En Shenzhen, China, la experiencia en el cine K11 está dando un paso hacia el futuro. Atom, un robot humanoide desarrollado por la empresa Dobot Robotics, ha comenzado a trabajar oficialmente como un “superempleado”, atendiendo a los clientes de manera completamente autónoma, sin necesidad de control remoto.
Este humanoide no solo toma pedidos: puede preparar y entregar hasta 1.000 tazas de palomitas durante turnos de 14 horas, ejecutando cada paso del proceso con precisión y sin errores, desde recibir la orden hasta la entrega final. La escena, captada y compartida en redes sociales, ha causado sensación por la eficiencia y la naturalidad con la que Atom interactúa con el público.
Mientras tanto, voces como la de Elon Musk destacan que este tipo de avances no son casualidad. Según el empresario, “2026 será el año de la IA y la robótica; hemos entrado en la era de la singularidad tecnológica”, un momento en el que la inteligencia artificial y la automatización comenzarán a transformar cada aspecto de la vida cotidiana.
El caso de Atom refleja cómo la tecnología puede integrarse de forma tangible en nuestra rutina, cambiando la manera en que vivimos experiencias tan comunes como ir al cine, y plantea la pregunta: ¿qué papel tendrán los humanos en un mundo cada vez más automatizado?
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