La velocidad con la que avanza la inteligencia artificial está cambiando la percepción de las amenazas globales, según el Future Risks Report 2026 de Axa e Ipsos, que por primera vez sitúa a la IA y los datos masivos por encima del cambio climático entre las preocupaciones de los especialistas consultados.

La tecnología escaló del cuarto al primer puesto en apenas un año y desplazó al clima a la segunda posición, un cambio que refleja la creciente inquietud por sus efectos sobre el empleo, los derechos de las personas y el uso de la información.
La decimotercera edición del informe, publicada el 13 de octubre de 2026, recoge las respuestas de 4.345 expertos de 62 países y regiones, además de 24.000 ciudadanos de 19 países, quienes evaluaron 20 riesgos según su posible impacto.
Las consultas se realizaron entre el 14 de mayo y el 24 de junio de este año, por lo que los resultados retratan las preocupaciones de ese período y no constituyen una medición objetiva de cuál amenaza es más peligrosa.
El avance tecnológico supera la confianza en las autoridades
Uno de los resultados más llamativos es la escasa confianza de los especialistas en la capacidad de respuesta institucional, ya que solo el 9 % considera que las autoridades están bien preparadas para afrontar los riesgos de la inteligencia artificial, una proporción que en Europa desciende al 3 %.
Entre quienes incluyeron esta tecnología dentro de sus principales preocupaciones, el 54 % de los expertos y el 48 % de los ciudadanos señalaron que se trata de una amenaza que evoluciona con rapidez.
La sensación de vulnerabilidad también es elevada, con un 65 % de los especialistas y un 67 % del público que dicen sentirse expuestos a sus riesgos en la vida cotidiana.
La edad marca diferencias en la confianza hacia las autoridades: el 37 % de los menores de 35 años cree en su preparación, frente al 21 % de los mayores de 55.
Empleo, derechos y decisiones difíciles de explicar
Las inquietudes van más allá de los cambios que la IA pueda introducir en las tareas diarias, pues abarcan asuntos como la discriminación, la privacidad y las consecuencias de delegar decisiones en sistemas cuyo funcionamiento resulta difícil de comprender.
El 34 % de los expertos y del público mencionó los derechos humanos, los sesgos y el uso indebido de datos entre sus principales motivos de preocupación.
El impacto laboral ocupa el siguiente lugar, señalado por el 28 % de los especialistas y el 30 % de los ciudadanos, seguido por la falta de transparencia de algunos sistemas, conocida como el efecto de “caja negra”, que dificulta explicar cómo llegan a determinados resultados.
Ante este panorama, el 40 % de los expertos propone reforzar la regulación y el 36 % considera prioritario mejorar los mecanismos de supervisión y gestión de estos riesgos.
El cambio climático sigue encabezando la preocupación ciudadana
Aunque la inteligencia artificial pasó al primer lugar entre los especialistas, la población general mantiene al cambio climático como su mayor preocupación en todos los grupos de edad.
La IA también ganó terreno entre los ciudadanos, al subir del séptimo al segundo puesto, pero sin desplazar a los fenómenos climáticos.
El 76 % del público y el 63 % de los expertos afirman sentirse vulnerables frente al clima en su vida diaria, y la confianza en la preparación de las autoridades continúa siendo reducida: apenas alcanza el 30 % entre los ciudadanos y el 13 % entre los especialistas.
En la clasificación de los expertos, detrás de la inteligencia artificial y el cambio climático aparecen los riesgos geopolíticos, cibernéticos y energéticos.
Un escenario marcado por la incertidumbre
Axa señala que el contexto internacional puede influir en las respuestas, por lo que el momento en que se realizó la encuesta resulta relevante para interpretar sus conclusiones.
El trabajo de campo coincidió con tensiones en Medio Oriente, presiones sobre los precios de la energía, preocupaciones sanitarias y episodios de calor en Europa occidental, y concluyó antes de los incendios y las sequías de julio y agosto.
Matthieu Caillat, director de Tecnología e IA de Axa Group Operations, relacionó el ascenso de esta preocupación con la rapidez de los avances tecnológicos y la creciente autonomía de los sistemas, que amplían sus posibilidades de uso, pero también generan dudas sobre sus consecuencias.
El informe refleja, además, una percepción generalizada de inestabilidad: el 95 % de los expertos y el 94 % de los ciudadanos consideran que las crisis han aumentado en los últimos años.
Los resultados muestran una doble preocupación: responder a amenazas persistentes, como el cambio climático, y desarrollar la capacidad de comprender y gestionar una tecnología que evoluciona a gran velocidad.
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