El Niño amenaza con profundizar el hambre en Honduras, advierte Wilmer Reyes
El Niño amenaza con profundizar el hambre en Honduras, advierte Wilmer Reyes
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Wilmer Reyes, director ejecutivo de la Fundación RDS-HN y especialista en Hidrología y Cambio Climático, advirtió que el fenómeno de El Niño podría agravar el hambre y la escasez de agua en Honduras, donde cerca de tres millones de personas ya enfrentan pobreza, pérdida de cultivos y serias dificultades para alimentar a sus familias.

Reyes calificó como “estremecedora” y “dramática” la realidad de miles de familias hondureñas que perdieron sus cultivos y ahora enfrentan los próximos meses sin reservas de granos básicos.

“El peor momento todavía está por venir”, alertó Reyes, quien explicó que los efectos de El Niño podrían intensificarse entre noviembre y diciembre y que existe un 64% de probabilidad de que sea uno de los fenómenos más fuertes registrados, un escenario que agravaría la sequía, la inseguridad alimentaria y la escasez de agua en numerosas comunidades.

Reyes advirtió que, aunque El Niño podría comenzar a debilitarse a inicios de 2027, las altas temperaturas se mantendrían hasta abril, prolongando los daños en los cultivos y agravando la situación de las familias que dependen de la tierra para alimentarse y obtener ingresos.

El nuevo pronóstico de los modelos que predicen como va a estar lo de El Niño en los proximos meses tiene su pico para noviembre o diciembre como El Niño bien fuerte y eso significa que la sequía que areas del Caribe y CentroAmerica están pasando va a continuar por los proximos… pic.twitter.com/rO1tX5LusS

— CycloforumsPR (@CycloforumsPR) August 20, 2026 ">

El experto lamentó que el país no comenzara a prepararse desde que surgieron los primeros pronósticos y advirtió que no se debe esperar una declaratoria de emergencia para actuar, "la información científica permite anticipar estos fenómenos y adoptar medidas oportunas para proteger las cosechas, garantizar alimentos y reducir el impacto en las comunidades más vulnerables", sostuvo.

También pidió no medir la gravedad de la crisis únicamente por la cantidad de lluvia registrada o el nivel de alerta asignado a cada municipio, ya que una zona puede presentar precipitaciones normales y, aun así, tener familias sin alimentos debido a la pérdida de sus cultivos, las deudas, el alto costo de los fertilizantes o la imposibilidad de sembrar a tiempo.

“Usted no puede confundir déficit hídrico con hambre”, advirtió Reyes, quien calificó como “un error grave” asumir que la presencia de lluvias garantiza que las familias tengan alimentos en sus hogares.

Por esa razón, consideró que la atención no debe limitarse a los 75 municipios declarados en alerta roja, ya que en las zonas bajo alerta amarilla o verde también existen comunidades que perdieron sus cosechas y corren el riesgo de quedar excluidas de la asistencia.

Como respuesta inmediata, propuso garantizar el suministro constante de alimentos y agua, pero advirtió que la ayuda de emergencia no será suficiente si no se acompaña de soluciones sostenibles, como la perforación de pozos, el fortalecimiento de los sistemas de riego y el apoyo necesario para que las familias recuperen su capacidad productiva.

Reyes también pidió fortalecer la coordinación entre las instituciones del Estado y las alcaldías, al señalar que los gobiernos locales conocen de primera mano la realidad de las aldeas y comunidades, incluso en lugares donde el hambre y la pérdida de cultivos aún no aparecen reflejadas en las estadísticas nacionales.

Para Wilmer Reyes, Honduras debe dejar de reaccionar cuando las familias ya han perdido sus cosechas y no tienen alimentos, y comenzar a utilizar los pronósticos climáticos para actuar a tiempo, proteger la producción y evitar que la sequía profundice aún más la crisis alimentaria.