El enemigo silencioso que está afectando la audición de los jóvenes
El enemigo silencioso que está afectando la audición de los jóvenes

La pérdida de audición causada por lesiones en el oído interno puede ser permanente. Especialistas consultados por BBC Mundo advierten que este problema ya no se observa únicamente en adultos mayores, sino también en adolescentes, niños y personas menores de 35 años expuestas con frecuencia a sonidos intensos.

Valerie Pavlovich Ruff, audióloga de la Cleveland Clinic, explicó que cuando determinadas estructuras del oído resultan dañadas no existe la posibilidad de recuperarlas por completo. Por esa razón, la prevención es fundamental desde edades tempranas.

¿Qué ocurre dentro del oído?

La cóclea es una estructura situada en el oído interno que contiene miles de células ciliadas. Estas se encargan de transformar las vibraciones producidas por el sonido en señales eléctricas que posteriormente son interpretadas por el cerebro.

Cuando una persona permanece durante mucho tiempo expuesta a volúmenes elevados, esas pequeñas células pueden doblarse, romperse o dejar de funcionar. A diferencia de otros tejidos del organismo, no vuelven a regenerarse, por lo que la disminución auditiva puede convertirse en una condición permanente.

Un problema que también afecta a niños y jóvenes

Los especialistas han comenzado a identificar señales de deterioro auditivo en edades cada vez más tempranas. Jamie Bogle, audióloga de la Mayo Clinic, señaló que muchas personas no protegen sus oídos durante la juventud porque creen que las consecuencias aparecerán únicamente en la vejez, aunque el daño puede acumularse silenciosamente durante años.

Pavlovich Ruff relató incluso el caso de una niña de seis años que presentaba indicios de pérdida auditiva relacionados con el uso de una computadora portátil escolar al volumen máximo.

Una investigación realizada en Suecia también encontró diferencias pequeñas, pero significativas, entre la capacidad auditiva de niños de nueve años que utilizaban auriculares con frecuencia y la de quienes no tenían ese hábito.

Las estimaciones citadas indican que hasta 1,350 millones de personas menores de 35 años podrían estar expuestas al riesgo de sufrir pérdida auditiva prematura debido al uso de dispositivos personales y a la exposición constante a sonidos amplificados.

El impacto puede ir más allá de la dificultad para escuchar. Algunas personas comienzan a evitar reuniones o conversaciones por temor a responder incorrectamente al no haber comprendido lo que otros dijeron, lo que puede favorecer el aislamiento social.

Auriculares, conciertos y otros ruidos peligrosos

Los conciertos y eventos deportivos representan una de las exposiciones más evidentes. Debido a la intensidad del sonido, el oído interno puede sufrir daños después de apenas 10 o 15 minutos.

Para reducir el riesgo, los especialistas recomiendan utilizar tapones de alta fidelidad, diseñados para disminuir el volumen sin alterar demasiado la calidad del sonido. Esto los diferencia de los tapones tradicionales de espuma, que pueden distorsionar la música o las voces.

Sin embargo, una de las amenazas más frecuentes está en el uso cotidiano de auriculares. Respetar las advertencias y los límites de volumen incluidos en los teléfonos y reproductores puede ayudar a prevenir lesiones.

Una manera sencilla de identificar un nivel excesivo es observar si alguien cercano necesita gritar para ser escuchado. Cuando el volumen impide percibir una conversación normal, probablemente se encuentra por encima de un nivel seguro.

También deben tomarse precauciones al utilizar cortadoras de césped, sopladores de hojas, sierras eléctricas y otras herramientas de jardinería o construcción. En estas situaciones pueden usarse tapones, protectores acústicos o ambos, dependiendo de la intensidad del ruido.

Riesgos menos evidentes

Conducir a alta velocidad con la ventanilla abierta también puede afectar la audición. La corriente constante de aire golpea principalmente el oído más cercano a la ventana y puede favorecer una pérdida auditiva desigual.

El riesgo aumenta cuando se sube el volumen de la radio para escucharla por encima del ruido del viento, ya que el oído queda expuesto simultáneamente a dos fuentes intensas de sonido.

Algo similar sucede con las motocicletas. En estos casos, se recomienda utilizar protección que reduzca el ruido del motor sin bloquear por completo señales importantes del entorno, como sirenas, bocinas o vehículos cercanos.

Evitar introducir objetos en el oído

Proteger la audición también implica cuidar correctamente el conducto auditivo. El cerumen cumple funciones importantes, como lubricar, retener partículas y facilitar la eliminación natural de células muertas y microorganismos.

El oído suele expulsarlo por sí mismo mediante el movimiento de la mandíbula al hablar o masticar. Introducir bastoncillos de algodón u otros objetos puede empujar el cerumen hacia el tímpano y provocar presión, picazón, sensación de oído tapado, infecciones o una disminución temporal de la audición.

Cuando existe sospecha de una obstrucción, lo indicado es acudir a un médico o audiólogo para que realice una evaluación y, de ser necesario, retire la acumulación de forma segura.

¿Cuándo conviene revisar la audición?

Las pruebas auditivas son frecuentes durante la infancia, pero suelen disminuir a medida que las personas crecen. Muchos adultos no buscan atención hasta que la dificultad para escuchar ya interfiere con su vida diaria.

Aunque se recomienda realizar una evaluación antes de los 60 años, la pérdida auditiva puede comenzar mucho antes. Las personas jóvenes también deberían consultar cuando les cuesta seguir conversaciones en lugares con ruido, necesitan aumentar constantemente el volumen de los dispositivos, escuchan sonidos apagados o presentan zumbidos frecuentes.

La mejor estrategia es reducir la exposición a ruidos intensos, utilizar protección adecuada y prestar atención a las primeras señales. En materia de audición, actuar antes de que aparezca un daño permanente puede marcar una diferencia importante.

Este artículo fue publicado originalmente en Infobae y está protegido por derechos de autor. Todos los derechos reservados a Infobae. Puedes consultar el artículo original en su (https://www.infoabe.com).