La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reclamó más transparencia a algunos países de Centroamérica, como Nicaragua y Honduras, para que den a conocer las medidas que se están implementando, así como el número de pruebas realizadas para frenar la propagación del coronavirus.

“No sabemos el número de test que hace Nicaragua, y Honduras tiene que acelerar el testeo”, apuntó Marcos Espinal, director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Análisis de Salud de la OPS.

En la reunión, que organiza semanalmente la agencia de salud para analizar el estado del brote del coronavirus en la región, Espinal también se refirió a las “buenas prácticas” de otros países centroamericanos al poner a disposición de la mayor parte de la población posible las pruebas de coronavirus.

“En Panamá y El Salvador tienen programas de testeo excelentes, disponiendo de test para la población”, agregó al tiempo que advertía que, aunque Panamá registre más casos, no necesariamente quiere decir que esté en peor posición que otras naciones en las que no se están haciendo pruebas.

Con todo, insistió en que no se puede “generalizar que [la pandemia] es incontrolable” y pidió “el esfuerzo de todos los países” para luchar contra la COVID-19.

“El esfuerzo de los países puede controlar perfectamente [la pandemia] y podemos aplanar la curva, pero todavía no es tiempo de olvidarnos. Es importante continuar trabajando y para eso está la OPS, para ayudar a nuestros países de Centroamérica, para aplanar la curva lo más pronto posible”.

La situación de los más desfavorecidos

Por su parte, Carissa Etienne, directora de OPS, señaló que, muchas veces, se habla de casos a nivel de países, sin tener en cuenta la diversidad geográfica ni sus poblaciones. En ese sentido, puso como ejemplo que ahora Nueva York está registrando cifras muy bajas de contagios mientras que “hay 27 estados con un crecimiento exponencial”.

Etienne hizo una mirada general a la situación en América Latina, especialmente en los grupos poblacionales que están “bajo el nivel de la pobreza” o que trabajan en “la economía informal”, por lo que hay que “abordar las desigualdades” con el objetivo de “detener la cadena de contagios”.

Son esos segmentos los que, según ella, “no se pueden someter a una cuarentena prolongada”, lo que hace que muchos, a pesar de tener síntomas o estar enfermos, continúen yendo a trabajar para ganar el único sustento que tienen para seguir viviendo.

Por eso, subrayó la necesidad de que todos los países de la región sigan implementando medidas sanitarias al respecto porque, recalcó, “no se puede dejar que el virus circule sin control”.

Vigilando la reapertura

“Los países, los estados y las ciudades no deben dejar de lado lo que está dando resultado por cansancio o presión política. Debemos reforzar las medidas que salvaron vidas en algún momento, debemos dejar que los datos, no la pasión, guíen nuestras acciones”, manifestó.

Ahora que muchos países están en plena fase de reapertura económica, la directora de la OPS, hizo un llamado a las administraciones para “estar preparadas para cambiar de rumbo” en caso de que haya un rebrote y se necesite volver a cerrar algunas economías o, incluso, volver a establecer cuarentenas.

“La dinámica de los contagios tiene que regir la flexibilización de la reapertura”, apuntó sobre esa cuestión.

En su comparecencia, la doctora Etienne afirmó que las órdenes de aislamiento, las medidas de distanciamiento social, el uso de mascarillas y las suspensiones de viajes no son suficientes para afrontar con éxito la pandemia. Según ella, “hay que implementar una política sanitaria capaz de controlar los nuevos brotes”.

¿Cómo hacerlo? Con un “amplio acceso a pruebas de casos sospechosos y sus contactos”, que “los resultados se notifiquen con rapidez, que cualquier persona con síntomas tenga la orientación y el apoyo para reducir las posibilidades de contagios” y que, sobre todo, se “garantice que hay camas suficientes para atender los casos graves” en los hospitales.

La OPS repartió más de cinco millones de pruebas PCR en medio de esta pandemia, la mayoría de estos kits fueron a los países más necesitados.

“La batalla es dura pero estamos lejos de haberla perdido. Todavía queda mucho por hacer. Nuestra región tiene las herramientas para bajar la curva y dejarla baja. Aprovechemos los datos, las intervenciones y las herramientas porque la región de las Américas es el centro de la respuesta a esta pandemia y estaremos a la altura de las circunstancias”, prometió.

Pendientes de la gripe en el Cono Sur

Por otro lado, Sylvain Aldighieri, de la Red Mundial de Alerta y Respuesta ante Brotes, un órgano dependiente de la OPS, admitió su “preocupación” por la circulación del virus de la gripe en algunos países del Cono Sur, como Argentina, Chile o Uruguay, que están empezando a entrar en el invierno austral al tiempo que se siguen dando nuevos casos de COVID-19.

“Ya hicimos algunas recomendaciones a los países para que fortalezcan su sistema de vigilancia. Los países no están empezando de cero y han invertido mucho en la vigilancia de la gripe”, respondió.

Su mensaje a los gobiernos de esta parte de continente es que “se validen las plataformas que ya existen para hacer la vigilancia del COVID-19” y aseguró que aunque les “preocupa la cocirculación de la gripe y la COVID-19”, la aparición de la gripe “no puede ser una gran carga en el sur del continente”.

“Lo que hicimos en este último mes es ayudar a los países para que les llegue la vacuna e implementen una campaña de vacunación, primero entre los sanitarios y luego en la población de riesgo”, finalizó.

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