Jóvenes recurren cada vez más a la IA en busca de apoyo emocional inmediato
Jóvenes recurren cada vez más a la IA en busca de apoyo emocional inmediato

Cada vez más adolescentes y adultos jóvenes están recurriendo a herramientas conversacionales de inteligencia artificial para hablar sobre sus emociones, pedir orientación y buscar una respuesta inmediata ante situaciones de estrés, tristeza, ansiedad o soledad.

Esta práctica ha crecido con fuerza en los últimos años, impulsada por la facilidad de acceso y la rapidez con la que estas plataformas responden. Para muchos jóvenes, sistemas como ChatGPT, Meta AI o Character.AI se han convertido en una primera opción cuando necesitan expresar lo que sienten.

Estudios recientes realizados en Estados Unidos señalan que cerca de uno de cada ocho adolescentes y adultos jóvenes ha utilizado chatbots de inteligencia artificial para pedir consejos relacionados con su salud mental. La cifra aumenta entre quienes tienen entre 18 y 21 años, donde aproximadamente uno de cada cinco reconoce haber usado este tipo de herramientas con ese propósito.

Una encuesta nacional desarrollada en 2025, publicada en revistas como JAMA Pediatrics y JAMA Network Open, reunió respuestas de más de 1.000 jóvenes de entre 12 y 21 años. Los resultados mostraron que el 13 % del total había solicitado apoyo emocional a plataformas de conversación automatizada, mientras que en el grupo de mayor edad el porcentaje llegó al 22 %.

El estudio también reveló que dos de cada tres usuarios recurren a estos servicios al menos una vez al mes. Además, más del 90 % afirmó haber considerado útil la ayuda recibida, lo que refleja el nivel de confianza que muchos jóvenes están depositando en estas herramientas.

Las razones detrás de esta tendencia son varias. Entre las más mencionadas aparecen la disponibilidad permanente, la gratuidad y la sensación de privacidad. A diferencia de una cita tradicional, estas plataformas están accesibles las 24 horas del día y permiten conversar sin esperar turnos ni enfrentar costos elevados.

Muchos adolescentes también valoran la posibilidad de hablar sin sentirse juzgados. Para quienes temen contar sus problemas a familiares, amigos o profesionales, escribirle a un sistema automatizado puede parecer una forma más sencilla de abrirse sobre temas íntimos.

Este fenómeno ocurre en medio de un contexto complicado para la atención en salud mental. En Estados Unidos, muchos jóvenes enfrentan barreras como altos costos, largas listas de espera y falta de especialistas disponibles.

Los datos muestran la magnitud del problema. En 2023, el 40 % de los estudiantes de secundaria en Estados Unidos reportó haberse sentido tan triste o desesperanzado que no pudo realizar sus actividades habituales. Además, cerca del 40 % de quienes atravesaron un episodio depresivo mayor no recibió tratamiento profesional.

Ante esta realidad, los chatbots funcionan para algunos jóvenes como una primera vía de contención. En especial cuando no tienen acceso inmediato a ayuda profesional, estas plataformas pueden convertirse en el espacio más rápido para hablar sobre conflictos familiares, presión académica, ansiedad o aislamiento.

Sin embargo, que una respuesta parezca útil no significa necesariamente que sea segura desde el punto de vista clínico. Diversas instituciones médicas han advertido sobre los riesgos de confiar en sistemas generativos para abordar problemas emocionales graves.

En 2025, la American Psychological Association emitió una advertencia sobre el uso de inteligencia artificial en diagnósticos o tratamientos de trastornos mentales. La organización recordó que estos sistemas generan respuestas a partir de patrones de lenguaje y pueden simular empatía, pero no comprenden realmente el sufrimiento humano ni tienen la capacidad de actuar como un profesional ante una crisis.

Investigaciones de la Universidad de Stanford también identificaron fallas importantes. En uno de cada cinco casos analizados, los chatbots ofrecieron respuestas inseguras o inadecuadas ante consultas sensibles relacionadas con crisis emocionales, abuso o consumo de sustancias.

Los especialistas advierten que la falta de protocolos claros, supervisión clínica y transparencia sobre los datos con los que se entrenan estos sistemas aumenta la incertidumbre sobre su uso en temas delicados de salud mental.

También se han reportado casos graves vinculados al uso prolongado de estas plataformas por parte de adolescentes en situación vulnerable. Algunas familias han iniciado demandas contra empresas tecnológicas al considerar que ciertas interacciones pudieron influir negativamente en el bienestar de sus hijos.

Por eso, los expertos insisten en que estas herramientas no deben reemplazar la atención profesional. Pueden servir como apoyo inicial o espacio de expresión, pero no tienen la formación, responsabilidad ni capacidad de intervención de un especialista en salud mental.

El crecimiento de esta tendencia muestra una necesidad real: muchos jóvenes buscan ser escuchados de forma inmediata, privada y sin barreras económicas. Pero también evidencia la urgencia de fortalecer los sistemas de atención, ampliar el acceso a profesionales y establecer reglas claras para el uso seguro de la inteligencia artificial en contextos emocionales.

En medio de este escenario, el desafío no está solo en la tecnología, sino en cómo acompañar mejor a una generación que necesita respuestas rápidas, pero también apoyo humano, ético y especializado.

Este artículo fue publicado originalmente en Infobae y está protegido por derechos de autor. Todos los derechos reservados a Infobae. Puedes consultar el artículo original en su (https://www.infoabe.com).