El martes 28 de enero de 1986, el transborador espacial Challenger se desintegró exactamente 73 segundos después de lanzarse desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.

Fue el accidente más grave en la historia de la conquista por el espacio y una de las tragedias más recordadas de la década de los 80.

¿La razón? Que gran parte del mundo vio el accidente en vivo y en directo porque muchos estaban expectantes antes este nuevo viaje espacial.

Y no porque el más importante, sino porque ahí viabaja por primera vez una persona de a pie, que no era ni astronatua ni ciéntifico, sino una profesora de una escuela secundaria de New Hampshire, Christa McAuliffe.

Challenger: el vuelo final

Precisamente su historia es uno de los ejes de Challenger: el vuelo final, la miniserie documental que acaba de estrenar Netflix y que revive este accidente que marcó para siempre el destino de la carrera espacial.

Sobre el hecho se han hecho cientos de documentales y reportajes, hasta una película para la TV en 1990, pero esta producción es una de las más logradas y documentadas.

El último vuelo del Challenger

En cuatro capítulos, reconstruye la historia de esta tragedia y no sólo desde el aspecto técnico, científico y político, sino también desde el lado humano.

Parte en su primer episodio contextualizando los viajes que en 1981 comenzó a realizar la NASA como parte su Programa de Transbordador Espacial, que tuvo sus primeros vuelos en 1981.

Antes de que el Challenger despegara y se desintegrara, ya se habían realizado varias expediciones en estas increíbles naves que se reutilizaban y por eso en 1986 la NASA aseguraba que eran tan seguras como los vuelos de un avión comercial.

Challenger: el vuelo final

Por eso se decidió a sumar a ese viaje a un estadounidense común y corriente, en particular a un profesor, que se escogió entre miles de postulantes.

La elegida fue Christa McAuliffe, la maestra de secundaria que iba a hacer dos clases desde el espacio, un sueño truncado que en el documental recuerda de cerca su hermana Lisa y también la profesora que se preparó como suplente para este vuelo, Barbara Morgan.

Además, se entrevista a los familiares de los otros seis tripulantes que iban en el Challenger, a los directivos de la NASA en ese entonces y a algunos de los ingenieros que antes habían advertido de los problemas técnicos que presentaba el transbordar.

Así, entrelazando la cara humana de la tragedia con el entramado científico y político se reconstruye este hecho histórico en un documental que no tiene ni un minuto de desperdicio. Algo que era de esperar teniendo como productor ejecutivo a J.J. Abrams, el creador de Lost y Alias.

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