“Gracias y buenas noches”: el adiós final de Freddie Mercury ante el público
“Gracias y buenas noches”: el adiós final de Freddie Mercury ante el público
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En febrero de 1990, una ceremonia musical en Londres quedó marcada para siempre por un momento tan breve como inolvidable. Durante la décima edición de los Brit Awards, celebrada en el Teatro Dominion, el vocalista de Queen se presentó por última vez ante el público en un acto que, con el paso de los años, adquiriría un significado especial.

La banda acudió al evento para recibir un reconocimiento por su trayectoria. El galardón a la “Contribución Excepcional a la Música Británica” fue entregado con un discurso elogioso del presidente de la Industria Fonográfica Británica, Terry Ellis, quien destacó que los méritos del grupo no habían sido valorados en su justa dimensión y que aquella noche se buscaba saldar esa deuda simbólica.

A diferencia de otras ocasiones, el cantante se mostró reservado y distante. Su presencia, aunque silenciosa, acaparó la atención por su aspecto frágil, lo que intensificó las especulaciones que ya circulaban en los medios sensacionalistas sobre su estado de salud. Vestía un traje azul claro acompañado de un fular blanco, con un maquillaje más marcado de lo habitual, lo que reforzó la percepción de un evidente desgaste físico.

Mientras Brian May ofrecía unas palabras de agradecimiento en nombre del grupo, el vocalista permanecía al margen, sin la energía arrolladora que había definido su figura en escenarios y alfombras rojas. Al concluir el discurso, se acercó brevemente al micrófono y pronunció una frase corta que, sin que nadie lo supiera en ese momento, se convertiría en su despedida pública: “Gracias… buenas noches”.

En aquel teatro, nadie interpretó esas palabras como un cierre definitivo. Sin embargo, con el tiempo, ese instante pasó a representar el final de una etapa irrepetible en la historia de la música popular.

Por entonces, la situación personal del artista era un asunto cuidadosamente resguardado por su entorno más cercano. Había recibido el diagnóstico de SIDA en 1987, pero optó por mantener la información en estricta reserva, incluso dentro del propio grupo durante un largo período. Años después, Brian May recordó que la gravedad de su estado se fue comprendiendo de manera gradual, ya que nunca se hablaba abiertamente del tema por respeto a la voluntad del cantante.

La cancelación de giras alimentó las versiones sobre su salud, aunque él eligió concentrarse en el trabajo de estudio y en la creación musical durante sus últimos meses de vida. Falleció el 24 de noviembre de 1991, casi dos años después de aquella ceremonia.

Hoy, la imagen de esa noche, con la estatuilla en sus manos, es recordada como el símbolo de un cierre definitivo. Aquellas dos palabras pronunciadas ante el público dejaron de ser un simple gesto protocolar para transformarse en un mensaje final de despedida de una de las figuras más influyentes de la música contemporánea.

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