Mel Gibson cumple 67 años: El consentido de Hollywood que casi destruyó su propia carrera con polémicas

Quizás un antecedente no tan remoto de Kanye West, cuyos excesos han terminado por poner en jaque su auspiciosa carrera, sea el actor Mel Gibson. Como el rapero, también el australiano-estadounidense pasó de ser uno de los más consentidos de su industria Hollywood, en este caso a una celebridad con un historial de exabruptos, que incluyen comentarios racistas, homofóbicos y antisemitas. 

Pero su historia no siempre fue esa. Nacido el 3 de enero de 1956, en el condado de Westchester, en Nueva York (EE.UU.), Mel Columcille Gerard Gibson creció en una familia numerosa de once hijos (él es el sexto), de origen irlandés, en la que no faltaban los interesados en la vida artística. A los 12 años, se mudó junto a los suyos a Australia, donde estudió en el Instituto Nacional de Arte Dramático, en Sídney.

Su debut fue en la cinta “Summer City”, en 1977, cuando tenía 21 años. Ese mismo año terminó sus estudios y en 1979 su momento de oro llegó: dio vida al policía vengador Max Rockatansky en la película futurista “Mad Max”, dirigida por George Miller. Un filme de pequeño presupuesto que consiguió recaudar millones alrededor del mundo y tuvo dos secuelas más, también protagonizadas por Mel Gibson.

También en 1979, el intérprete que este martes cumple 67 años ganó su primer premio, otorgado por el Australian Film Institute. Se lo dieron por su interpretación de alguien con discapacidad mental en “Tim”. El galardón volvió a caer en sus manos en 1981, por su papel en el drama bélico “Gallipoli”.

Mel Gibson, los años de esplendor

El lanzamiento de “Mad Max 2”, en 1982, le significó a Mel Gibson su ingreso al estrellato mundial. De ahí en adelante, su nombre era sinónimo de taquillazos de acción, como “Mad Max Beyond Thunderdome” (la última de la primera trilogía, estrenada en 1985) y “Lethal Weapon” (conocida como “Arma mortal” en Latinoamérica), que empezó en 1987 y se extendió a lo largo de cuatro títulos más hasta 1998.

Si los años 80 sirvieron para encumbrarlo, la década de 1990 lo consolidó. Fue en 1993, por ejemplo, que Gibson decidió incursionar en la dirección, con la película “El hombre sin rostro”, que él mismo protagonizó. Repitió este trabajo en “Braveheart” (“Corazón valiente”), en 1995, drama épico en el que encarnó al héroe escocés William Wallace. El filme ganó cinco premios Oscar, incluido a Mejor Director y Mejor Película.

En los años siguientes, Mel Gibson continuó protagonizando películas exitosas, como “Ransom” (1996) “El Patriota” (2000) y “Señales” (2002). Iniciado el nuevo milenio, retomó la dirección en “La pasión de Cristo” (2004), con Jim Caviezel en el rol estelar. El título le valió muchos ingresos en taquilla, pero una parte de la crítica lo acusó de antisemita y de ser históricamente impreciso.

Dos años después, dirigió “Apocalypto”. Y para aquel entonces, su fama empezó a declinar. En 2006, fue arrestado por conducir ebrio en Malibú (California, Estados Unidos) y, según el reporte policial, no solo se resistió a la detención, sino que lanzó comentarios antisemitas (“… los judíos son responsables por todas las guerras del mundo, ¿acaso eres un judío?”) que fueron propalados por la prensa.

 El declive

El escándalo de 2006 no fue el primero en mostrar el pensamiento reaccionario de Mel Gibson. Ya en 1990, el diario El País lo entrevistó en plena promoción de la película “Hamlet” y el actor soltaba unas declaraciones homofóbicas. “¿Quién va a pensar que con esta pinta soy gay? Yo no me presto a ese tipo de confusiones. ¿Sueno como homosexual?”, dijo antes de señalar que el trasero era solo un agujero de salida.

Por esas frases nunca pidió disculpas. Pero el siglo XXI, afortunadamente, fue menos concesivo con el comportamiento de la estrella que empezaba a caer. En el mismo 2006, protagonizó otro arresto en el que arremetió contra una agente de la policía. “Voy a joderte, soy el dueño de Malibú”, le dijo desafiante para luego dirigirle otro comentario sexista.

En 2010, Mel Gibson fue denunciado por su exnovia rusa Oksana Grigorieva por haberla agredido física y verbalmente. En un forcejeo con la madre de su octava hija, el actor no solo le rompió dos dientes, sino también la amenazó de muerte después, según unos audios filtrados en los medios. En su defensa, el actor señaló que sus frases fueron “sacadas de contexto”. No había señales de perdón.

No fueron, claro está, episodios aislados: a lo largo de su carrera, Gibson también intimidó a un crítico al que no le gustó una de sus películas, destrozó la sala de un guionista por considerar por debajo de sus expectativas un borrador, e insultó, golpeó y escupió a una periodista israelí a inicios de 2016. Winona Ryder aseguró haber sido víctima de su antisemitismo en una fiesta, aunque luego él negó esa versión.

Mantenerse a flote en Hollywood

Los escándalos le pasaron factura a Mel Gibson. Del 2010 en adelante, volvió a sus papeles de acción, pero en producciones más bien modestas, alejado de los contratos con los grandes estudios. Sin embargo, a pesar de sus excesos, Hollywood ha sabido pasar por alto su marcada reputación. El ejemplo más claro ocurrió en 2017, cuando la Academia lo nominó a Mejor Director por su película bélica “Hasta el último hombre”.

Aquel mismo año, participó en la comedia familiar “Guerra de papás 2”, protagonizada por Will Ferrell y Mark Wahlberg. Pero ni siquiera este regreso a las grandes exhibidoras le devolvió el brillo de sus años de “Corazón valiente” y de ahí que haya permanecido en roles secundarios en títulos de acción hechos para la pantalla chica o el streaming.

Pese a todo, Mel Gibson se mantiene a flote en una industria que ha enviado al ostracismo a Will Smith por abofetear al cómico Chris Rock en plena ceremonia. Incluso en la época del #MeToo, curioso que alguien con su reputación siga vigente. ¿Cómo lo hace? Según escribió el crítico Peter Biskind en un perfil para Vanity Fair, en 2011, su permanencia se debe a sus amistades influyentes, como Jodie Foster (con quien rodó “The Beaver” en 2012), Robert Downey Jr. o Danny Glover.

Sea como fuere, a sus casi 70 años, Gibson todavía ni piensa en el retiro. Ni su última controversia —en 2021, hizo un saludo militar al expresidente Donald Trump que ganó los aplausos de la ultraderecha estadounidense— le ha impedido participar en películas como “Boss Level”, “Dangerous”, “Father Stu”. Hollywood es, después de todo, el lugar de las muchas oportunidades. /Con información de Rpp-

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