo Slavoj Zizek.

«Si llevamos este proyecto a su conclusión hiperbólica, se perfila la idea de un cerebro conectado, de nuestros cerebros compartiendo directamente experiencias con una singularidad, una divina autoconciencia colectiva», escribe Zizek en un artículo de opinión redactado para RT.  

De esta manera el pensador marxista de origen esloveno reestructura las previsiones de la periodista y futuróloga de la revista The Intercept Naomi Klein, quien ofreció hace una semana un síntesis de la doctrina de Cuomo y Schmidt, que sugieren un «futuro confinado en casa, permanente y altamente rentable» (para las grandes empresas). Este ideario, resume Zizek, «promete seguridad contra la infección y mantiene las libertades personales que cuidan los liberales, pero —se pregunta— ¿incluye la oportunidad de trabajar?»

Neo (Keanu Reeves) y el computarizado agente Smith (Hugo Weaving) se confrontan en una escena de la película Matrix (1999).Siemoneit / Sygma / Gettyimages.ru

En opinión del filósofo, se trata de una distopía, un lugar imaginario muy desagradable para las personas que se hayan visto colocadas en estas condiciones de vida. A modo de una característica clave que llama la atención en la descripción de Klein, destaca la paradoja de que aquellos privilegiados que «pueden permitirse el lujo» de vivir «sin contacto» también son los más controlados: «toda su vida es transparente» para los gigantes tecnológicos y el Gobierno, que actúan juntos y se convierten en un mismo centro de poder.

«Si las redes, que son el alma de nuestra existencia, realmente están en manos de compañías privadas como Google, Amazon y Apple» —continúa el autor—, se fusionan con las agencias de seguridad del Estado, «¿serán capaces de censurar y manipular los datos disponibles para nosotros o incluso para desconectarnos del espacio público?»

Zizek pide recordar que Schmidt y Cuomo exigen inmensas inversiones públicas en estas empresas, pero entonces ¿no debería el público poseerlas y controlarlas con tal que se transformen en servicios públicos sin fines de lucro? Sin este cambio, en opinión del filósofo, «la democracia en cualquier sentido significativo es abolida de facto, ya que el componente básico de nuestros bienes comunes, el espacio compartido de nuestra comunicación e interacción, queda bajo control privado».

Clase desprotegida

Otro rasgo destacado es la intervención de este nuevo foco del poder «en la lucha de clases en un punto muy preciso». Zizek estima que el papel crucial de la nueva clase trabajadora se hizo más visible debido a la «crisis vírica» y son «cuidadores en todas sus formas, desde enfermeras hasta quienes reparten alimentos y otros paquetes, o vacían nuestros contenedores de basura, etc.»

Nos hemos aislado de ellos, pero seguimos siendo una fuente de posible contagio para ellos, explica el autor. Y esa es la condición en la que pone a esta «clase de cuidadores» el plan de Cuomo y Schmidt, el cual busca minimizar su papel visible y la obliga a «permanecer no aislada, en gran parte desprotegida, expuesta al peligro del virus para que nosotros, los privilegiados, podamos sobrevivir con seguridad».

Bajo el lema de Chile

Sin embargo, esta división deja un espacio para la solidaridad. «Protegidos, físicamente aislados y sin palabras en nuestras burbujas aisladas, estaremos espiritualmente unidos más que nunca, mientras que nuestros señores de la alta tecnología se benefician y una masa de múltiples millones de humanos invisibles trabaja en la carpintería», vaticina el pensador.

Nueva York puede convertirse en un polígono de pruebas para este futuro distópico y sería una pesadilla más aterradora que en otra ocasión del pasado, pero «otro fin del mundo es posible», tal y como rezó un grafiti dejado en una pared durante las protestas en Chile que estallaron en octubre del 2019, recuerda Zizek. Estas palabras deberían ser nuestra respuesta al proyecto del gobernador Cuomo, con Eric Schmidt y también Michael Bloomberg, Bill y Melinda Gates en el fondo, porque «un futuro sin contacto no es la única opción».

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