Netflix informó hace unos días cuáles eran sus diez películas originales más vistas, listado que encabeza Misión de rescate. ¿Pero han generado esos títulos más impacto que Tiger KingThe last dance o Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico?

Esas tres producciones componen la tríada de documentales en formato seriado de Netflix que más conversación han generado en los últimos meses. Una sobre el excéntrico Joe Exotic y sus enemigos, otra acerca de la última era dorada de Michael Jordan y la tercera sobre el magnate acusado de abusos sexuales, parecen compartir el crimen y los hechos al margen de la ley. Un tópico que exprime el máximo el estreno de ayer de la plataforma, Ciudad del miedo: Nueva York vs. La mafia, que viaja hasta los 70 y 80 para retratar la época en que los clanes italoamericanos movían los hilos en la ciudad.

La docuserie de los productores de Don’t f*** with cats -otro acierto reciente del género- se sumerge a lo largo de tres capítulos en la urbe controlada por las cinco familias que se repartían el poder, los Genovese, los Gambino, los Lucchese, los Colombo y los Bonanno. Marcando un dominio que iba desde lo territorial a lo económico y las altas esferas de la política, esos nombres fueron determinantes en el crimen organizado.

Como recuerda Fear city: New York vs The mafia, su caída se produjo cuando el aparato legal modificó su estrategia y el enfoque pasó a estar en la aplicación de la ley RICO, conocida en español como Ley de Chantaje Civil, Influencia y Organizaciones Corruptas. Quiénes fueron los expertos del FBI, los jueces y los fiscales detrás de la caza, son el principal foco de la serie, que aprovecha conversaciones inéditas registradas por la policía.

“La mayoría de las historias de la mafia se cuentan desde la perspectiva de los mafiosos. Queríamos contar nuestra historia desde la perspectiva de la fuerza del orden”, enfatizó el director, Sam Hobkinson.

También son parte de la trama las conexiones de Donald Trump con el negocio inmobiliario y la mafia, una inclusión no muy distinta a la que aplicó la docuserie sobre Epstein, con el presidente sólo sobrevolando el relato.

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