La rebeldía en la adolescencia: ¿una etapa o una forma de ser?

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“Yo, soy rebelde porque el mundo me ha hecho así…”. Así lo cantaba Jeanette a principios de los ’70. Y es lógico que nos preguntemos, ¿ser rebelde es algo que depende de lo que vivimos? ¿O es simplemente una forma de ser, algo innato?

Por otro lado, y en general, asociamos rebeldía con “malas conductas”, pero esto no siempre es así. En la adolescencia, por ejemplo, los chicos y chicas necesitan, en parte, ser rebeldes para autoafirmarse, buscar su propia identidad y diferenciarse de sus padres.

Retan y traspasan los límites porque están en plena experimentación. Pero claro, esto tampoco les debería dar carta blanca para comportarse como quieren, y por eso los límites también son importantes.

Si crees que tu hijo adolescente “es muy rebelde”, te animamos a leer el artículo completo; reflexionamos sobre qué significa ser rebelde y sobre sus causas más comunes.

¿Qué significa “ser rebelde”?

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El significado de rebeldía no es unánime, y de hecho, hay varias definiciones al respecto. La RAE, por ejemplo, explica que ser rebelde (rebelarse) significa “Sublevar, levantar a alguien haciendo que falte a la obediencia debida”. Es decir, explica la “rebeldía” como una forma de desobediencia.

Podemos entender la rebeldía como una forma de oposicionismo; no seguir las normas, apartarse de ellas, ser desafiante con los límites… Es decir, el concepto engloba una serie de conductas que nos esperamos de alguien que es “rebelde”.

Lo cierto es que tiene cierta connotación negativa, que asociamos con “portarse mal”, pero también con “tener mucho carácter” o personalidad. Cuando nos referimos a los adolescentes, nos imaginamos a adolescentes que hacen lo que quieren o que no obedecen.

Rebeldía vs. trastorno de conducta

Desde la psicología clínica, el concepto de rebeldía, si aparece como una conducta muy interfiriente, podría estar definiendo un trastorno de conducta (TC), del que hemos hablado en otras ocasiones.

Sin embargo, en este este último caso, para hablar propiamente de un TC, deben aparecer otros síntomas, malestar, interferencia en la vida diaria y una duración mínima de seis meses. Es decir, “ser rebelde” no es lo mismo que “tener un trastorno de conducta”, aunque los chicos con trastorno de conducta muestran, entre otras conductas, rebeldía.

“Ser rebelde” no es lo mismo que “tener un trastorno de conducta”, aunque los chicos con trastorno de conducta muestran, entre otras conductas, rebeldía.

Una vez conceptualizado el término, es lógico que nos preguntemos, ¿qué hay detrás de esa rebeldía? ¿Qué factores la explican? ¿Es algo propio de la adolescencia, algo pasajero…?

Causas de la rebeldía adolescente
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Hay varias causas, y de diferente naturaleza, que explican esta rebeldía adolescente; aquí hemos recogido las más importantes, pero puede haber más:

1. Cerebro inmaduro

Un factor que explica, en parte, la rebeldía propia de los adolescentes, es el cerebro adolescente. Sabemos que el cerebro, especialmente las zonas del lóbulo frontal y prefrontal, aún no están completamente desarrollados en la adolescencia.

Y estas zonas del cerebro son las que están implicadas en la capacidad para inhibir la respuesta (es decir, para ser menos impulsivos), el control, la motivación y la planificación. Por lo tanto, con estas áreas aún inmaduras, el adolescente puede actuar de forma más impulsiva y menos controlada.

Por otro lado, el cerebro adolescente es más sensible a la acción de neurotransmisores como la dopamina, una hormona relacionada con la búsqueda de sensaciones placenteras y las conductas de riesgo, estando así estas conductas más presentes en muchos adolescentes.

2. Cambios hormonales

Otro factor que explica la rebeldía adolescente es el factor hormonal (más concretamente, los cambios hormonales). La testosterona por ejemplo se asocia a una mayor competitividad y agresividad. Y en las chicas, al llegar a la pubertad, los cambios hormonales durante el ciclo menstrual pueden generarles irritabilidad y cambios en el estado de ánimo.

3. Búsqueda de independencia e identidad propia

Los niños, ya desde pequeños, buscan diferenciarse de sus padres. Empiezan a hacerlo en la etapa del “no”, alrededor de los dos años. Pues imaginad, años más tarde, en la adolescencia, cuando ya tienen más recursos para separarse de sus padres.

Es normal que busquen su propia autonomía, y que a través de ella, construyan un escenario para descubrir quién son, cómo se sienten, qué les gusta… Es la construcción de su identidad.

¿Qué ocurre? Que aunque tengan más recursos (cognitivos, lingüísticos…) para empezar a ser más independientes y maduros, tampoco pueden serlo al 100%; y esas limitaciones y obstáculos que se encuentran para lograr su independencia les frustran, pudiendo generar en ellos conductas desafiantes o catalogadas como “rebeldes”.

4. Temperamento y personalidad

El temperamento sería como “la personalidad del bebé y del niño”. Es la parte más biológica de la estructura que define cómo somos, y la que predomina durante la infancia y parte de la adolescencia.

El temperamento está determinado por la genética, a diferencia de la personalidad, que también se construye a partir de las experiencias vividas. Pues bien, puede ocurrir que el temperamento y la personalidad del adolescente lo predispongan a ser más rebelde.

Esto puede acentuarse en la etapa adolescente (por sus características y cambios) pero la intensidad de esta rebeldía suele disminuir con el tiempo y con un acompañamiento por parte de los padres adecuado (a veces se necesitará también un acompañamiento profesional).

5. Problemas en casa o el instituto

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Los problemas en casa o en el instituto, sea del tipo que sean (violencia, abusos, bullying…), también pueden generar trastornos de conducta o rebeldía en los adolescentes. Es normal que este tipo de problemáticas les genere estrés o frustración al no saber muy bien cómo gestionarlas, y que de ahí aparezcan comportamientos inadecuados o de rabia.

Por otro lado, recordemos que la rabia muchas veces es una emoción que tapa otras, como la tristeza; por ello la rabia no siempre es rabia, sino tristeza encubierta que puede haber tras este tipo de problemáticas.

Rebeldía en la adolescencia: una etapa o una forma de ser?

Pues, seguramente, ¡ambas cosas! Un adolescente puede tener un temperamento más “rebelde” o nervioso, sobre el que se construirá su personalidad, pero a su vez, todo esto ocurre en una etapa compleja y llena de cambios.

Por lo que, la rebeldía en la adolescencia puede deberse a ambos factores (origen biológico y ambiental); lo que ocurre es que, generalmente, los problemas de conducta se suavizan con los años, aunque el adolescente en cuestión ya tenga un temperamento de este tipo.

Por otro lado, puede ocurrir que nuestro hijo no tenga un temperamento de este tipo y que, sin embargo, muestre este tipo de conductas rebeldes, debido a la etapa en la que está inmerso, que las propicia más fácilmente.

Sea como sea, si tu hijo empieza a mostrar comportamientos de este tipo, la paciencia, el respeto, la escucha activa (cuidar la comunicación con nuestro hijo) y la empatía son ingredientes clave que te pueden ayudar a acompañarlo. Y sobre todo, si la situación se vuelve demasiado intensa, siempre puedes recurrir a la ayuda de un psicólogo especialista en adolescentes. /Con información de BebésYMás- 

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