Cinco trucos de una experta en neuroeducación para que los niños aprendan a leer

Está muy normalizado enseñar a leer o aprender el nombre de las letras en la etapa de Educación Infantil, es decir, antes de los 6 años, pero lo cierto es que aunque hay niños y niñas que consiguen leer antes de esa edad, realmente cuando el cerebro está preparado para leer es aproximadamente a partir de los 6-7 años”, sostiene Elvira Perejón, especialista en neuropsicología y experta en estimulación temprana del lenguaje.

Captura de pantalla 2024 04 01 061402Entonces, ¿no debemos enseñarles nada relacionado con la lectura previamente? La experta en neuroeducación que, además, ha ejercido como maestra de Educación Infantil durante trece años, responde: “Sí, se puede, pero siempre desde el juego, la experimentación y nunca desde la obligación o por conseguir objetivos y/o cumplir expectativas de los adultos”.

En este sentido, la neuroeducadora que en la actualidad imparte talleres para familias y profesionales de forma online y presencial, ha compartido con Ser Padres cinco consejos prácticos que resultan muy útiles a la hora de acompañar en el proceso de la lectura a nuestros hijos. Te los contamos a continuación.

1.Juega con el lenguaje desde el nacimiento

Desde el nacimiento podemos comenzar a trabajar en este sentido, “ya que es muy importante trabajar los prerrequisitos del lenguaje y favorecer la conciencia fonológica, que es una habilidad oral”.

Además,  apunta la experta, desde que tienen apenas unos meses podemos trabajar la percepción visual, la atención, el desarrollo auditivo o la toma de turnos, entre otros, jugando con canciones y juegos de regazo, retahílas, rimas,onomatopeyas y poesías. Y si todo esto va acompañado de gestos y movimientos le damos un plus de calidad.

2.Usa cuentos rimados y cantados

Los cuentos rimados y acumulativos son una potente herramienta para fomentar la memoria, la atención y seguir desarrollando habilidades metalingüísticas necesarias para el proceso de lectura.

Según Perejón, “debes usarlo desde el primer momento en el que sujetas a tu bebé en brazos, ya que nunca es demasiado pronto para leerle a un niño”.

Además,  añade, leerle a tu hijo en voz alta,y que crezca en un ambiente rodeado de libros influirá en su aprendizaje: “Se ha demostrado que cuanto mayor sea la exposición a estímulos de lectura, mayor será la motivación por leer y aprender”.

Si a eso le sumamos el poder de la música y optamos por usar cuentos cantados estaremos estimulando diferentes prerrequisitos claves en el proceso de la lectoescritura.

Es recomendable tener los libros al alcance y a poder ser con las portadas hacia afuera para que puedan identificarlos y elegirlos.

La lectura compartida con el adulto debe formar parte de una rutina, y debemos pensar que los cuentos no son solo para irse a la cama, sino que son adecuados para disfrutarlos en cualquier momento del día.

Y por supuesto, no olvidar que es absolutamente necesario que tu hijo o hija te vea leer. Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos.

3.No enseñes el nombre de las letras

“Evita hacer lo que has escuchado toda la vida “La M con la A: MA”, aconseja Elvira Perejón.

“Para acompañar el proceso lectoescritor de tu peque, vamos a enseñar el sonido de las letras y no el nombre de las letras. De esta manera, facilitaremos la correspondencia fonema-grafema, es decir, como suena la letra que estoy viendo. Ya que se ha demostrado que el método fonológico es el más efectivo”.

La neuroeducadora también recomienda empezar por las letras escritas en mayúsculas, “ya que a nivel de imagen para los pequeños son más fáciles de decodificar e identificar el sonido con la representación gráfica de la letra”.

4.Evita pantallas y promueve el juego al aire libre

Para que el cerebro de un niño se desarrolle de forma plena y saludable necesita pasar al menos 3 horas al día al aire libre según los últimos estudios, y no solo influirá en su desarrollo integral, sino que para la lectura es necesario también que nuestros pequeños vean y escuchen de forma óptima. De hecho los casos de miopía en la infancia han aumentado en los últimos años.

“Los niños y niñas necesitan desarrollar la coordinación visomotriz o la orientación espacial que también tomará partido en el proceso de habilidades lectoras. Para ello es necesario estimular sus sentidos”.

Incluso los ojos tienen que aprender a ver y para leer es necesario que nuestros ojos realicen unos movimientos concretos llamados movimientos sacádicos, explica la experta. Si un pequeño pasa más tiempo del debido expuesto a pantallas con la mirada fija, a parte de que tendrá consecuencias a corto y largo plazo en muchos aspectos de su desarrollo, también influirá en su atención y desarrollo de funciones ejecutivas cerebrales, necesarias no solo para el desarrollo del proceso lectoescritor, sino para saber desenvolverse en la vida.

Por tanto, la neuroeducadora aoonseja: “Aprovecha cuando estéis en la calle o en cualquier sitio para decir “ppppppelota”, exagerando mucho la inicial de esa palabra y puedes preguntarle ¿qué otras cosas suenan así /p/?”

De esta forma, crearás conversaciones y asentará las bases para una comunicación abierta y de confianza.

5.Usa juegos de mesa

El juego es la principal herramienta de aprendizaje y en la lectura los juegos de mesa pueden ser también tus mejores aliados porque cuando hay motivación intrínseca, el aprendizaje es muy potente.

No solo sirven los que contienen letras y juegos con palabras, sino todos aquellos que nos ayudan a trabajar los prerrequisitos del lenguaje y también los pre-requisitos lectores. Además, los juegos de mesa se pueden introducir a partir de los 2 años, los hay en solitario para compartir en familia, cooperativos o competitivos.

Por ejemplo, hay juegos de mesa para trabajar la percepción visual, motricidad,la atención, la memoria, para favorecer la conciencia fonológica, funciones ejecutivas cerebrales o incluso para ampliar el vocabulario.

Estarás favoreciendo todas las habilidades que tu hijo o hija necesita para aprender a leer o para desarrollar habilidades relacionadas con el proceso de lectoescritura.

Los juegos de mesa nos ofrecen también la ventaja de crear vínculos y desarrollar habilidades socioemocionales, respetando los diferentes ritmos de aprendizaje, nos dan la posibilidad de hacer adaptaciones, e incluso es un recurso muy potente para llevarlo al aula, apunta Perejón.

Por último, la experta nos recuerda que la lectura no es sólo decodificar letras y palabras, sino una puerta que nos lleva a mundos imaginarios, nos permite conocer nuevas realidades y nos da la entrada al conocimiento y al desarrollo de habilidades más complejas, por tanto acompañar el proceso desde casa es básico.

Al seguir estos consejos y ofrecer a nuestros hijos un entorno rico en estímulos lingüísticos y literarios, estamos sentando las bases para un futuro lleno de posibilidades, asegura Perejón.

Aunque por supuesto “no debemos olvidar que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje, y lo más importante es fomentar su amor por la lectura y acompañarlos con paciencia, afecto y ejemplo en este emocionante viaje”. /Con información de SerPadres-

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