El 25 de febrero de 1985, el dúo británico Tears for Fears lanzó su segundo trabajo de estudio, una producción que marcaría un punto de inflexión en su carrera. Con este nuevo material, el grupo se distanció del tono más sombrío de su debut y dio un salto decisivo hacia una propuesta de mayor alcance internacional.
La apuesta por una producción más ambiciosa y un sonido más abierto al público masivo dio resultados inmediatos. Dos de sus sencillos más reconocidos, “Shout” y “Everybody Wants to Rule the World”, escalaron hasta la cima del Billboard Hot 100 y se posicionaron entre los cinco primeros lugares en el Reino Unido. El álbum también lideró el Billboard 200 y alcanzó ventas millonarias a nivel global.
En esta etapa, Roland Orzabal y Curt Smith ampliaron su universo sonoro, incorporando una presencia más marcada de guitarras y arreglos más elaborados. En el plano lírico, el repertorio abordó problemáticas sociales y políticas sin abandonar la introspección emocional que había caracterizado su primer disco.

El origen del nombre del álbum
El proyecto tuvo inicialmente otro título provisional, pero Orzabal optó finalmente por una denominación inspirada en la película televisiva Sybil (1976), centrada en una mujer con trastorno de personalidad múltiple que encontraba seguridad únicamente en la silla de su terapeuta. En una entrevista incluida en la edición de lujo publicada en 2006, Curt Smith explicó que el cambio respondía a una intención artística: dejar atrás la introspección oscura del primer álbum para explorar una faceta más extrovertida. También señaló que el concepto reflejaba tanto la diversidad de personalidades presentes en las canciones como la presión mediática que enfrentaba la banda en el Reino Unido.
Proceso de grabación y gestación de las canciones
Las sesiones se desarrollaron a lo largo de 1984 en The Wool Hall, el estudio propio del grupo, con la producción de Chris Hughes y la ingeniería de Dave Bascombe. Algunas composiciones, como “Head over Heels” y “Mothers Talk”, ya habían sido interpretadas durante la gira de 1983, pero “Shout” terminó convirtiéndose en el eje creativo del proyecto tras meses de trabajo en el estudio.
Hacia el cierre del proceso, Orzabal dio forma a dos acordes sencillos en guitarra acústica que sirvieron como punto de partida para “Everybody Wants to Rule the World”. Aunque al principio dudó sobre su potencial, completó la canción en el transcurso de una semana. Fue el último tema registrado para el álbum.
Reediciones y vigencia
La obra fue reeditada en 2014 con motivo de su trigésimo aniversario por Universal Music. Más tarde, en noviembre de 2025, regresó al mercado en una edición especial por sus cuatro décadas, con una portada alternativa que había sido descartada en 1985. Esta nueva publicación logró reubicar el título entre los 20 discos más vendidos del Reino Unido, confirmando su permanencia en el tiempo y su influencia dentro de la historia de la música popular.
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