El dúo natural que potencia los nutrientes de tus comidas
El dúo natural que potencia los nutrientes de tus comidas
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Durante miles de años, la pimienta negra no solo fue un condimento indispensable, sino también un símbolo de riqueza y poder. Originaria de la India y cultivada desde hace más de 3.500 años, esta especia llegó a ser uno de los productos más valiosos del mundo antiguo por su capacidad de transformar el sabor de los alimentos. Hoy sigue presente en casi todas las cocinas, aunque pocos saben que su función va mucho más allá del gusto: puede ayudar al cuerpo a absorber mejor los nutrientes.

De acuerdo con la BBC, la pimienta negra contiene una sustancia química que facilita la entrada de vitaminas y otros compuestos beneficiosos al torrente sanguíneo. Este efecto se intensifica cuando los alimentos se consumen junto con pequeñas cantidades de grasa, como la presente en la leche o el aceite de oliva, que actúan como vehículos para transportar los nutrientes a través del sistema digestivo.

El desafío de liberar los nutrientes

Uno de los principales obstáculos para que el organismo aproveche los nutrientes está en la llamada matriz alimentaria, una estructura compleja formada por proteínas, carbohidratos, grasas y otros componentes. Para que los nutrientes puedan ser absorbidos, primero deben liberarse de esa matriz.

Un ejemplo claro es el maíz dulce. Aunque es rico en fibra, proteínas, vitaminas y potasio, su cubierta cerosa dificulta la digestión si no se mastica adecuadamente. Como explica David Julian McClements, profesor de Ciencia de los Alimentos en la Universidad de Massachusetts, cuando el maíz no se mastica bien “pasa por todo el tracto gastrointestinal y termina en el inodoro, junto con todos sus nutrientes”.

Por eso, la masticación eficiente es un paso fundamental para iniciar correctamente el proceso digestivo y permitir que el cuerpo acceda a los beneficios de los alimentos.

El papel esencial de las grasas

Liberar los nutrientes es solo el primer paso. Una vez separados de la matriz alimentaria, deben disolverse en los fluidos gastrointestinales y llegar al intestino delgado, donde células especializadas llamadas enterocitos los transportan al torrente sanguíneo.

Aquí surge una diferencia clave entre las vitaminas. Las vitaminas liposolubles A, D, E y K necesitan grasa para poder ser absorbidas. Sin ella, no se disuelven y simplemente atraviesan el sistema digestivo sin ser aprovechadas. McClements lo resume así: “Si las consumes sin grasa, pasarán por el tracto gastrointestinal y saldrán en las heces”.

Cuando hay grasa en la comida, esta se descompone y forma diminutas partículas llamadas micelas, que encapsulan las vitaminas liposolubles y las transportan hasta las células intestinales, facilitando su absorción. Sin este mecanismo, la biodisponibilidad de estas vitaminas disminuye de forma significativa.

Cuando la absorción falla

Existen condiciones médicas que dificultan aún más este proceso. Personas con síndrome de malabsorción, enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedad celíaca, pancreatitis crónica o problemas hepáticos pueden tener una capacidad reducida para absorber vitaminas y minerales, especialmente por la falta de bilis o enzimas digestivas.

En estos casos, los suplementos pueden ser necesarios. Sin embargo, la doctora JoAnn Manson, profesora de Medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, advierte que “la mayoría de las personas no necesita suplementos vitamínicos” y que una dieta equilibrada suele ser suficiente. No obstante, reconoce que en enfermedades como Crohn, colitis ulcerosa o celiaquía, un multivitamínico puede ser apropiado debido a la dificultad para absorber grasas y vitaminas liposolubles.

Ciencia e innovación para mejorar la nutrición

La investigación científica ha explorado nuevas formas de mejorar la absorción de nutrientes mediante el uso de nanopartículas. Encapsular vitaminas como la D o carotenoides en partículas elaboradas con proteínas vegetales o emulsiones grasas ha demostrado aumentar significativamente la cantidad de nutrientes disponibles en la sangre.

Estudios liderados por McClements revelaron que consumir betacaroteno junto con emulsiones de grasa puede incrementar la biodisponibilidad de la vitamina A hasta en un 20 %. Algo similar ocurre con las ensaladas: cuando se consumen sin aderezo graso, apenas se absorben carotenoides; pero al añadir un aderezo con pequeñas gotas de grasa, la absorción aumenta de forma notable.

Pimienta negra y grasa: una combinación poderosa

La pimienta negra potencia aún más este proceso. Su compuesto activo bloquea ciertos transportadores celulares que normalmente expulsan los nutrientes absorbidos, permitiendo que una mayor cantidad de vitaminas y carotenoides llegue al torrente sanguíneo.

Según McClements, “una sustancia química de la pimienta negra bloquea estos transportadores, lo que permite una mayor absorción”. Esta combinación, presente desde hace siglos en preparaciones tradicionales como la leche dorada india, hoy cuenta con respaldo científico.

Antinutrientes y elección de grasas

Algunas plantas contienen antinutrientes que pueden interferir con la absorción de minerales. El brócoli y las coles de Bruselas, por ejemplo, dificultan la absorción de yodo, mientras que los oxalatos de las verduras de hoja verde se unen al calcio. Aun así, los beneficios de una dieta rica en vegetales superan ampliamente estos efectos.

La elección de la grasa también es determinante. Investigaciones recientes indican que el aceite de oliva favorece la formación de micelas adecuadas para transportar carotenoides, a diferencia del aceite de coco, cuyas partículas son demasiado pequeñas para cumplir esa función.

Un enfoque más eficiente para la nutrición

Así, combinar grasas saludables con especias como la pimienta negra puede transformar la forma en que el cuerpo aprovecha los alimentos. Esta sinergia no solo mejora la absorción de nutrientes esenciales, sino que abre la puerta a una nutrición más eficiente, consciente y personalizada, respaldada tanto por la tradición como por la ciencia moderna.

Este artículo fue publicado originalmente en Infobae y está protegido por derechos de autor. Todos los derechos reservados a Infobae. Puedes consultar el artículo original en su (https://www.infoabe.com).