‘Ya no estoy aquí’ es una cinta mexicana que llega hoy al catálogo de Netflix, uno de sus grandes logros previos, es que ganó el premio del jurado y del público a la mejor película en el Festival Internacional de Cine de Morelia, además, está protagonizada por Juan Daniel García Treviño, quien le da vida a Ulises.

Este joven vive en una barriada de Monterrey en donde ha crecido entre la violencia y la pobreza, pero algo ha sido su esperanza, su pasión por la cumbia. Cuando parece que nada parece peor que una “miserable vida”, el destino lo sorprende con un terrible crimen el que se ve salpicado y deberá abandonar Monterrey para emprender un viaje a Nueva York.

A pesar que la historia se protagoniza por la trama que envuelve a Ulises, la verdadera protagonista es la cumbia rebajada, un símbolo de la contracultura musical y que es endémica de Monterrey, algo que incluso muchos mexicanos podrían desconocer, y que se identifica por otros conceptos como Kolombia o «cholombianos».

La transformación social 

El amor por la cumbia envolvió a las pandillas de Monterrey que, además, es un estado casi fronterizo con Texas e influenciado por la cultura cowboy. En el sentido de la cumbia rebajada, es una influencia de migrantes que se asentaron a trabajar en este estado que es la primera ciudad industrial de Latinoamérica, quienes combinaron los ritmos de la cumbia con el acordeón.

En poco tiempo, la cumbia rebajada se convirtió en un código de los pandilleros, así como su ropa, peinado y lenguaje. Su concepto de rebajada es porque particularmente es lenta, una melodía de cinco minutos puede transformarse en diez o hasta más, un detalle que incluso, la vuelve más nostálgica.

En ‘Ya no estoy aquí’, podemos ver una mezcla de contexto de violencia, familias desestructuradas, drogas, poca educación, marginación, estigmas sociales y esa fragmentación social derivada de la música como sucede con otros géneros, mostrando ese lado desconocido de su contracultura.

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