Argentina se acercaba el miércoles a los 30.000 fallecidos por la pandemia del nuevo coronavirus, en momentos en que el pico de contagios alcanzado en el país en octubre parece haberse estabilizado.

El país sudamericano -que aplicó una temprana y extensa cuarentena que demoró la expansión del coronavirus- registraba hasta el miércoles 1.116.609 casos y ocupaba el séptimo lugar a nivel mundial en cantidad de contagios, mientras que el total de fallecidos era de 29.730 personas.

Por la noche del martes, el Gobierno confirmó 14.308 nuevos casos y 430 muertes.

“La capacidad de la terapia intensiva no puede mejorarse (…) Hay lugares que están trabajando casi al 100%. Rosario, Córdoba, Río Negro, Neuquén, Mendoza”, explicó Arnaldo Dubin, médico intensivista de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires.

“Eventualmente pueden conseguirse recursos físicos y tecnológicos, pero lo que no va a cambiar es el personal sanitario. La formación de este personal demanda años”, añadió.

Tras golpear enérgicamente a la ciudad de Buenos Aires y sus suburbios, la pandemia se extendió al interior del país, que es actualmente el que más la sufre porque cuenta con menos recursos para la salud que la capital argentina./Reuters-

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