“La adquisición de Marvel ha demostrado ser mucho más exitosa de lo que consideraban incluso nuestros modelos más optimistas”, planteaba hace un año Bob Iger en su libro The ride of a lifetime, una revisión a su período a la cabeza de The Walt Disney Company. Unos meses antes de comunicar su salida como director ejecutivo, en febrero, escribía esas líneas en medio del éxito de Avengers: Endgame, la cinta con mayor recaudación de la historia y lo más parecido a un cierre perfecto de una etapa del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU).

Pero ni el hombre más poderoso de Hollywood -quien llevó a la empresa a su forma actual, propietaria de Pixar, Lucasfilm y 21st Century Fox- podría haber anticipado el duro 2020 que se venía para la compañía que lideró por 15 años y en específico para la franquicia de superhéroes a la que le dio un impulso crucial hace una década, luego que Disney comprara Marvel Entertainment por US$ 4 mil millones.

Tras una era de dominio en la industria, el aceitado engranaje de filmes y personajes interconectados, que comenzó con Iron Man en 2008 y tuvo en Spider-Man: Lejos de casa a su título más reciente, recordará 2020 como su primera temporada sin estrenos en salas desde 2009, justamente el año de la adquisición de Disney. La pandemia provocó que la semana pasada se decidiera aplazar hasta mayo el debut de Black Widow, sumándose a la postergación de Eternals.

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Avengers: Endgame arrasó en los cines en 2019.

La medida obedece a una conclusión más amplia de los estudios, que advierten que el escenario sigue lejos de ser el propicio para producciones con presupuestos que rondan los US$ 200 millones, como Mulán, que fue probada llegando directamente al streaming en EE.UU. y Europa y en cines en China. Disney ha desechado que esa sea la mejor opción para Black Widow y, si eso se mantiene, se completarían 22 meses desde el último estreno del MCU (dos años, si se considera que las Spider-Man son realizadas junto a Sony). Un vacío que ha despertado preguntas, respecto al impacto que pueda tener tal discontinuidad en una marca que se ha fortalecido a costa de ofrecer hasta tres cintas por año.

Mirar el vaso medio lleno sería detenerse en que en 2020 había reducido su oferta en la pantalla grande a dos títulos. El primero era el filme de Scarlett Johansson que abre la fase 4, sucediendo a la denominada The Infinity Saga. En este, la actriz se prueba una vez más el traje de Natasha Romanoff, pero ahora junto a un puñado de personajes que debutan, como Yelena (Florence Pugh) y Red Guardian (David Harbour). Una inmersión en “partes de Natasha de las que el público no tiene ni idea”, prometió la australiana Cate Shortland (Lore), apenas la segunda realizadora a cargo de una película del MCU después de Anna Boden, que codirigió Capitana Marvel.

Frente al despoblado que enfrenta en 2020, parte del análisis más gris tiene que ver con la oleada de diversidad que la franquicia esperaba profundizar este año, luego de practicarlo con la cinta protagonizada por Brie Larson y con Pantera Negra. Dos producciones que Iger celebraba en su libro, señalando que “desafiaron toda noción preconcebida de lo que lograrían en taquilla”, y que “lo que han conseguido culturalmente es aún más significativo”.

Con un elenco plagado de estrellas, desde Angelina Jolie a figuras de Game of thrones (Kit Harington y Richard Madden), Eternals presentaría un abanico de nuevos superhéroes. Y tiene potencial de hito, porque se estima que incluiría al primer personaje LGBT de la saga y, además, cuenta con el primero que es sordo, interpretado por Lauren Ridloff (The walking dead). Todos bajo la dirección de la cineasta china Chloé Zhao, que viene de ganar el León de Oro de Venecia por Nomadland.

Al igual que Black Widow, su fecha se terminó moviendo un año (noviembre, un mes antes de una nueva Spider-Man). Si el calendario no sufre alteraciones, entremedio se estrenará un título que siempre estuvo programado para 2021: Shang-Chi and the legend of the ten rings, la introducción del superhéroe encarnado por Simu Liu, junto a un reparto de origen asiático.

El actor Chadwick Boseman en Pantera Negra.

Todo lo que viene parece empequeñecerse ante la consternación que aún genera la muerte de Chadwick Boseman. La partida del actor de Pantera Negra, hace un mes, golpeó a la industria, a la comunidad afroamericana y a Marvel, que pretendía comenzar la producción de una secuela en marzo próximo, según especificó The Hollywood Reporter. El mismo medio detallaba hace unas semanas que la compañía por ahora sólo se abocaría a rendirle homenaje. En ese sentido, el jueves pasado se inauguró un mural en Disneyland realizado por el artista Nikkolas Smith, en el que se ve Boseman junto a un niño cruzando los brazos como su personaje y haciendo el “Wakanda forever” que el mundo usó para despedirlo.

Las primeras series

Un par de días antes de las últimas postergaciones en cines, Disney aprovechó la entrega de los Emmy para lanzar el trailer de WandaVision, la serie enfocada en los personajes de Elizabeth Olsen y Paul Bettany. Presentada como una comedia que hace guiños a la TV en blanco y negro, la historia sitúa a los protagonistas disfrutando la tranquilidad de una vida suburbana, hasta que advierten que nada es como lo imaginan.

WandaVision llegará este año a Disney+.

El anuncio mayor fue la confirmación de que se estrenará este año, marcando el debut de Marvel en Disney+ (la plataforma que arriba en noviembre a Latinoamérica). Si bien tentativamente se esperaba que primero llegara The Falcon and the Winter Soldier, el coronavirus provocó que su rodaje se suspendiera -se acaba de retomar- y que ahora su debut se planifique para 2021. El peso de ambas producciones (así como de LokiMs. Marvel y el resto de los títulos pensados para el streaming) es fundamental para los seguidores del MCU, porque la compañía ha asegurado que argumentalmente también son parte de la fase 4. Una etapa que, a causa de la pandemia, comenzará a revelarse en los hogares antes que en la oscuridad de la sala de cine. /Culto-

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