Para muchas personas, añadir leche al café forma parte de la rutina diaria, pero durante años ha existido la duda sobre si esta combinación reduce las propiedades antioxidantes de la bebida. La explicación más conocida sostiene que las proteínas de la leche se unen a los polifenoles del café e impiden que el organismo los aproveche correctamente.
Sin embargo, investigaciones recientes muestran que esa interacción podría ser mucho más compleja. En determinados experimentos de laboratorio, la presencia de proteínas lácteas no disminuyó la acción antioxidante del café y, bajo ciertas condiciones, incluso llegó a potenciarla.
Los polifenoles son compuestos presentes de forma natural en alimentos de origen vegetal y se relacionan con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Cuando entran en contacto con las proteínas de la leche pueden formar nuevas asociaciones moleculares, pero eso no significa necesariamente que pierdan sus propiedades.

Estudios encuentran una mayor actividad antioxidante
Una investigación publicada en el Journal of Dairy Science analizó la interacción entre las proteínas de la leche y los compuestos fenólicos del café bajo condiciones controladas de temperatura y concentración.
Los resultados mostraron que, al incorporar una determinada cantidad de proteína láctea, la capacidad de neutralizar radicales libres aumentó de 33,55 % a 49,37 %. Esto indica que, al menos bajo las condiciones evaluadas, las proteínas no bloquearon la actividad antioxidante.
Otra investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Copenhague estudió qué sucede cuando los polifenoles se unen a las proteínas lácteas. Los investigadores determinaron que la combinación modifica la manera en que estos compuestos se encuentran dentro de la bebida y cómo podrían liberarse durante la digestión.
En pruebas realizadas con células, la mezcla de proteínas y polifenoles mostró una respuesta frente a indicadores de inflamación aproximadamente dos veces mayor que la observada cuando se utilizaron únicamente polifenoles.
No obstante, ambos trabajos tienen una limitación importante: fueron realizados en condiciones de laboratorio y no directamente en personas. Por ello, todavía no puede afirmarse que el mismo efecto ocurra en el organismo humano.
¿Por qué existen estudios con resultados diferentes?
Una revisión científica publicada en Foods en 2025 señala que buena parte de las aparentes contradicciones podría deberse a la forma en que se realizan las mediciones.
Algunos análisis detectan una reducción de los polifenoles que permanecen libres después de agregar leche y consideran este resultado como una disminución de antioxidantes. Otros estudios, especialmente aquellos que simulan el proceso digestivo, no encuentran una pérdida significativa.
También se ha observado que las proteínas y grasas presentes en la leche pueden influir en la estabilidad, liberación y absorción de determinados compuestos del café.
La caseína, una de las principales proteínas de la leche, tiene capacidad para unirse a compuestos fenólicos. Esta reacción también se ha estudiado en bebidas como el té verde, aunque todavía no está completamente claro cómo se traduce esa interacción en beneficios o desventajas para la salud humana.
Entonces, ¿es mejor tomar el café solo o con leche?
La evidencia disponible no permite asegurar que agregar leche elimine los beneficios antioxidantes del café. Tampoco demuestra todavía que el café con leche sea necesariamente más beneficioso que consumirlo solo.
Lo que sí sugieren las investigaciones es que la unión entre proteínas y polifenoles no debe interpretarse automáticamente como una pérdida de propiedades. Su comportamiento puede cambiar dependiendo de factores como la cantidad y el tipo de leche, su contenido de grasa, la temperatura y la preparación de la bebida.
La revisión publicada en Foods también señala que incorporar leche en una proporción de hasta aproximadamente el 20 % del volumen total podría favorecer la conservación de la bioaccesibilidad de los antioxidantes, es decir, la cantidad que queda disponible para ser utilizada por el organismo.
Incluso se han encontrado diferencias dependiendo del contenido graso de la leche, con algunos compuestos mostrando mayor disponibilidad cuando se utiliza leche entera frente a versiones descremadas.
Por ahora, la principal conclusión es que no existen suficientes evidencias para afirmar que un poco de leche “anule” los antioxidantes del café. Los resultados más recientes apuntan a una interacción mucho más compleja que deberá seguir estudiándose, especialmente mediante investigaciones realizadas directamente en seres humanos.
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