Los científicos de todo el mundo continúan trabajando sin descanso en busca de una vacuna o un tratamiento contra el COVID-19. Con más de 1,250 estudios de COVID-19 alrededor del mundo y farmacéuticas invirtiendo millones en medicamentos, hasta ahora no existe un tratamiento efectivo constatado científicamente para contrarrestar la pandemia.  

El proceso de validación de un tratamiento puede durar meses a años, pero en caso del COVID-19 se está tratando de acortar el proceso, ya que se están involucrando muchos países e instituciones para la obtención de muestras estadísticamente significativas.

Los países comparten un objetivo en común, que es buscar un tratamiento efectivo contra el COVID-19 contrarreloj y poder contrarrestar sus devastadoras consecuencias. Según cada región del mundo, los acercamientos y enfoques en busca de este son distintos.

Honduras

En Honduras, país que actualmente se enfrenta a más de 18,000 casos de coronavirus según las cifras oficiales, se ha planteado el uso de los tratamientos denominados “MAIZ” y “Catracho”. El método catracho fue creado por Miguel Sierra-Hoffman, médico hondureño que reside en Texas y jefe de investigación de la Universidad A&M, con la participación de los médicos Fernando Valerio y Óscar Díaz.

Catracho consiste en técnicas de administración de oxígeno y pronación, orientado a pacientes graves que necesitan ser hospitalizados. Entre los medicamentos que conforman el tratamiento destacan la colchicina, antiinflamatorios, tocilizumab, ivermectina, anticoagulantes y la hidroxicloroquina.

El tratamiento MAÍZ fue creado por el doctor Omar Vídea, que es aplicado a pacientes COVID-19 positivo que no manifiestan mayores complicaciones que consiste en microdasyn, azitromicina, invermectina y zinc.

Cabe destacar que a inicios de junio el Gobierno envió los primeros 22,000 tratamientos de MAIZ y Catracho para tratar a pacientes de COVID-19 a nivel nacional.

Por otro lado, Honduras forma parte del ensayo clínico de la Organización Mundial de la Salud (OMS), conocido como Solidaridad, en el cual participan más de 20 países del mundo, aprobado por un Comité de Ética, que se está siguiendo mediante un estudio controlado aleatorizado y bajo consentimiento informado. En dicho ensayo se está evaluando el remdesivir, el lopinavir, el ritonavir y el interferón beta-1a versus el tratamiento estándar para constatar si uno de los medicamentos es efectivo.

Brasil

Es de saber común que los medicamentos más controversiales y polémicos en la región han sido la hidroxicloroquina y cloroquina donde en ensayos clínicos controlados y aleatorios, así como fuera de ellos, siguen siendo aplicados a pacientes con COVID-19.

En el caso de Brasil las autoridades de salud desde abril recomendaron la hidroxicloroquina y la cloroquina como tratamientos de COVID-19 en pacientes con síntomas leves del coronavirus. Desde inicios de la pandemia el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro apoyó el uso de esos medicamentos a pesar de la falta de pruebas científicas.

Debido a una investigación publicada en la revista The Lancet que señalaba que la hidroxicloroquina y la cloroquina no habían mostrado beneficios en los pacientes, el 25 de mayo la Organización Mundial de la Salud decidió retirar ambos medicamentos de los ensayos clínicos.

Dicha investigación suscitó una ola de cuestionamientos y controversias en el mundo de la ciencia por presuntas incongruencias, por lo que The Lancet lanzó una carta de preocupación sobre la veracidad de la investigación. Ante esto, la OMS decidió volver a reincorporar la hidroxicloroquina en los ensayos clínicos, lo que significó una buena noticia para las autoridades brasileñas.

Recientemente la Universidad de Oxford comenzó en Brasil los ensayos clínicos en humanos para una vacuna del COVID-19 con el respaldo de la farmacéutica AstraZeneca Plc, con 2,000 voluntarios trabajadores de salud de Sao Paulo y 1,000 personas de Río de Janeiro.

Cabe destacar que Brasil es el sexto país del mundo con más muertos por el coronavirus (57,174) y el segundo con más casos confirmados (1.32 millones), solo por detrás de Estados Unidos.

El Salvador ha sido otro de los países que ha apostado por el uso de la hidroxicloroquina, comprando $575,000 dólares de medicamento.

Estados Unidos

Así como en Brasil, el presidente de los Estados Unidos (EE UU), Donald Trump ha defendido el uso de la hidroxicloroquina para tratar a pacientes COVID-19, revelando que toma la hidroxicloroquina como profiláctico.

Una reciente investigación publicada en la revista científica New England Journal of Medicine no logró demostrar algún beneficio de la hidroxicloroquina como tratamiento profiláctico (preventivo) después de haber tenido contacto u exposición con personas COVID-19 positivos.

El estudio denominado “Un ensayo aleatorio de hidroxicloroquina como profilaxis post exposición para COVID-19” contó con la participación 821 personas asintomáticas que tuvieron contacto con una persona COVID-19 positivo. De ellos, el 87.6% (719 de 821) tuvo una exposición de alto riesgo con la persona infectada. Estos participantes fueron divididos en dos grupos, un grupo que recibió hidroxicloroquina y el otro grupo de control recibió placebo como tratamientos profilácticos.

El lunes 15 de junio, la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés), revocó la autorización para uso de emergencia de la hidroxicloroquina, argumentando que, según las nuevas pruebas, ni la hidroxicloroquina o cloroquina podrían ser eficaces para tratar el COVID-19.

Asimismo el 4 de mayo la FDA emitió una Autorización de Uso Urgente del remdesivir para tratar pacientes con COVID-19 severo en niños y adultos.

Son múltiples los ensayos clínicos y aleatorios que se siguen desarrollando en Estados Unidos para encontrar una respuesta clara sobre la eficacia de estos medicamentos.

Unión Europea

Hasta ahora, uno de los medicamentos que ha dado luz verde en la Unión Europea es el remdesivir, cuando el pasado jueves la Agencia Europea de Medicamentos (EMA por sus siglas en inglés), a través del Comité de Medicina Humana (CHMP también por sus siglas en inglés), recomendó conceder una autorización “condicional” de mercado al Veklury (remdesivir), como un primer tratamiento para tratar pacientes de COVID-19 en la Unión Europea.

Estas determinaciones se tomaron en base al estudio NIAID-ACTT-1 que evaluó la efectividad del remdesivir en un curso de 10 días, en base a una muestra de 1,000 pacientes hospitalizados con COVID-19. Un grupo recibió remdesivir y el otro placebo, donde la principal medida de efectividad fue el tiempo de recuperación por lo pacientes definido de la siguiente manera: haber sido dado de alta/requiriendo oxígeno en casa o estar hospitalizado, pero sin necesidad de oxígeno, y dado de alta en recibir atención media.

Los pacientes tratados con remdesivir se recuperaron después de 11 días, mientras que los que recibieron placebo se recuperaron en 15 días. En los pacientes con COVID-19 leve o moderado, el tiempo de recuperación fue de cinco días para ambos grupos. Los pacientes con COVID-19 severo, constituyendo el 90% de la muestra, el tiempo recuperación fue de 12 días en el grupo que recibió remdesivir y de 18 días en el grupo que recibió placebo.

Cabe destacar que no hubo ninguna diferencia en tiempos de recuperación en los pacientes que iniciaron tratamiento con remdesivir cuando ya estaban requiriendo de ventilación mecánica u oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO por sus siglas en inglés). Información sobre la proporción de los pacientes que murieron 28 días después de iniciar el tratamiento están sometidos para un análisis final.

Tomando en consideración distintos resultados, la Agencia destacó un balance en los beneficios y los riesgos que han sido mostrados ser positivos en pacientes con COVID-19 severo. Según las recomendaciones por el EMA el remdesivir debe ser dado por infusión en la vena, su uso siendo limitado a centros sanitarios donde los pacientes pueden estar bajo monitoreo, así como el funcionamiento del hígado y del riñón.

El tratamiento debe comenzar con 200 mg de infusión en el primer día, seguido por una infusión de 100 mg al día en por lo menos cuatro días, no sobrepasando los nueve días.

El remdesivir es una recomendación bajo una autorización de mercado condicional, uno de los mecanismos reguladores de la Unión Europea para facilitar el acceso a medicinas que atienden necesidades médicas sin atender, incluyendo situaciones de emergencia en respuesta a las amenazas a la salud pública como la actual pandemia. Este tipo de aprobación permite a la Agencia recomendar una medicina para autorización en el mercado con menos información de la esperada normalmente.

Gran Bretaña

En Gran Bretaña se está llevando a cabo el ensayo denominado Recovery por la Universidad de Oxford, cuyos datos preliminares han causado decisiones importantes en el país.

Peter Horby y Martin Landray, investigadores principales del ensayo que indaga en brazos de medicamentos para posibles tratamientos de COVID-19, mediante una declaración publicada el 5 de junio de 2020 expusieron que no existen efectos positivos de la hidroxicloroquina en pacientes hospitalizados con COVID-19.

A finales de junio la Universidad de Oxford lanzó los resultados preliminares en torno al uso de la dexametasona, que, en un ensayo de 2,000 pacientes, redujo hasta en un 35% la mortalidad del coronavirus, por lo que Reino Unido decidió empezar a suministrar el medicamento.

Cabe destacar que la dexametasona es un esteroide que reduce la inflamación al actuar como las hormonas antiinflamatorias producidas naturalmente por el cuerpo, y en el contexto de COVID-19 es suministrado solo a personas que estén hospitalizadas con ventilación mecánica.

Contexto ruso

En Rusia el 29 de mayo el Ministerio de Salud autorizó el uso del fármaco avifavir a partir del antiviral japonés contra la influenza Favipiravir (T-705, sustancia química que se emplea como medicamento antivírico contra diferentes tipos de virus ARN), para realizar más de 60,000 tratamientos en distintos hospitales rusos.

Cabe destacar que el avifavir es producido por el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF) y el Grupo ChemRar, donde en un ensayo clínico aleatorio se vinculó el avifavir con reducir el tiempo de recuperación de los pacientes.

Datos intermedios sobre los ensayos clínicos del avifavir sugieren una alta eficacia para combatir el COVID-19, donde diez días después del ensayo, el tiempo medio para eliminar el COVID-19 fue de cuatro días en comparación a los 9 días estándar.

Después de cuatro días, el 65% de los pacientes resultaron COVID-19 negativos, para el día 10 el 90% de ellos era COVID-19 negativo. Según el estudio la eficacia del producto es del 80%, y no se reportaron efectos secundarios.

La última etapa de estos ensayos conforma a 330 pacientes distribuidos en 35 centros hospitalarios rusos.

Organización Mundial de la Salud (OMS)

A finales de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el uso de medicamentos sin evidencia científica para tratar a pacientes con COVID-19 y las repercusiones que puede haber en la seguridad de los pacientes.

Los países deben seguir los lineamientos de la OMS sobre un uso ético y adecuado de los medicamentos a usar en situaciones de emergencia, ya que resguardar la seguridad de los pacientes con COVID-19 es prioridad y requiere de sistemas de información y de vigilancia según la normativa local a la Autoridad Reguladora Nacional de Medicamentos.

Este día la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un listado sobre 17 vacunas candidatas en fase clínica para contrarrestar el coronavirus. Destacan la Universidad de Oxford/AstraZeneca en su fase 3, entre otras impulsadas por Moderna/NIAID, Sinovac, el Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, y el Instituto de Biotecnología de Beijing.- Presencia Universitaria

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