La protagonista de Está bien no estar bien (It’s ok no to be ok, en su título original) es una exitosa autora de cuentos para niños que parecen sacados del imaginario gótico de Tim Burton.

En sus relatos hay brujas y hadas y también niños que se alimentan de pesadillas y perros que por las noches se ponen tristes.

Así de oscura también es esta serie coreana, un drama que Netflix estrenó en junio, con dos capítulos nuevos cada semana y que el fin de semana pasado reveló sus últimos dos episodios.

Desde que llegó a la pantalla atrapó a millones de personas en todo el mundo y se convirtió rápidamente en uno de los doramas o series asiáticas más populares de este año.

De hecho, desde su estreno no abandona el Top 10 series más vistas según la plataforma Flix Patrol y justo hoy es número 1 en países como Hong-Kong, Filipinas, Taiwán, Tailandia y, por supuesto, Corea del Sur.

Incluso, tiene una muy buena puntuación en IMB: 9,2, nada mal para una drama juvenil coreano, que usualmente suelen pegar solo entre su fanaticada.

Un cuento de hadas moderno

¿Por qué atrapó tanto Está bien no estar bien? Sin contar con su cuidada producción de alto presupuesto, quizás porque tiene una historia que engancha no solo a los fans de los k-dramas.

Como decíamos al comienzo, su historia parece uno de los cuentos de hadas que escribe Ko Mun Yeong (Seo Ye-Ji), una exitosa autora de libros infantiles que sufre de un trastorno de personalidad anti-social.

Incluso, ella misma es como una de las protagonistas de sus relatos: es extremadamente bella, pero también malvada, arrogante y manipuladora.

También es tremendamente obsesiva, algo que quedará en claro cuando en un hospital conoce a Moon Gang Tae (Soo Hyun Kim), un joven asistente de enfermería.

Él vive solo junto a su hermano mayor, Moon Sang Tae (Jeong-Se Oh), de quien está a cargo, porque sufre de autismo. Este último ama los dinosaurios y también los cuentos de Ko Mun Yeong.

Apenas ve al joven asistente de enfermería, la escritora se enamora de forma obsesiva y hará todo lo posible por estar cerca, pese a que él al principo evita verla.

Está bien no estar bien | Netflix

Pero pronto se darán cuenta de que ambos tienen una conexión profunda, de varios años atrás, que se va revelando con cada capítulo, al igual que los traumas que cargan los protagonistas y que son claves la trama.

Así Está bien no estar bien va ofreciendo los ingredientes esperados de una serie juvenil, como son los dramas y romances, pero también incorpora mucho humor, suspenso y oscuridad. Incluso, tiene partes animadas, que recrean los relatos de la protagonista.

Al mismo tiempo, va tratando temas complejos, como las enfermedades mentales y los traumas familiares, de una manera tan entretenida y ágil, que hacen que los más de 70 minutos que dura cada uno de sus seis episodios se pasen volando. -LtFinde-

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