El café se ha consolidado como una opción habitual en la rutina diaria de quienes buscan mejorar su rendimiento físico y mental a partir de los 40 años, debido a sus efectos sobre el metabolismo, la energía y la memoria . Su consumo, respaldado por especialistas en nutrición, puede contribuir a enfrentar cambios comunes de esta etapa, como la disminución de la concentración o el aumento de la fatiga.

Diversos estudios destacan que esta infusión contiene polifenoles, vitaminas del grupo B y magnesio, elementos que favorecen la salud metabólica y el funcionamiento cerebral. La cafeína, su principal componente activo, estimula neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina, lo que se traduce en mayor alerta, mejor estado de ánimo y mayor capacidad de enfoque .
En términos físicos, la evidencia científica señala que su consumo incrementa el gasto energético y favorece la utilización de grasas como fuente de energía, incluso en reposo. Esto puede resultar útil para el control del peso y la reducción de la fatiga, especialmente en las primeras horas del día. Además, sus antioxidantes ayudan a combatir el estrés oxidativo, asociado al envejecimiento y al desgaste muscular.
Expertas en nutrición coinciden en que integrar esta bebida en la mañana permite mantener un ritmo de trabajo más estable, evitando los picos y caídas de energía que generan otros estimulantes. Estos beneficios también se reflejan en etapas como la perimenopausia, donde los cambios hormonales pueden afectar el rendimiento mental y físico.
Sin embargo, la respuesta al consumo varía entre personas. Mientras algunos toleran entre dos y tres tazas al día, otros deben moderar su ingesta para evitar efectos como nerviosismo o alteraciones del sueño. En estos casos, el café descafeinado o alternativas como el té verde pueden ser opciones viables, aunque con menor impacto metabólico.
Los especialistas recomiendan evitar el exceso de azúcar, ya que puede contrarrestar los beneficios al generar fluctuaciones en los niveles de glucosa. Asimismo, enfatizan que su consumo debe formar parte de un estilo de vida equilibrado y no sustituye la atención médica ante problemas persistentes de energía o memoria.
En conjunto, esta bebida destaca como un aliado en la mediana edad gracias a su aporte de nutrientes y compuestos bioactivos, que favorecen tanto el desempeño físico como la función cognitiva cuando se consume de forma moderada y consciente.
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