“Esta noche voy a cenar fetuccini con salsa de trufas blancas y queso parmesano”, dice Luis Miguel vestido de un impecable traje blanco con el sonido suave de un saxofón de fondo.

De pronto, suena el timbre e inmediatamente recibe una bolsa con el logo del servicio delivery Uber Eats. “Mi incondicional amigo”, dice la voz de “Culpable o no”.

El comercial se viralizó en redes sociales por la aparición de la figura icónica de la música latinoamericana.

Quien en 2018 estuvo en boga por la producción de Netflix Luis Miguel: la serie, retoma protagonismo aún entre las generaciones más jóvenes que redescubrieron al artista de pop, boleros y rancheras, en la piel de Diego Boneta.

Sin embargo, recientemente Luis Miguel tuvo opiniones divididas en lo que respecta sus presentaciones en vivo. En 2019 realizó una gira de conciertos por Sudamérica que fueron altamente criticados. Mientras en algunos llegó tarde, en otros se ausentó por largos periodos de tiempo y mostró una calidad vocal inferior a la que lo caracteriza.

En Chile se presentó en una serie de recitales en el Movistar Arena a partir del 19 de febrero, ocasión en la que el Sol de México fue reseñado por Marcelo Contreras, crítico musical de La Tercera.

“Luis Miguel superó los fantasmas de noches flojas y letras olvidadas como apuntó la prensa en sus conciertos en México a fines del año pasado y que motivaron que el festival de Viña finalmente no le considerara para celebrar sus 60 años. El astro mexicano inclinó la balanza a su favor y la quinta Vergara se ha quedado sin un número estelar de un astro sin parangón”. 

La Tercera

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