El Día mundial contra el trabajo infantil de 2020 se centrará en el impacto de la crisis actual en el trabajo infantil. La pandemia de salud de Covid-19 y el consiguiente impacto económico y de mercado laboral están teniendo un gran impacto en la vida y los medios de vida de las personas.

Lamentablemente, los niños suelen ser los primeros en sufrir. La crisis puede empujar a millones de niños vulnerables al trabajo infantil. Se estima que ya hay 152 millones de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 72 millones realizan trabajos peligrosos. Estos niños ahora tienen un riesgo aún mayor de enfrentar circunstancias aún más difíciles y de trabajar más horas al día.

Este año, la campaña del Día mundial será virtual y se organiza conjuntamente con la Marcha mundial contra el trabajo infantil y la Alianza internacional de cooperación sobre el trabajp infantil y la agricultura (IPCCLA).

El debate virtual de alto nivel estimulará el diálogo sobre la importancia de proteger a los niños del trabajo infantil en los planes de respuesta y recuperación de COVID-19, mientras espera el Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, 2021, y el Objetivo ODS 8.7 para finalizar trabajo infantil en todas sus formas para 2025.

Los participantes en el debate aportarán las opiniones de las agencias de la ONU, gobiernos, organizaciones de empleadores y trabajadores, la sociedad civil y la juventud sobre:

  • el impacto de COVID-19 en el trabajo infantil y las medidas que se pueden tomar para mitigar el impacto;
  • cómo la actual crisis sanitaria, económica y social podría afectar el progreso hacia la meta 8.7 de los ODS;
  • La oportunidad para todos los Estados miembros de la ONU y sus socios de unir fuerzas durante el Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil en 2021.

El principal documento de antecedentes para el debate será un documento conjunto de la OIT y el UNICEF sobre el impacto de COVID-19 en el trabajo infantil, publicado el 12 de junio. El documento analiza algunos de los principales canales a través de los cuales es probable que la pandemia afecte el progreso hacia la erradicación del trabajo infantil.

1 de cada 10 niños en todo el mundo están en situación de trabajo infantil

Según la Organización Internacional del Trabajo OIT, uno de cada 10 niños en todo el mundo están en situación de trabajo infantil. Si bien es cierto que el número de niños en situación de trabajo infantil ha disminuido en 94 millones desde el 2000, la tasa de reducción se desaceleró en dos tercios en los últimos años.

1 de cada 10 niños en todo el mundo están en situación de trabajo infantil

Una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, exige el fin del trabajo infantil en todas sus formas para 2025.

Prevalencia del trabajo infantil

Muchos niños en todo el mundo participan en formas de trabajo remuneradas y no remuneradas que no son perjudiciales para ellos. Sin embargo, se considera niños trabajadores cuando son demasiado jóvenes para trabajar o participan en actividades peligrosas que pueden comprometer su desarrollo físico, mental, social o educativo. En los países menos adelantados, algo más de uno de cada cuatro niños (de 5 a 17 años) realiza trabajos que se consideran perjudiciales para su salud y desarrollo.

África ocupa el primer lugar entre las regiones, tanto por porcentaje de niños en trabajo infantil (un quinta parte) como el número absoluto de niños en situación de trabajo infantil: 72 millones. Asia y el Pacífico ocupan el segundo lugar con un siete por ciento y 62 millones en términos absolutos.

Las regiones de África y Asia y el Pacífico juntas alcanzan la cifra de casi nueve de cada diez niños en situación de trabajo infantil en todo el mundo. La población restante se divide entre las Américas (11 millones), Europa y Asia Central (6 millones) y los Estados árabes (1 millón). En términos de incidencia, el cinco por ciento de los niños están en situación de trabajo infantil en las Américas, el cuatro en Europa y Asia Central, y el tres en los Estados Árabes.

A pesar de que el porcentaje de niños en trabajo infantil es más alto en los países de bajos ingresos, su número es en realidad mayor en los países de ingresos medios: el nueve por ciento en los países de ingresos medios bajos, y el siete, en los de ingresos medios altos. Las estadísticas sobre el número absoluto en cada grupo de ingresos nacionales indican que 84 millones de niños están en situación de trabajo infantil, el 56 por ciento de los cuales vive en países de ingresos medios, y otros 2 millones viven en paises de altos ingresos.

Unos 400.000 niños y adolescentes de entre 5 y 17 años trabajan en Honduras

En Honduras, unos 400.000 niños y adolescentes de entre 5 y 17 años trabajan, el 50,5 % de los menores trabajan en labores agrícolas y el 60 % de los niños no recibe una remuneración por las labores.

La alta tasa tiene su origen en factores estructurales, especialmente la situación de país, donde el 68 % de los más de 9 millones de habitantes vive en la pobreza, y el 42 % de ellos en pobreza extrema.

El trabajo infantil constituye un problema económico y social que sigue perpetuando el círculo vicioso de la pobreza, las diferencias y la exclusión social a lo largo de las generaciones, impidiendo que una proporción importante de niños y niñas adquiera las calificaciones y la educación necesaria para asegurarse un futuro mejor. En la mayoría de los casos, esta actividad implica el abandono total o parcial de los estudios, así como la exposición a riesgos para la salud y, por lo tanto, para el desarrollo armónico de los niños y niñas.

Alerta en Latinoamérica ante el aumento del Trabajo Infantil por la pandemia

América Latina, epicentro creciente de la COVID-19, se enfrenta hoy no solo a los estragos económicos y de pérdidas humanas que deja el virus sino también a la amenaza de que la pandemia empeore una enfermedad social que, aunque para muchos es invisible, afecta a sus pobladores más vulnerables: el trabajo infantil.

En la región, según cálculos entregados por Unicef con motivo de la conmemoración este viernes del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, se estima que hay 17,4 millones de niños y niñas trabajadores, cifra que equivale al 16 % del total de menores que viven en esta parte del orbe.

Los pequeños, algunos de los cuales no alcanzan la mayoría de edad, víctimas del maltrato, del abuso sexual o de las deplorables condicionales laborales a las que son sometidos, se desempeñan principalmente como sirvientes, agricultores, comerciantes, mineros, recolectores de basura o pescadores.

A esta preocupante situación se suma ahora el nefasto panorama que dejará el coronavirus. Unicef y Save The Children alertan de que unos 16 millones más de niños latinoamericanos podrían vivir en la pobreza cuando termine el 2020 si los Gobiernos no hacen ya lo que les corresponde.

Al respecto, la directora de Save The Children Colombia, María Paula Martínez, aseguró a Efe que «es probable que aumente el número de niños que empezará a trabajar debido a la pandemia, así como el de aquellos que se verán enfrentados a desarrollar trabajos peligrosos y adolescentes que iniciarán su vida laboral sin condiciones de trabajo decente».

Lo anterior se generará debido a que las medidas de control de contagio del virus aumentarán significativamente los niveles de desempleo y, como consecuencia, se incrementará el subempleo, en donde por lo general se ven vinculados los menores.

Además, ahondó Martínez, «se debe entender que si los proveedores del hogar son adultos mayores o población en riesgo de contagio y las medidas de aislamiento han disminuido la manutención de los hogares, serán los más jóvenes de la casa quienes deban asumir esa carga».

Precisamente en Brasil, el segundo país en el mundo más afectado por el virus, con más de 39.000 muertos y casi de 780.000 contagiados, el Foro Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil consideró que «el riesgo de crecimiento de la explotación frente a los impactos de la pandemia es grande» porque mucha mano de obra formal puede ser sustituida por niños.

Por ello, los menores seguirán teniendo una «educación interrumpida» para ayudar al sustento de sus hogares y estarán expuestos a enfermedades, inclusive al propio coronavirus, manifestó el director de la OIT en Brasil, Martin Georg Hahn.

No menos aterrador es lo que pasa en Venezuela, en donde los menores que viven de los ingresos que puedan generar en sectores informales están al borde del precipicio por la pandemia, y ni qué decir de aquellos que en el último sexenio, cuando el país entró en la debacle económica, quedaron en la indigencia.

«La situación es especialmente áspera debido a lo vulnerables que están los niños en el marco de la emergencia» y se hace más compleja porque «no hay una política de Estado, estadísticas ni diagnóstico», aseguró a Efe Fernando Pereira, coordinador de la organización Cecodap, dedicada a la promoción y defensa de los derechos de los menores desde 1984.

Otros que están a un paso de la desesperación son los miembros de la Unión de Niños y Niñas Trabajadores de Bolivia, que pidieron al Gobierno dotarlos de medidas de bioseguridad ante la urgencia que tienen de salir a trabajar para mantener a sus familias a pesar del riesgo de enfermarse o, incluso, morir por el virus.

Las labores del campo, que desde siempre han sido orgullo de buena parte de los latinoamericanos, son las que concentran el 52 % del trabajo infantil en la región, que casi siempre los aleja de la escuela e imposibilitan con ello que salgan de la pobreza.

En ese sector, considerado uno de los más peligrosos para la infancia y adolescencia debido a las largas jornadas que demanda, la exposición a climas extremos y el contacto con productos químicos, se ganan el sustento el 34,5 % de los 2,3 millones de niños mexicanos que trabajan.

También, datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos de Ecuador señalan que en las áreas rurales del país andino se trabaja cerca de cinco veces más que en las ciudades y que por etnias, la población indígena tiene a más número de niños entre los cinco y 14 años trabajando, con un 26 %.

Cosechar, acarrear agua y tratar a los animales son algunas de las actividades que la OIT denuncia que realizan cerca de 200.000 pequeños argentinos, de los cerca de 763.544 que están sometidos al trabajo infantil, un problema que no se ha visto como tal, puesto que la mayoría de las veces se da en el ámbito familiar y se considera una responsabilidad ante los padres.

En ese sentido, el especialista de la OIT contra el trabajo infantil en Argentina, Gustavo Ponce, sostuvo a Efe que «hay que correr ese velo y mostrar que si un chico ingresa a los ocho años al mercado laboral, esto tiene un impacto en su trayectoria escolar y lo aparta de cosas simples como el tiempo libre o el deporte».

La eliminación del trabajo infantil es responsabilidad de todos y todas y requiere el compromiso de los sectores: Gobierno, organizaciones de empleadores y trabajadores y de la sociedad civil.

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