Vigilar de cerca la evolución de la vacuna es vital para aquellos que operen tanto en bolsa como para aquellos que invierten en acciones farmaceúticas.

A eso por lo menos apuntan las compañías, tanto en América como en Europa, ya que AstraZeneca, la compañía que va a desarrollar la vacuna en coalición con la Universidad de Oxford, ha reanudado sus ensayos en Japón y a finales de agosto cerró con la Unión Europea un acuerdo para suministrar trescientos millones de dosis, y mientras, las quince compañías líderes en el sector farmacéutico avanzan con paso firme en la consecución de otras tantas vacunas.

Aunque hay espacio para varias vacunas, es indudable que la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus tiene una faceta patriótica en cierto modo, en la cual los principales actores políticos del globo buscan el prestigio de ser los primeros en encontrar el remedio, y por supuesto también económica.

Efectos secundarios de las primeras vacunas

Cefalea, cansancio y fiebre son los primeros efectos secundarios de vacunas como la que está probando Moderna, algo bastante habitual, ya que como muchos saben, una vacunación puede causar en algunos pacientes estados patológicos atenuados muy similares a los de la enfermedad que pretenden combatir, y en el caso de las enfermedades causadas por un coronavirus son precisamente dolor de cabeza, cansancio y estados febriles, por lo tanto no es en principio nada alarmante, pero el proceso para encontrar una cura viable en humanos para cualquier enfermedad es necesariamente un proceso engorroso y caro, y estas son las etapas del proceso que ya hemos quemado y las que están por llegar.

Evitar que el remedio sea peor que la enfermedad

Para que una vacuna termine por ser finalmente aprobada para su uso en seres humanos debe pasar sucesivamente varias etapas necesarias para asegurarnos tanto de su efectividad como de la falta de efectos secundarios graves (¿recuerdan el caso de la talidomida, un remedio contra las náuseas durante el embarazo que causaba gravísimas malformaciones en los fetos?), concretamente son tres fases (cuatro fases si incluimos la conocida como fase 0);

Fase 0, prueba en seres vivos distintos de los humanos. Una vez un laboratorio ha logrado desarrollar una vacuna viable, y antes de pasar a la fase 1, esta se debe poner a prueba en animales, con el fin de ayudar a los científicos a descartar efectos secundarios muy graves o letales.

Fase 1, prueba en grupos de hasta un centenar de personas en buen estado de salud. En esta fase los investigadores pueden detectar efectos secundarios graves en seres humanos, e ir calibrando la dosis adecuada.

Fase 2, fase 1 al cuadrado. Esta fase es a grandes rasgos una repetición de la fase 1, pero en la cual, al implicar a muchos más voluntarios, se puede afinar mucho más con los efectos secundarios y además aprender de cómo interacciona la vacuna con nuestro sistema inmunológico.

Fase 3, miles de voluntarios reciben la vacuna. En esta última fase se termina de pulir el tema de los efectos secundarios, y además podemos ver la evolución con respecto a los primeros vacunados, los que recibieron el placebo… esta fase debería dejar lista la vacuna para su producción y distribución masivas.

Una carrera científica… y económica

El noble objetivo de lograr una vacuna con la que salvar la salud de la humanidad (y de paso nuestro tejido financiero) no es solo una carrera científica, sino también una carrera de prestigio político… y una meta económica. Y es que la compañía que logre colocar la primera vacuna en el mercado tendrá en sus manos una auténtica mina de oro, lo cual se reflejará no solo en sus balances, sino también en el valor de sus acciones.

Vigilar de cerca la evolución de la vacuna es vital para aquellos que operen tanto en bolsa como para aquellos que invierten en acciones farmaceúticas con CFDs a través de plataformas de trading online, ya que una vez se anuncie la comercialización de la primera vacuna las acciones de la compañía responsable tienen todos los visos de subir como la espuma, y las de las demás probablemente tendrán que sufrir un severo correctivo a la baja, lo cual puede ser beneficioso o peligroso para aquellos que tengan abiertas posiciones en alguna plataforma de trading con CFDs, ya que el apalancamiento con el cual se opera en dichas plataformas puede provocar tanto ganancias como pérdidas muy elevadas.

Por último cabe mencionar que las acciones son activos altamente volátiles en general y momentos de crisis como el actual no hacen sino acentuarlo, en el caso del trading online además el apalancamiento multiplicará los efectos de esa volatilidad aumentando considerablemente el riesgo de las inversiones. ¿Qué compañía pasará finalmente a los libros de historia (y de paso logrará suculentos beneficios) como aquella que logró el remedio contra la primera pandemia del siglo XXI? Hagan sus apuestas. /El IntransigenteAméricaNew-

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