No cabe duda: Netflix se convirtió en una de las mejores vitrinas para el documental y hoy el género está lejos de ser un nicho. Una “democratización” a la que ahora se suma Juicios mediáticos.

Esta es una docuserie de seis capítulos que gustará tanto a los seguidores de la crónica documental, en especial de aquella relacionada con crímenes, como también a los menos fanáticos, reviviendo juicios donde los medios han sido más que testigos.

Y con medios se refiere tanto a la prensa especializada como también a la TV estadounidense. Así, en el primero de sus episodios se revive el caso de Jonathan Schmitz, un joven de Michigan al que en marzo de 1995 invitaron al show de Jenny Jones.

En ese episodio del programa, que se grabó, pero no se emitió, Schmitz conocería la identidad de una admiradora o admirador secreto. Este último era Scott Amedure, un vecino al que conoció por una amiga en común y que le declaró sus sentimientos en público.

En el momento de la revelación, Schmitz solo rió y aseguró ser heterosexual, pero tres días más tarde llegó al hogar de Amedure y lo asesinó con dos disparos de escopeta. Su caso llegó a la corte y su juicio a las casas estadounidenses por el canal de cable Court TV.

Debido a que poseía un registro de depresión y problemas mentales, Jonathan recibió una condena por homicidio no premeditado. Pero la familia de Amedure fue más allá y acusó al programa de Jenny Jones y a sus productores de incitar el crimen.

Justicia y atención mediática

Luego, a Juicios mediáticos se suman capítulos como Vigilante del metro, que revive el caso de Bernhard Goetz, un neoyorquino que en 1984 disparó a cuatro jóvenes afroamericanos en una de las líneas del tren subterráneo en Manhattan.

Aquí fueron los diarios de Nueva York los que en un primer momento tildaron a Goetz de una especie de héroe del pueblo, que solo había reaccionado ante la violencia y a la ola de crimen que la Gran Manzana sufría por esos años.

Pero al conocerse los detalles de los hechos, gracias a un video del acusado afirmando que había disparado a conciencia contra los jóvenes, la actitud de los medios de comunicación y el público comenzó a volverse menos favorable ante el acusado.

La lista de casos de la docuserie continúa con el asesinato de Amadou Diallo por parte de cuatro policías, la acusación al empresario Richard Scrushy de lavado de dinero y extorsión, y el denominado juicio de Big Dan’s, que generó un debate sobre la transmisión por TV de un proceso judicial.

Todo concluye con su historia más reciente: la de Rod Blagojevich, el mediático abogado, político y ex gobernador de Illinois al que acusaron de cohecho y fraude, y quien terminó en la cárcel. Sin embargo, en febrero pasado Donald Trump conmutó su sentencia y quedó libre.

Un cierre a la altura de un espacio documental que para el público estadounidense evoca momentos judiciales que fueron parte de las noticias como también de sus vidas, debido al manejo que de ellos hicieron la prensa y los medios de comunicación.

Y para los espectadores fuera de EE.UU., Juicios mediáticos se convertirá en un espacio para ver y debatir, por la forma reflexiva con que expone cada caso, apoyado en una gran cantidad de material de archivo y entrevistas a quienes fueron protagonistas o testigos de sus relatos.

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