El impacto de la inteligencia artificial ya es visible en el mercado laboral. Solo en Estados Unidos, más de 1,17 millones de empleos desaparecieron el año pasado, y esta tecnología figura entre los factores que explican ese cambio.

El proceso de búsqueda de trabajo también se ha transformado. Hoy, quienes aplican a un puesto deben adaptar su currículum para sistemas automatizados, ya que en muchos casos son estos los que filtran primero. Como resultado, la interacción humana ha pasado a una etapa posterior del proceso.
Al mismo tiempo, distintos sectores están experimentando una automatización acelerada. Solicitudes de empleo generadas automáticamente, gemelos digitales y asistentes conversacionales forman parte de un entorno donde cada vez más tareas se delegan a sistemas tecnológicos. Esta transición está ocurriendo incluso más rápido de lo que muchos especialistas anticipaban.
En este nuevo escenario, la revisión de currículums se realiza en segundos mediante herramientas automatizadas. Un análisis citado por Fortune señala que aproximadamente el 75% de las solicitudes son descartadas antes de llegar a una persona. Esto obliga a los candidatos a diseñar sus perfiles pensando en cómo serán interpretados por estos sistemas.
Mientras tanto, las empresas ajustan sus estructuras internas y redefinen sus procesos de contratación. Esto también está modificando las habilidades más valoradas. Según McKinsey, la demanda de conocimientos relacionados con herramientas tecnológicas avanzadas se ha multiplicado por siete en los últimos dos años.
Aun así, no existe consenso entre los especialistas. Algunos destacan el aumento en la productividad y la reducción de costos, mientras que otros consideran que estos cambios representan un desafío importante para los trabajadores.
El uso de tecnología en la selección de personal ha avanzado hasta un punto en el que algunos candidatos pueden completar varias etapas del proceso sin interactuar con un reclutador. Incluso se han desarrollado soluciones como gemelos digitales capaces de analizar perfiles en redes sociales, historiales profesionales y cualquier rastro en línea antes de que una persona revise la candidatura.
En conjunto, estos cambios están redefiniendo cómo se accede a un empleo y qué se necesita para destacar en un entorno cada vez más automatizado.
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