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¿Qué tan efectiva es la Metformina para Bajar de Peso?

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¿Servirá la metformina para bajar de peso? Es una pregunta que la ciencia se ha formulado en varias oportunidades tras constatar que los pacientes diabéticos bajo régimen con este fármaco también disminuyen kilogramos a los meses de uso.

2 117Los protocolos de abordaje de la diabetes proponen indicar metformina a las personas con glucemias alteradas que, además, poseen un índice de masa corporal superior a 25, es decir, que son obesos. Pero, ¿Qué pasa si queremos usarla solo como terapia de adelgazamiento?

¿Qué es la metformina?

La metformina es un medicamento que se emplea para la diabetes tipo 2. Fue formulado en especial para reducir el azúcar que absorbe el intestino de los alimentos y, de esta manera, contribuir a mantener a raya los niveles de glucemia.

La diabetes tipo 2 es la forma de la enfermedad en la que todavía hay insulina circulando, por lo que el paciente no requiere inyectársela, como sucede en el tipo 1. Hay una gran batería de fármacos antidiabéticos orales que se prescriben a estas personas, aunque la metformina es la estrella terapéutica actual.

Las funciones básicas en el organismo son las siguientes:

  • Reduce la entrada de glucosa por la mucosa intestinal al comer.
  • Estimula al hígado a fabricar glucógeno para almacenar el azúcar y no verterla al torrente sanguíneo.
  • Acelera la entrada de glucosa al tejido muscularal mejorar la sensibilidad a la insulina de los receptores del músculo.

La pauta de uso general es con las comidas. Se suelen indicar dosis de 500, 800, 850 o 1000 miligramos con el almuerzo y la cena. Algunas presentaciones comerciales se combinan con otro antidiabético oral.

¿Sirve la metformina para bajar de peso?

Sabemos que el fármaco es un antidiabético, pero también la ciencia ha determinado que produce pérdida de peso. Entonces, ¿se puede utilizar en este sentido? ¿Es válido prescribirlo para una persona sin diabetes que quiere adelgazar?

La cuestión es compleja. El uso de metformina para bajar de peso es un empleo fuera de etiqueta u off-label, esto quiere decir que el profesional lo indica para una utilidad que no está aprobada por las asociaciones gubernamentales que regulan los medicamentos.

No es ilegal la prescripción, aunque tampoco se pueda decir que cuente con la evidencia suficiente. Lo que se sabe hasta ahora es que el efecto es a largo plazo, en el contexto de una LTWL, según las siglas en inglés de long-term weight loss. Estos son los tratamientos que han demostrado efectividad para el adelgazamiento tras meses o años de uso.

Los estudios disponibles sobre metformina indican que el mayor beneficio en los índices de masa corporal se registra tras un año de uso continuado. Sin embargo, la consistencia se alcanza alrededor de 10 años después de haberlo iniciado.

Los efectos colaterales que contribuyen a la pérdida de peso

La metformina, como cualquier fármaco, no está exenta de efectos adversos. Durante su consumo es habitual que sucedan signos gastrointestinales que si bien no son de intolerancia, se asocian a su efecto sobre el intestino.

Se ha especulado que estas reacciones contribuyen al adelgazamiento. Náuseas, vómitos, diarrea, inflamación abdominal y flatulencias son algunos de los problemas que se manifiestan. Algunos pacientes diabéticos reducen su consumo de alimentos a causa de este malestar digestivo.

Por otro lado, el fármaco es un reductor del apetito. No está claro el mecanismo por el cual produce este descenso en las ansias de comer. Podría ser un cambio hormonal vinculado al efecto sobre la distribución de la grasa corporal. De todas maneras, en algunas series de estudios de casos se registró un incremento del hambre al inicio de los tratamientos, en sentido contrario al esperado.

Alternativas a la metformina para bajar de peso

La metformina no puede ser la primera opción para adelgazar. Su uso en la pérdida de peso no está avalado como indicación inicial ni tampoco puede utilizarse como única manera de abordar un plan dietario.

Al contrario, la recomendación es agotar antes las vías tradicionales y probadas de adelgazamiento. Tanto las dietas hipocalóricas como el ejercicio físico son las maneras lógicas de enfrentarse al sobrepeso y la obesidad.

Como cualquier fármaco, incluso los diuréticos que popularizaron su uso en términos nutricionales, no hay que olvidar los efectos adversos. Uno de los más complicados de la metformina es la acidosis láctica, capaz de poner en riesgo la vida. Por ello, se requiere un control médico estricto y nunca proceder a la automedicación.

Si se trata de un paciente diabético con kilogramos de más, entonces el fármaco será de elección, ya que un posible descenso de peso contribuirá a la mejora de los valores glucémicos. Aún así, también aplica la necesidad de una dieta específica y de ejercicio físico acorde.

No existe evidencia científica suficiente para respaldar el uso único de la metformina para bajar de peso. Sería imprudente que se recetara el fármaco sin agotar las instancias previas, sobre todo porque sí existe información relevante para elaborar planes dietarios y deportivos que ayuden en el adelgazamiento. /Con información de Mejorconsalud-

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