Sin duda, las empresas han puesto ya la salud mental en el foco de sus estrategias de cara a la nueva realidad que nos espera una vez recuperemos cierta normalidad, tanto a nivel social como laboral. Hemos pasado de unas semanas en las que lo primordial ha sido la salud física para centrarnos, de nuevo, en el apartado emocional y psicológico de las personas que componen las compañías, los colaboradores.

Y no es que las empresas no hayan cuidado de la salud mental de sus plantillas durante el confinamiento, al contrario, pero sí que parece que nos hemos olvidado de que, por encima de todo, seguimos siendo personas. Más allá de mascarillas, geles y distancias de seguridad, nuestras emociones son una parte vital de nuestras vidas.

La empatía es vital

Sin duda, la primera recomendación debe ser la empatía. Se trata de un aspecto esencial en la vida, no solo a nivel laboral sino también personal, y una habilidad blanda cada vez más requerida en un mundo laboral más tecnológico, pero también más humano. La lógica invita a pensar que en los duros momentos vividos ha sido básica. Hemos vivido momentos de aislamiento en el que muchas personas viven solas y muchas de ellas tienen dificultad para trasmitir las emociones, por lo que, las empresas deben crear un ambiente empático,

Hay que recordar que, aparte de los duros momentos vividos y los que nos quedan por vivir, este es un virus que está lejos de ser derrotado y con una gran incertidumbre económica en el futuro a corto y medio plazo.

Aprender y reaprender hábitos

En esta situación actual lo más recomendable es aprender de las dificultades y aprovecharlas para mejorar en el futuro. Varias generaciones se van a ver impactadas por el cambio brutal que estamos teniendo en nuestras vidas cotidianas. Estas experiencias nos han hecho y nos harán aprender mucho, es una oportunidad importante para mejorar la resiliencia.

Es el momento de cuestionarse todo, de reinventar nuestras creencias y es momento de atrevernos a pensar y ver todo con una nueva perspectiva, con la intención de refundar un futuro mejor. Estamos ante un desafío complejo, pero también podemos aprovechar la situación para acelerar procesos que ya teníamos en marcha en las empresas solo que antes era una elección y ahora es más necesidad.

Las nuevas oficinas, más allá de cambios físicos

El mundo laboral dará un giro importante después del coronavirus, pero los cambios principales no serán los elementos de seguridad o las distancias; serán los cambios culturales. El teletrabajo, la flexibilidad laboral, el cuidado de la conciliación, serán más esenciales que antes. La situación de teletrabajo no es la habitual y tenemos que ir compatibilizando el trabajo con la atención de los niños o familiares, las empresas tienen que buscar la forma de que se comparta la responsabilidad de la conciliación, la inversión que se ha hecho en el teletrabajo nos ha permitido descubrir muchas cosas y cómo gestionar el trabajo en remoto de forma productiva y cuidando el aspecto emocional, la conciliación.

Un liderazgo sereno y responsable

el liderazgo es un elemento vital en estos momentos, si ya de por sí hablamos de serenidad y responsabilidad, estas cualidades se deben exponenciar en la actualidad. Es básico para mantener a los empleados lo más felices posible en base a la tranquilidad y al sosiego, se debe transmitir confianza y serenidad de cara al futuro. Y es que es en momentos como los que vivimos cuando puede haber una reacción impulsiva por lo que la calma y la serenidad son fundamentales.

Trabajo de equipo y confianza en el futuro

Por último, salir de esta crisis a todos los niveles es una responsabilidad de equipo, de conjunto, lo ha sido desde el inicio de la pandemia en donde se destacaba la responsabilidad global, el pensar en los demás para que el virus detuviese su propagación. Lo mismo ocurre en el mundo laboral, la única forma de salir de esta situación es a través de un entorno colaborativo y asociativo.

Leave a Comment