Cuando casi todas las escuelas físicas de Estados Unidos y México cerraron repentinamente en marzo, se conectaron a través del internet, pero una gran cantidad de estudiantes simplemente no se registraron en la clase. Incluso si se presentaban, muchos más no estaban prestando mucha atención o haciendo sus tareas escolares.

A medida que comienza un nuevo año escolar en Norteamérica, ¿hay algo que los maestros y las familias puedan hacer para frenar estos problemas con el aprendizaje remoto debido a COVID-19?

Después de haber pasado nuestras carreras investigando sobre la motivación de los estudiantes y el aprendizaje con tecnología, recomendamos estas tres estrategias.

1. Haz todo lo posible para entablar relaciones

La importancia de las relaciones que se desarrollan en las aulas a menudo se da por sentada. Con el aprendizaje en línea, los estudiantes y los maestros ya no pueden saludarse “chocando los cinco”, los puños o desarrollando un sentido de conexión a través del contacto visual directo. Sus interacciones ahora están restringidas y en un número creciente de comunidades se limitan a las comunicaciones a través de computadoras.

Softwares de teleconferencias como Zoom pueden imitar conversaciones y lecciones “cara a cara”. Una variedad de herramientas digitales puede mejorar la calidad de estas interacciones, a veces incómodas. Algunos se basan en texto, se entregan en vivo o pregrabados.

Imágenes, clips de audio, videos, emojis y GIF ayudan a las personas a transmitir sus puntos de manera más clara y colorida. En lugar de verlos como frívolos, recomendamos que las familias y los maestros no tengan miedo de alentar a los estudiantes a usar esas herramientas para construir y fortalecer las relaciones sociales con sus compañeros y sus maestros.

Los alumnos también se beneficiarán cuando las escuelas creen oportunidades para pasar tiempo no instructivo con otros estudiantes en línea porque hace que sea más fácil forjar conexiones personales. Sin duda, las escuelas también deben establecer y hacer cumplir una “etiqueta de red” clara (modales en línea) para desalentar el acoso digital y apoyar una cultura positiva. Esto es especialmente cierto cuando se inicia un nuevo semestre.

Recomendamos que las escuelas establezcan salas de estudio virtuales y foros de discusión en línea donde se pueda alentar a los niños y jóvenes a socializar y trabajar colectivamente con regularidad y que las familias alienten a sus hijos a participar.

2. Destacar la relevancia de lo que están aprendiendo los estudiantes

Los estudiantes a menudo se preguntan por qué deben aprender varios temas. ¿Qué maestro o padre nunca ha tenido que responder una pregunta como: “¿Cuándo necesitaré saber sobre la Guerra Hispanoamericana?”.

Más que nunca, importa si los estudiantes entienden por qué lo que están aprendiendo es relevante. La investigación muestra de manera inequívoca que cuando los estudiantes entienden esto, están más comprometidos y es más probable que deseen aprender más sobre el tema en el futuro. Incluso hay más probabilidades de elegir carreras relacionadas con lo que se les enseña.

La tecnología puede ayudar. Por ejemplo, los videos y otros recursos en línea pueden mostrar instantáneamente a los estudiantes cómo un tema en particular puede ser esencial para ciertas carreras. Y recomendamos que los maestros les digan a los estudiantes que entrevisten brevemente a familiares y amigos, ya sea mediante Zoom, el correo electrónico o el teléfono, sobre por qué un tema en particular que están aprendiendo podría ser relevante para sus propias vidas.

3. Establece nuevas rutinas

Los alumnos se benefician de las rutinas en sus centros educativos, porque les ayudan a organizar y usar su tiempo de manera eficiente durante el día escolar. Estos pueden incluir breves descansos entre clases cuando pueden interactuar con sus compañeros y tomar un descanso mental antes de comenzar su próxima clase.

El aprendizaje en línea, incluso con algunas instrucciones diarias en tiempo real, es más a su propio ritmo y autogestionado. Los niños se beneficiarán de una nueva rutina diaria que se adapta a su horario escolar virtual y a las necesidades de su familia. Es probable que se involucren más con el aprendizaje en línea si se espera que se preparen para el día actuando como si realmente estuvieran yendo al edificio de su escuela, y no simplemente se levanten de la cama y enciendan la computadora.

Los estudiantes a menudo no saben cómo establecer metas razonables de manera efectiva, administrar su tiempo, tomar notas, estudiar para exámenes, pedir ayuda de manera constructiva o planificar y llevar a cabo proyectos de investigación.

Debido a que descubrir todo eso solo se vuelve más difícil con el aprendizaje en línea, los niños y adolescentes se beneficiarán si establecen planes diarios con metas alcanzables. Las familias pueden ayudarlos a mantener sus planes encaminados animando a los estudiantes a pensar en las estrategias que están usando y recordándoles cuándo y cómo aplicar las estrategias de estudio apropiadas.

Por ejemplo, mientras un alumno mira un video instructivo en línea, recomendamos que los padres y otros tutores de vez en cuando les pidan que pausen brevemente el clip. Prueba preguntar “¿Entiendes lo que has visto hasta ahora?” Si no es así, sugiere que comiencen de nuevo. Ofrécete para ayudarlos a entender qué se está enseñando. Si eso no ayuda, ayúdalo a programar una reunión personal con su maestro.

Este artículo fue traducido por El Financiero.

(THE CONVERSATION/AP) 

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