Durante las últimas décadas, múltiples investigaciones han confirmado una relación directa entre el exceso de peso corporal y el aumento del riesgo de padecer diversas enfermedades. Entre las más preocupantes se encuentra el cáncer, cuya aparición puede verse favorecida por la acumulación de grasa en el organismo.
Una revisión científica difundida en publicaciones médicas de gran prestigio, entre ellas The Lancet y JAMA, señala que la presencia elevada de grasa corporal está vinculada con el desarrollo de tumores en al menos 13 tipos distintos de cáncer. Estos hallazgos colocan al exceso de peso entre los factores de riesgo prevenibles más importantes, junto con el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.

Cómo influye la grasa corporal en el desarrollo del cáncer
Los especialistas explican que el tejido adiposo no es únicamente un reservorio de energía. Cuando se acumula en exceso, se convierte en una fuente constante de señales químicas que pueden interferir con los mecanismos naturales de defensa del organismo frente a las células cancerosas.
Este fenómeno ayuda a explicar por qué alrededor del 10 % de los diagnósticos oncológicos se relacionan con el exceso de peso. En algunos tumores específicos, como el de endometrio o el de hígado, esa proporción puede alcanzar incluso el 50 % de los casos.
La acumulación de grasa en el organismo favorece procesos como la inflamación crónica, las alteraciones hormonales y el desequilibrio del sistema inmunológico. Todos estos cambios crean un entorno biológico que facilita la aparición y progresión de tumores.
El reconocido médico estadounidense Eric Topol destacó estos hallazgos en la red social X, donde subrayó que el exceso de peso constituye un factor relevante en el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, según la revisión publicada en JAMA.
Un problema ligado al estilo de vida moderno
El incremento global de personas con exceso de peso se relaciona con transformaciones en los hábitos de vida. El sedentarismo, el menor nivel de actividad física y el consumo creciente de alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas, han contribuido a esta tendencia.
Este entorno, cada vez más frecuente en sociedades urbanas, favorece la acumulación de grasa corporal y genera alteraciones metabólicas que estimulan la inflamación y afectan la respuesta inmunológica. Como consecuencia, aumentan las condiciones biológicas que permiten el desarrollo del cáncer.
Según el análisis científico, los tumores vinculados al exceso de peso incluyen los de endometrio, colon y recto, hígado, páncreas, riñón, vesícula biliar, esófago, mama en mujeres posmenopáusicas, ovario, tiroides y el mieloma múltiple.
Definición de sobrepeso y obesidad
El sobrepeso se determina cuando el índice de masa corporal (IMC) se sitúa entre 25 y 29,9, mientras que la obesidad corresponde a un IMC igual o superior a 30.
Cuando la grasa corporal supera ciertos niveles, el tejido adiposo deja de actuar solo como reserva energética y pasa a desempeñar funciones metabólicas activas. Este cambio implica la producción de sustancias inflamatorias y alteraciones hormonales que modifican el entorno interno del organismo, generando condiciones propicias para el crecimiento tumoral.
La doctora Juliana Gómez, coordinadora de la Unidad de Obesidad del Hospital Británico, explicó que esta condición puede reducir la expectativa de vida entre cinco y veinte años dependiendo de su gravedad.
Además, señaló que constituye la puerta de entrada a más de 200 complicaciones médicas, entre ellas diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño, problemas articulares y mayor riesgo de determinados tumores como los de colon, mama y endometrio.
La especialista también destacó que aún persisten ideas erróneas sobre este problema de salud. Entre ellas, la creencia de que se trata simplemente de una falta de voluntad o que existen dietas milagro capaces de resolverlo rápidamente.
Según Gómez, la biología del organismo suele oponerse a la pérdida de peso y las dietas extremadamente restrictivas suelen fracasar, generando el llamado efecto rebote. Por ello, los cambios sostenidos en los hábitos de vida representan la estrategia más efectiva.
Una preocupación creciente en la población
De acuerdo con proyecciones basadas en la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo en Argentina, seis de cada diez adultos presentan exceso de peso.
La situación resulta aún más alarmante en la población infantil, donde más del 40 % de niños y adolescentes presentan esta condición, lo que anticipa un incremento significativo de enfermedades crónicas en las próximas décadas.
Para el doctor Marcos Lahera, jefe del Servicio de Endocrinología de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten, el exceso de peso representa un factor clave en el riesgo de cáncer y ocupa el tercer lugar entre los factores modificables más importantes, después del tabaco y el alcohol.
El especialista explicó que uno de los objetivos principales en oncología es concienciar sobre la importancia de mantener un peso saludable, ya que incluso en pacientes con diagnóstico de cáncer la reducción del peso puede mejorar la respuesta a los tratamientos.
Cambios biológicos que favorecen el crecimiento tumoral
Cuando el tejido adiposo se vuelve disfuncional, comienza a producir citoquinas inflamatorias que generan inflamación persistente y resistencia a la insulina. Este ambiente proinflamatorio puede dañar el ADN celular y estimular la proliferación tumoral.
Asimismo, el aumento de determinadas enzimas incrementa la producción de estrógenos, lo que favorece el desarrollo de tumores hormonodependientes como los de mama, ovario y endometrio.
El incremento de insulina y del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1) también actúa como promotor tumoral. A estos mecanismos se suman otras hormonas producidas por el tejido adiposo, como la leptina y la resistina, además de alteraciones en la microbiota intestinal.
Las investigadoras Sherry Shen, Kristy A. Brown y Angela K. Green, responsables de la revisión publicada en JAMA, señalaron que el exceso de tejido adiposo también proporciona energía adicional que puede ser aprovechada por las células cancerosas en crecimiento.
Alteraciones genéticas y del sistema inmunológico
El exceso de grasa corporal también favorece la inestabilidad genómica, lo que significa que el ADN celular se vuelve más susceptible a sufrir daños y reparaciones defectuosas. Este proceso incrementa el estrés oxidativo y facilita la aparición de variantes genéticas asociadas al cáncer.
Al mismo tiempo, se producen cambios en el microbioma intestinal que intensifican la inflamación y alteran el funcionamiento del sistema inmunitario.
En este contexto, las células encargadas de defender al organismo contra células anormales, como las células T y las células asesinas naturales, pierden eficacia. El resultado es un entorno biológico que favorece la proliferación celular descontrolada y la resistencia a los mecanismos naturales de muerte celular.
Diferencias de riesgo según el tipo de tumor
Los tumores relacionados con el exceso de peso muestran un aumento notable de incidencia a medida que se incrementa el grado de obesidad.
Un análisis realizado en 900.000 pacientes y citado por The Lancet indica que el cáncer de endometrio presenta un riesgo 1,5 veces mayor en personas con sobrepeso, 2,5 veces mayor en obesidad de grado I y hasta siete veces mayor en obesidad de grado III.
En Estados Unidos, aproximadamente el 10 % de los nuevos diagnósticos de cáncer cada año se atribuyen directamente al exceso de peso.
Beneficios de la reducción de peso
Diversos estudios han demostrado que una disminución superior al 10 % del peso corporal se asocia con una reducción significativa en la incidencia de varios cánceres relacionados con la grasa corporal.
Los procedimientos bariátricos y ciertos tratamientos farmacológicos, como los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), entre ellos semaglutida y tirzepatida, han mostrado efectos positivos en la disminución del riesgo oncológico.
La reducción del peso también mejora el pronóstico en personas que ya han sido diagnosticadas con cáncer, siempre que no exista desnutrición o fases agudas de la enfermedad.
Además, la pérdida de grasa corporal contribuye a disminuir la inflamación, el estrés oxidativo y la producción de hormonas relacionadas con el crecimiento tumoral.
Los especialistas del MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten señalan que reducir el exceso de peso puede disminuir hasta en un 50 % la mortalidad tanto cardiovascular como relacionada con el cáncer.
Diferencias entre hombres y mujeres
El impacto del exceso de peso sobre la mortalidad por cáncer no es igual en ambos sexos. En las mujeres, aproximadamente el 20 % de las muertes por cáncer se relacionan con esta condición, mientras que en los hombres la proporción se sitúa en torno al 14 %.
Esta diferencia se explica en gran medida por la mayor incidencia de tumores hormonodependientes en las mujeres, los cuales presentan una fuerte relación con las alteraciones hormonales provocadas por la grasa corporal.
Prevención y nuevas líneas de investigación
Los investigadores también han identificado que el cáncer posee múltiples características biológicas adquiridas, entre ellas proliferación celular sostenida, resistencia a la muerte celular, angiogénesis, invasión y metástasis, alteración del metabolismo energético, evasión del sistema inmunitario e inestabilidad genética.
Comprender cómo el exceso de grasa influye en estas propiedades abre nuevas oportunidades para desarrollar estrategias de prevención y tratamiento.
Actualmente, herramientas como la bioimpedancia permiten evaluar con mayor precisión la composición corporal y detectar condiciones como la obesidad sarcopénica, caracterizada por un exceso de grasa acompañado de baja masa muscular, lo que incrementa aún más los riesgos para la salud.
En este contexto, los expertos coinciden en que la prevención del exceso de peso constituye una de las estrategias más eficaces para reducir la incidencia de cáncer. Evitar la acumulación de grasa corporal significa también impedir que se activen los mecanismos biológicos que favorecen el desarrollo tumoral.
Las intervenciones médicas, tanto quirúrgicas como farmacológicas, continúan mostrando resultados prometedores, aunque los especialistas señalan la necesidad de realizar más ensayos clínicos controlados para confirmar estos beneficios.
Mientras tanto, la evidencia científica disponible respalda una conclusión clara: mantener un peso corporal saludable es una de las medidas más importantes para disminuir el riesgo de cáncer y mejorar la respuesta a los tratamientos.
Según la revisión publicada en JAMA, el exceso de grasa corporal genera activamente las condiciones biológicas que permiten que los tumores prosperen. Por ello, el control del peso se perfila como una prioridad fundamental dentro de las políticas de salud pública.
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