Las bebidas calientes también cumplen un papel importante en el mantenimiento del equilibrio de líquidos del cuerpo. Investigaciones científicas y análisis de nutricionistas coinciden en que opciones como el té, el café, las infusiones de hierbas y la leche caliente pueden aportar hidratación de forma comparable al agua, sin efectos negativos cuando se consumen de manera habitual.

Diversos estudios señalan que el contenido de agua en estas bebidas es alto y suficiente para contribuir a la ingesta diaria. En el caso del té, incluso en sus versiones con cafeína como el negro o verde, no se observan diferencias significativas frente al agua en los niveles de hidratación. Además, el supuesto efecto diurético de la cafeína resulta mínimo en personas acostumbradas a su consumo.
Las infusiones sin cafeína, como la manzanilla, la menta o el jengibre, representan otra alternativa eficaz, ya que no alteran el equilibrio hídrico del organismo. Por su parte, el café, compuesto mayormente por agua, tampoco genera deshidratación en cantidades moderadas; solo ingestas elevadas de cafeína pueden aumentar la pérdida de líquidos.
Un aspecto destacado es el comportamiento de la leche caliente, que se mantiene más tiempo en el organismo gracias a su contenido de electrolitos y nutrientes, lo que favorece una hidratación más prolongada en comparación con el agua sola.
Especialistas recomiendan combinar estas bebidas con agua a lo largo del día y evitar añadir azúcares o cremas para mantener sus beneficios. También sugieren no superar los 400 mg diarios de cafeína. En conjunto, la evidencia respalda que estas opciones pueden integrarse a la rutina diaria y contribuir de forma efectiva a mantener una adecuada hidratación.
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