La pandemia del COVID-19, ha obligado a que muchos sectores de la economía detengan su actividad, los cines son uno de los rubros más afectados, ya que al inicio de la crisis el 90 por ciento de las salas a nivel mundial tuvieron que cerrar sus puertas. Esto ha obligado a los grandes estudios a retrasar sus estrenos u optar por sacarlos directamente en formato digital.

Pero no todo está perdido, dos elementos casi olvidados de la industria cinematográfica están dando la cara y permitiendo que logre sobrevivir, el cine independiente y los autocinemas.

Los autocinemas, una reliquia del entretenimiento de los años 50, está resurgiendo por todo el territorio Estadounidense y está permitiendo que estudios como IFC Films cuyas producciones por ser independientes iban muchas veces directamente a formato digital, logren estrenar todas sus producciones recientes en estas salas de cine.

The Wretched, una película de terror de IFC ha logrado recaudar 200 mil dólares en 2 semanas, cifra que parece irrisoria ante la taquilla multimillonaria de películas como Avengers, pero, en una época donde no hay cines abiertos, esa cantidad representa un éxito taquillero.

Empresas como Tribeca Enterprises, IMAX y AT&T se asociaron para crear Tribeca Drive-In”, un festival que se realizara en varios autocinemas a partir del 25 de junio y que presentara películas clásicas, estrenos, conciertos y eventos deportivos.

Los expertos opinan que este no es un modelo de negocios sustentable, pero mientras dure, el cine independiente se está beneficiando.

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