Muchas personas creen que aumentar las horas de ejercicio cardiovascular acelera automáticamente la reducción de grasa corporal, pero especialistas en bienestar físico advierten que esa práctica puede terminar provocando el efecto contrario.

El exceso de sesiones intensas no solo incrementa el cansancio físico, también puede dificultar la recuperación muscular, afectar el rendimiento y frenar el progreso esperado. Actualmente, los expertos coinciden en que la combinación de trabajo de fuerza, alimentación adecuada y descanso estructurado ofrece mejores resultados para transformar la composición corporal de forma sostenible.
La entrenadora española y wellness coach Patricia Vera explicó al portal especializado en salud CuídatePlus que muchas personas aumentan el volumen de actividad física esperando adelgazar más rápido, pero terminan agotadas, desmotivadas y sin cambios visibles. Aunque las rutinas aeróbicas ayudan a elevar el gasto energético y favorecen la salud cardiovascular, convertirlas en el eje principal del entrenamiento sin planificación puede generar varios inconvenientes.
Uno de los principales problemas es la capacidad de adaptación del cuerpo. Según Vera, el organismo responde rápidamente al estímulo repetitivo, por lo que aquello que inicialmente genera resultados deja de ser efectivo con el tiempo si no existe progresión, variación o equilibrio en la rutina. Esa adaptación fisiológica reduce gradualmente el impacto del esfuerzo.
El agotamiento acumulado también afecta otros tipos de entrenamiento, especialmente el trabajo de fuerza. Cuando el cuerpo no logra recuperarse correctamente, disminuye la capacidad para responder a nuevos estímulos físicos y se limita el rendimiento general. A esto se suma otro fenómeno frecuente: la compensación inconsciente. Muchas personas que entrenan más terminan reduciendo su movimiento diario fuera del gimnasio o incrementan la cantidad de alimentos consumidos debido al cansancio, anulando así el déficit calórico que buscan alcanzar.
Además, una revisión científica publicada en mayo de 2025 en la revista Frontiers in Nutrition analizó 62 ensayos clínicos con más de 4.400 participantes y concluyó que la estrategia más efectiva para reducir grasa corporal y conservar masa muscular combina ejercicio moderado con restricción calórica controlada.
Para Vera, si el objetivo es tonificar y mejorar la composición corporal, el entrenamiento de fuerza debe ocupar un papel central. La especialista sostiene que el enfoque no debe centrarse únicamente en gastar calorías, sino también en preservar y desarrollar músculo, ya que una mayor masa muscular contribuye a mantener un metabolismo más activo y eficiente a largo plazo.
Otro punto que suele ignorarse es el impacto hormonal del sobreentrenamiento. La experta advirtió que ejercitarse todos los días con alta intensidad y sin períodos adecuados de recuperación puede elevar los niveles de estrés físico, empeorar la recuperación y generar sensación de estancamiento. En esas condiciones, insistir con más sesiones intensas no mejora los resultados; por el contrario, puede dificultar aún más el proceso.
En su experiencia profesional, Vera asegura que es común encontrar personas que asisten diariamente a sesiones exigentes, llegan agotadas y aun así no logran reducir grasa corporal de manera efectiva. Para la especialista, la clave no está en entrenar más horas, sino en construir una estrategia sostenible que combine fuerza, actividad cardiovascular moderada y descanso suficiente.
Los especialistas coinciden en que el cuerpo necesita equilibrio entre estímulo y recuperación. Un plan bien estructurado, acompañado de constancia y hábitos adecuados, suele ofrecer mejores resultados que las rutinas excesivas basadas únicamente en grandes volúmenes de actividad aeróbica.
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