El hábito matutino de elegir entre una bebida estimulante o un vaso de líquido natural genera opiniones encontradas tanto en redes sociales como en espacios académicos. Mantener un buen nivel de líquidos en el organismo es esencial para el funcionamiento de múltiples procesos: el transporte de nutrientes y oxígeno, así como la eliminación de desechos por la orina, dependen en gran medida de ello. Además, más de la mitad del cuerpo humano está compuesto por este elemento, lo que vuelve indispensable su consumo regular a lo largo del día.

Durante el descanso nocturno, el organismo pierde una cantidad considerable de líquidos por procesos como la evaporación, estimada entre 400 y 700 mililitros. Por esta razón, entidades como la Academia de Nutrición y Dietética de Estados Unidos sugieren una ingesta diaria aproximada de nueve tazas para mujeres y trece para hombres, considerando también la contribución de los alimentos.
Iniciar el día con uno o dos vasos contribuye a compensar esa pérdida nocturna y favorece el funcionamiento general del cuerpo. Investigaciones citadas por la revista Good Housekeeping indican que ingerir dos vasos al comenzar la mañana, antes de consumir bebidas estimulantes, se ha vinculado con mejoras en la memoria y el estado de ánimo en las primeras horas del día. Aun así, los especialistas señalan que el orden de consumo no modifica de forma relevante el nivel de líquidos en el organismo. La duda surge cuando se analiza su posible relación con el control de la glucosa.
Bebidas estimulantes y su relación con la hidratación
Esta infusión es una de las más consumidas a nivel mundial por su capacidad para aumentar la alerta y por su contenido de compuestos antioxidantes, como los polifenoles y los ácidos hidroxicinámicos, asociados con la protección del ADN y un menor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, entre ellas el Parkinson y el Alzheimer. La cafeína potencia el rendimiento mental, aunque se aconseja moderar su ingesta a una o dos tazas al día para evitar efectos secundarios.
Durante años se ha difundido la idea de que este tipo de bebida provoca deshidratación debido a su efecto diurético. Sin embargo, publicaciones médicas y especialistas citados por PLOS ONE y la Mayo Clinic explican que el aumento en la producción de orina es leve y que, en personas acostumbradas a su consumo, el líquido ingerido compensa esa pérdida. Solo un consumo excesivo podría generar efectos indeseados, por lo que, en cantidades moderadas, también aporta al balance diario de líquidos.
Efectos sobre el control de la glucosa
El momento en que se consumen estas bebidas también ha sido estudiado por su impacto en los niveles de azúcar en sangre. Algunas investigaciones sugieren que comenzar la jornada con una adecuada reposición de líquidos podría mejorar la respuesta metabólica a la cafeína y atenuar el aumento de la glucosa. Esto cobra especial importancia en personas que requieren un control constante, como quienes viven con diabetes.
Mantener un buen nivel de líquidos favorece la sensibilidad a la insulina, lo que contribuye a una regulación más estable del azúcar en sangre. Por ello, varios expertos aconsejan ingerir un vaso antes de la bebida estimulante en personas que monitorean su glucemia. La cafeína activa el sistema nervioso central y estimula la liberación de adrenalina, lo que puede elevar transitoriamente la glucosa. Un estado de hidratación adecuado ayuda al organismo a manejar mejor estos cambios, aunque la respuesta varía según la persona y la cantidad consumida. Estudios publicados en Frontiers in Nutrition respaldan la relación entre un buen nivel de líquidos corporales y la regulación de la glucosa junto con la sensibilidad a la insulina en adultos.
Aspectos digestivos y hábitos cotidianos
Algunos profesionales de la salud advierten que ingerir grandes cantidades de líquido inmediatamente antes de la bebida estimulante podría diluir los jugos gástricos, lo que en personas con estómagos sensibles o trastornos digestivos podría generar molestias. En estos casos, se sugiere esperar alrededor de 15 minutos entre una bebida y otra para facilitar una mejor digestión.
En cuanto a la temperatura del líquido o la costumbre de añadirle sal, los especialistas coinciden en que estas prácticas no tienen un impacto significativo en el metabolismo ni en la regulación hormonal en condiciones normales. No existen pruebas sólidas que demuestren beneficios adicionales por preferir una temperatura específica al comenzar el día.
Conclusión práctica
La mayoría de los expertos coincide en que iniciar la mañana con uno o dos vasos es suficiente para favorecer una adecuada reposición de líquidos. No se han encontrado diferencias clínicas relevantes entre hacerlo antes o después de consumir bebidas estimulantes. Tal como explicó la doctora Lynette Gogol a Good Housekeeping, no existen evidencias firmes de que beber líquido una o dos horas antes de la bebida estimulante aporte beneficios fisiológicos especiales más allá del efecto hidratante en sí.
En la práctica, lo más recomendable es adoptar una rutina matutina sencilla y ajustada a las necesidades individuales. Ambas opciones pueden formar parte de un estilo de vida saludable, siempre que se consuman con moderación y se mantenga una adecuada ingesta de líquidos durante todo el día.
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